lunes, 31 de diciembre de 2007

The Last Night



Y ha llegado el momento de pegarle un repaso al año que termina.

Lunes, martes, miércoles mirando hacia el mar, es un buen lugar para irse a olvidar... Durante meses y meses, lo único que he hecho ha sido esto.

Yo tenía muchas cosas que olvidar. Y mucho
por aprender también. 2007 no ha sido el año que tenía pensado. Los años impares me gustan mucho más que los pares y puedo añadir que el 7 es mi número favorito, seguido muy de cerca por el 13, sea porque no soy supersticiosa o por provocarles un ataque de apoplejía a los que sí lo son. En fin, que creía que un año acabado en el número mágico por excelencia debía traerme experiencias magníficas. Y no lo ha sido. Al menos, no especialmente especial ni lleno de maravillosas sorpresas, aunque ha tenido sus momentos.

El hecho de no trabajar te permite tener horas de sobra para analizar cualquier situación. Haz la prueba. Cojes un hecho, el que sea, y lo miras desde arriba, desde abajo, por un lado, por el otro y de forma oblicua o transversal; es como tener el cubo de rubik ante los ojos mientras piensas cuantos movimientos vas a tener que hacer para que cada cara tenga el mismo color. Algunas veces disponer de tanto tiempo es una suerte, otras se convierte en una pesadilla, porque ves más de lo que es.

Este ha sido un año de reflexión, de profundidades. De monumentales descubrimientos interiores. De observación. De distancias. Un punto y aparte.


Cada vez pierdo menos frecuentemente la calma, aunque cuando la pierdo, la pierdo de verdad.
He necesitado un mes de encierro para aprender a distanciarme de la gente. No porque no los quiera, o los quiera menos, sino porque no puedo ser el contenedor en el cual van a verter todos los problemas.

Cuento en mi haber dos nuevos amigos, a pesar de que alguien que consiguió que, aún a regañadientes acabara confiando en él, me haya defraudado mucho.


Sin esperarlo encontré trabajo; tener gente que te aprecia y valora lo q
ue haces y cómo lo haces supone algo de lo que sentirse orgullosa.

Qué me falta? Algunos dirán que lo más importante: el amor. Pese a que tengo mis días, se ha convertido en algo insignificante. Si alguien consigue captar realmente mi interés, o no es recíproco o huye cual alma que lleva el diablo, o los miedos lo paralizan, así que ya ni lo intento. He acabado anulando la parte más emocional. Me prefieres cáustica? De acuerdo, aunque no aceptaré reclamaciones cuando te des de morros con el monstruo que has contribuido a forjar.


Que no me ha ido tan mal el año? pues no, no ha ido mal del todo. Qué me depara el 2008? ni lo sé ni me importa demasiado. Podría decir eso de virgencita, virgencita, que me quede como estoy, pero nunca he creído en la concepción inmaculada, así que no puedo rezarle a alguien que ya iba contando mentiras allá por el año 0.

Y, colorín colorado, el 2007 ha terminado.



Esta vez no hay video, sino una canción de los Lax'n'busto muy apropiada para la ocasión.

Sents que és el moment
han passat els pitjors temps
Tens la millor defensa,
has patit tants cops l´ofensa
que t´has fet fort i dur com un roc.

Vius aquest moment,
el futur, per a l´altra gent.
Ara faràs la teva, recte sense distreure´t
Sense ajuts, sense plors, sense laments.

Qui ha perdut sap què és guanyar.

Ara o mai viuràs sense cap mentida
Ara o mai que la vida és aquest neguit que estira.

Cap parany et farà girar l´esquena.
Ara o mai com va ser i com tornarà a ser sempre.

Sense feblesa amb la ment encesa i a punt...
Ara o mai.

Fart d´impediments
de retrets que et tanquen més.
Una sola barrera és la que podràs admetre.
Una sola manera, un sol camí.




viernes, 28 de diciembre de 2007

The last seduction



Si mantengo las distancias me dice que estoy borde. Si me muestro amigable y compartimos confidencias es incapaz de mirarme a los ojos cuando nos volvemos a ver. Qué parte me he perdido? Quién dijo que el cerebro de un hombre es simple y llano? Otro hombre tal vez? Coi, si entre ellos temas como fútbol, política, dinero y follar son de lo más trascendental, los pilares sobre los que gira el universo. Intenta que expresen sentimientos y te encontrarás con que no saben decir una sola frase coherente, amén de tartamudear y balbucear cual niños de guardería.

