martes, 24 de julio de 2007

Getting it Right

El miércoles fui a ver la última entrega de las aventuras de Harry Potter. Ilusionada porque iba a empezar a contemplar cómo el protagonista pasa de la niñez a la adolescencia (cuanto me recuerda esta frase a esa otra de la canción de Julio Iglesias "de niña a mujer"; dios, qué mal!) y sufre las típicas crisis calimeras, por otro lado comprensibles, preguntándose porqué nadie le explica nada ni le hacen caso, cuando él es el que se ha enfrentado cuatro veces hasta el momento con el señor tenebroso, consiguiendo salir airoso de la contienda.

Chris Columbus marcó la pauta, Alfonso Cuarón lo bordó, Mike Newell bajó el listón y David Yates se lleva la palma con la peor adaptación que he visto nunca. Incoherencias de tiempo, escenas absurdas y transiciones nauseabundas para todos los gustos, siempre y cuando el gusto sea pésimo. Ya se entiende que condensar más de 700 páginas en 138' tiene su dificultad, pero lo que han hecho Yates y Goldenberg es demencial. Si fuera la Rowling les ponía un pleito por destrozalibros, aunque igual está tan harta que no le importa un pimiento lo que suceda de ahora en adelante. La sensación con la que salí fue que había visto un trailer y no la película en sí. Mi recomendación para los puristas de la saga es que se queden en casa, relean el libro y hagan uso de su imaginación, que no puede ser peor de lo que ha hecho este televisivo aterrizado en la gran pantalla. Mención especial para el guionista, que parece que en lugar de leerse el libro ha visto un resumen esquematizado, y no tiene ni repajolera de en qué orden van las escenas. A Yates y a Goldenberg les viene grande, grande, grande. Lamentablemente, parece ser que ya está confirmado para dirigir la próxima entrega (Cuarón, vuelve por favor!!!). Será acaso todo cuestión de libras esterlinas?

El miércoles era el cine y el viernes la hostelería.

Después de acompañar a Ra al aeropuerto (con lo poco que le gustaban los aviones a la niña, como se descuide, dentro de nada tendrá acciones de las compañías aéreas) mis dos caballeros favoritos me invitaron a cenar en un restaurante de la calle Princesa con nombre internauta: El Foro (si lo administrara yo otro gallo les cantara...)



Estaba lleno (Crisis? what crisis?) y aunque nos acomodaron en una mesa al poco rato, lo que tardaron en venir a preguntar qué queríamos para cenar daba para ver otra vez la película del miércoles y, si me apuras, la tercera del LOTR quitándole las batallitas. Una de las cosas que me molestan cuando voy a restaurantes es que el camarero intente hacerse el gracioso o, como pasó en este, que no me deje comer lo que me de la real gana. Si quiero unos raviolis de calabaza (estaban en la carta, lo juro; y muy buenos) con salsa a las cuatro pimientas (también en la carta), quién es él para decirme que con tal combinación voy a salir volando y no me la va a servir? Si la vomito en cuanto la pruebe, mi úlcera enloquece o se me instala una almorrana perpetua es asunto mío, no?

Cuando al cabo de unos 45' de habernos tomado nota, con el primer plato demorándose cual novia primeriza, uno de los caballeros le preguntó tímidamente si faltaba mucho, respondió de malos modos que estaban saturados y que había mucha más gente por atender (mientras yo me fijaba en los camareros profesionales que se estaban ganando el sueldo a pulso).

Servidora a esas alturas ya estaba más que indignada por el trato del impertinente con camisa a topos y pantalones de camuflaje (atuendo que no se correspondía ni con el del maitre ni con el resto de la plantilla, preguntándome de qué antro fashion lo habrían sacado) pero como mis dos acompañantes tienen un sentido del decoro que no casa con el mío y pretendían volver en un futuro próximo, me callé y no quise dar un espectáculo que habría eclipsado el de flamenco que se interpretaba en el sótano del local. Lo que me costó morderme la lengua y no poner en su sitio al petimetre que nos atendía! En fin, que si alguna vez entráis en este lugar y divisáis a un individuo lampiño, que no viste como los demás, paseándose mucho pero sin hacer nada, os aconsejo solicitéis una mesa donde no tengáis que ser atendidos por él, a no ser que estéis en buena disposición de ánimo para montar un escándalo como el que cantaba Raphael.

No todo son críticas destructivas. El domingo me subí a una moto (si, moto, con dos ruedas, manillar y marchas) y estuve dando vueltas como una posesa en el parking del Alcampo de Sant Adrià para ver qué tal se me daba eso de los cuatro tiempos. Mi principal duda era saber qué pie debía poner en el suelo si el derecho aprieta el freno trasero y el izquierdo cambia las marchas. Pero fue fácil. Lo menos que se puede decir de Fredi es que tiene paciencia, incluso me organizó un pequeño circuito para practicar de cara al exámen.

Para acabar de alegrarme el fin de semana, nada mejor que el que las hermanas adolescentes de tus amigas utilicen tu misma talla y actualicen su guardarropa más a menudo que windows los archivos. Ya no tengo espacio en el armario para guardar tantos trapos.

Se nota que estoy influenciada por Lucia...

Y colorín, colorado, el resumen se ha acabado.

domingo, 22 de julio de 2007

Fight Club

Un avión acercándose, con las luces del tren de aterrizaje encendidas. Hace aire, pero en la playa todavía quedan arrojados bañistas desafiando las olas. Subo el volumen de mi mp4 para no escuchar el sonido que sale disparado por los altavoces del chiringuito. Aún no es la hora del dj y lo que tienen puesto no contribuye a la relajación.

Y la verdad es que saldría corriendo si mis ahumados y maltratados pulmones me lo permitieran. Correría sin parar hasta llegar no sé muy bien dónde.

Esta ausencia de todo, de nada.



Una gaviota parece seguir el ritmo de mi música. Bate las alas, planea, en una danza aérea que me hipnotiza. Quisiera ser como ella, lanzarme en picado. Un ciclista se gira y me sonrie. No me siento con fuerzas para corresponderle.

Qué hago aquí? Este no es mi sitio, aunque no sepa cual es.

Pienso en cadenas, rescoldos y ceniza; en azules y grises, opacos y tibios.


miércoles, 18 de julio de 2007

Tears of the Sun

Cumplir años nunca ha significado nada especial. Un año tras otro, recordándonos que el tiempo sigue su curso inexorable.



E pur... si muove. También la tierra sigue su camino. Cuando empezó el concierto en el teatre grec, Venus estaba posicionada encima de un pino. Al finalizar, nos habíamos desplazado en el sentido inve
rso a las agujas del reloj, como si estuviéramos en una plataforma giratoria. Galileo tenía razón.

Tuve la oportunidad de volver a ver a Nyman, esta vez con su banda.



Wonderland, The Draughtsman's Contract, Man with a movie camera. El Piano para el final, no podía faltar.



La termodinámica nos dice que la energia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. En qué queda convertida la mía cuando la dejo ir? Qué uso le dan? Cuando alguien muere, qué sucede con la suya? Permanece? En qué forma? Viaja en el espacio para ir a posarse sobre las personas que le han amado? Se expande sin discriminación en kilómetros a la redonda?


Solo desearía saber si está bien.


Cuan fácil es decir -esta guerra no es la mía- máxime habiendo sido los artífices. A veces la buena voluntad genera pesadillas dignas del peor de los infiernos. O quizá no esté hecho con tanto candor y lo que se pretendía era dividir. Para vencer qué?

Podría ignorar, pero prefiero aprender.



sábado, 14 de julio de 2007

Road to Perdition

Cada vez lloro menos. Igual es porque bebo muy poca agua y mi cuerpo no quiere desperdiciar la irrisoria cantidad que ingiero de cualquier forma. Si esto fuera la serie "érase una vez..." veríamos a hematíes, leucocitos y bacterias con casco, hablando entre ellos para decidir qué hacían con el líquido.

También puede ser porque ya me he acostumbrado a que las cosas vayan lo peor posible, así no hay espacio para los sobresaltos. Es como el péndulo de Newton. Basta con que la primera se mueva para provocar el movimiento de la última.



La semana ha sido horrible. Con mi madre ingresada, la preocupación por la próxima intervención quirúrgica y los riesgos que conlleva, discutir con los cirujanos, el cansancio que se va acumulando, el mal humor que te invade... como para irme de rositas. Y aún así tengo la sensación de que me he multiplicado para poder hacer todo lo que tenía pendiente.

Marioneta en la cuerda, frágil equilibrio.



En ocasiones las vías convergen en un punto determinado y corren paralelas; otras divergen y nunca más vuelven a encontrarse. Ya ha pasado antes y volverá a suceder.


martes, 10 de julio de 2007

Time and Tide

Un cielo tachonado de estrellas, sin luna que las relegue a un injusto segundo plano. Contemplar la inmensidad en silencio. Escuchar habaneras y a Marina Rossell en la playa de Port-Bo de Calella de Palafrugell. Navegar de noche. Había salido antes en barco, pero nada comparable. Sujetar el timón con fuerza, porque no es tan sencillo llevar la lancha a contracorriente. Una experiencia que ya ha quedado cincelada en la base de los recuerdos.

Pocas fotos, el balanceo no permite fijar la imagen.





La sombra que me acompañaba se perdió en la negrura de las aguas. Niebla gris adquiriendo forma. Con la velocidad se esfumó. Ahora soy libre.

Será que el domingo cumplo años, será que la luna nueva del día anterior ya está influyendo, será que tengo agujetas, será que he recuperado el ICQ, será que las noticias son mejores de lo que esperaba, será que me gustan las conversaciones con alevosía, premeditación y nocturnidad donde se entiende todo aunque se hable con eufemismos y metáforas.

Che sarà sarà...

Energía vital a espuertas que desprendo en color verde; eso dicen.

Ha llegado mi tiempo.

jueves, 5 de julio de 2007

Encadenados

Cada vez que voy a visitar a Jordi y Laura me da por verificar mis constantes vitales. No, no es que sea hipocondriaca, es que Laura siempre tiene a mano el tensiómetro. En su casa no se aplica lo de la cuchara de palo; es enfermera y tiene de todo, como en botica.

Pulso: 68 Ivan Lendl lo tenía más bajo pero no me estoy preparando para ningún maratón.
Tensión arterial: 6/9. En mi línea. A un paso del telele.
Temperatura: 34,6º Vaya... he dejado de ser un mamífero para empezar a formar parte del mundo ictícola.

Un mar de color pizarra.

El drenaje energético es tan metódico y perseverante que llega a la extenuación.

Me siento exhausta. Mera sombra de lo que normalmente soy.

La sublime sencillez de una tela arácnida, filigrana plateada bañada de rocío. Eso es. Pero el ser humano es demasiado complejo para entenderlo.



No puedo permitirme lujos como soñar. No está ahí. Ni lejos ni cerca. Ya no existe, pero las cadenas no se rompen soplando.

Y yo sin llaves.

Will you return?