Enfréntales con la lógica aplastante, dales la vuelta a sus argumentos como si de una tortilla de patatas se tratara y comprobarás lo que significan aturdimiento e inseguridad. Los descolocas y, qué te queda? Un pollino.

De ahí que se queden con alguien inferior a ellos, pese a que les atraigan más las mujeres con cerebro. Es menos complicado escuchar cháchara vanal que tener una persona al lado que te plantee retos y dilemas mentales, que ponga en duda tus afirmaciones y que te lleve la contraria. El domingo vi una imagen patética de lo que puede llegar a ser la vida en común. No, no peleaban ni discutían, únicamente no se decían nada, uno en cada punta del sofá, satisfechos con contemplar en el televisor un programa que no tenía ningún interés. Llegar a no tener nada que decirse...

Hoy es el d
ía de los santos inocentes. Para mí otro día más, porque me paso horas tomándole el pelo a la gente. Bueno, no a todos, solo a aquellos con sobrados méritos. Cualquiera de mis senseis me preguntaría porqué pierdo el tiempo dándole conversación a alguien que no me interesa lo más mínimo y que tiene la facultad de sacarme de mis casillas frase si, frase también. La verdad es que yo me planteo la misma pregunta muchas veces. La respuesta suele ser bastante obvia: me divierte ponerles a la defensiva, convertirme en depredador y observar como aún tratándoles de la forma más inhumana, vienen a por más. En eso se parecen a las mujeres. Tienen una vena masoquista que no acabo de entender.



Que una señora que no me conoce de nada pien
se que puede dejar al crápula de su marido en mis manos y no temer nada la hace acreedora del premio a cándida del año. Más que un halago a confianza depositada es un insulto a mis dotes de seducción y, solo por eso debería enseñarle una lección a la muy panoli.


lunes, 24 de diciembre de 2007

A casa por vacaciones



Me dicen que escriba mi carta a papá Noel o a los reyes magos de oriente...


No me seduce el oro, aunque reconozco que casi todo puede alquilarlo. Casi. Por mucho dinero que uno tenga, no puede comprar el cariño ni la salud. Mejor dejamos que Melchor se lo de a algún tio Gilito que se pasará horas en su sótano contando lingotes.

El incienso no está mal, pero toneladas de él harán que mi casa parezca cualquier catedral cuando sacan el botafumeiro. Dejemos que Gaspar provea a las iglesias del mundo.

Los perfumes de ahora ya no llevan mirra y no pretendo embalsamar muertos, así que también desdeñaré la resina. Baltasar puede regalársela toda a las empresas que elaboran dentífricos.



La verdad es que en mi casa siempre se ha celebrado el 6 de enero. Primero, porque antes no estaba tan en boga Santa Claus; segundo, porque no querían estafarme un regalo; tercero, porque habríamos reclamado más la noche de reyes; cuarto, al no tener tantos días de fiesta para trastear con los regalos, había menos posibilidades de que nos hartásemos de ellos y también de que se rompieran con tanto uso. Como persona egocéntrica que soy, ahora preferiría que un señor orondo con cara de haberse tomado unas copas de más bajara por la chimenea que nunca he tenido y dejara en el calcetín... no podría dejar nada, porque lo que quiero no cabe en un calcetín.


Michael Ende escribió, además de sus conocidos "La historia interminable" y "Momo", una historia infantil titulada "El ponche de los deseos"; un cuento sobre malos y buenos (humanos y animales) donde la noche de san Silvestre, a ritmo de chupito va, chupito viene de un ponche especial, se pueden pedir todos los deseos que se quieran, que estos van a cumplirse. El brebaje puede que fuera vomitivo, pero de buena gana le daría unos cuantos tragos si pudiera ver realizado un sueño.



Qué quiero yo por navidad? Lo imposible.



I don't want a lot for Christmas.
There's just one thing I need.
I don't care about presents
Underneath the Christmas tree.
I just want you for my own,
More than you could ever know.
Make my wish come true.
All I want for Christmas is you.

A moment to remember



Estaba lloviendo... , pero aunque la canción de Kiko Veneno también empieza así, yo no me mojé ni me fui a esconder, aunque debería haberlo hecho. Mojarme no, por supuesto; esconderme, o al menos meter la cabeza bajo el ala y no volver a sacarla hasta que vuelva a instaurarse la cordura en mis pensamientos.

El viernes cena de empresa en La Dentellière. Sumarroca Muscat y Torres Atrium para los platos. Chupitos en el Hook. Mojitos en el Born y charla extraoficial en el Barcelona Pipa Club paladeando mi Bombay Saphire. Final de fiesta? 7 de la mañana.

El sábado me llamó Carol. A pesar de no querer salir porque mi cabeza loca está experimentando una vorágine de percepciones que será preciso erradicar de raíz, metí las dudas en el armario de los enseres inútiles y me dispuse a pasármelo bien. Cenamos en el Miranda. Espectáculo de Drags que goza de dos momentos estelares según mi opinión: las acrobacias. Si el trapecio estuvo bien, el gran dominio que tiene el muchacho con las cortinas, convirtiendo algo habitual como es un ejercicio gimnástico en toda una exhibición de potencia muscular no exenta de sensualidad, te llevaba a plantearte cuestiones con más de dos rombos nada apropiadas para que consten por escrito. Solo puedo decir -Uffff!!!-

Ayer partido. Ni conjurando a todos los santos apóstoles podría haber cambiado el pésimo encuentro que disputó el equipo. Dios! como añoré a Messi.

Quiero pensar que me equivoqué. Que el chispazo del primer día no fue más que electricidad estática. Que la familiaridad es debida a la inexperiencia. Que lo que percibo forma parte de una personalidad indivisible. Que reparte por igual las atenciones. Quiero creer eso. Intento convencerme de que así es, porque si dicotomizo los hechos y la suma de todos ellos no da cuatro como resultado de dos más dos, me generará una disyuntiva emocional que no puedo afrontar con el debido raciocinio. No pienso en moralidad ni ética, eso está fuera de toda duda. Porque quiero, no debo.


jueves, 20 de diciembre de 2007

Lucky numbers



El recambio del calendario de sobremesa de Myrga es uno de los pocos que tiene en cuenta que el 25 de diciembre, además de ser la natividad y bla, bla, bla, es mi santo. Evidentemente no pone santa Kaos, ni cualquiera de los otros nombres por los que se me conoce (tengo tantos que llegará el día en que no sabré quién soy), sino el real, el de la primera tocaya.
Y como internet es un profundo pozo de sapiencia, buscando buscando, he hallado la historia:

A saber la de mujeres que, a lo largo de los siglos, han tenido que simular ser hombres para lograr un justificado fin. Santa Eugenia debió ser la primera y sus vivencias dan para un serial, ya que despertaba amores imposibles y de nada le servían los hábitos. Todo comienza en la adolescencia, cuando su padre Felipe (senador romano), accede a que vaya a la escuela de Alejandría, pero acompañada por dos criados eunucos. Eugenia se convirtió al crisrianismo leyendo epístolas paulinas y decidió ingresar en un monasterio sin que su familia lo supiese; a los eunucos Proto y Jacinto, los convenció para que la siguieran en el bautismo y en el convento. Con la cabeza rapada y vistiendo como ellos, se adentraron en la vida monástica, aunque el abad Heleno siempre dudó sobre el sexo del delicado monje. La cuestión es que Eugenia, entregada a la oración, al ayuno y a socorrer a cuantos la necesitaban, al morir el abad fue elegida por la comunidad para ocupar su cargo, pues a todos deleitaba ver un rostro tan perfecto al que no le crecía la barba. Místicamente estaban prendados de su abad y de Proto y Jacinto con sus voces aflautadas de ángeles perdidos. La fama del sabio abad se extendió rápidament y llegó al monasterio la matrona Melancia en busca de curación para su eterna melancolía que no le permitía ni comer ni dormir. A Melancia, claro, le faltaba enamorarse y apenas vio al abad sintió una arrebatada pasión, y se la confesó, pero la negativa fue tan rotunda, que planeó una venganza. Se fue al senador con la acusación de que el monje había intentado violarla. Recordemos que el senador era el padre y que los genes son los genes y apenas vio a Eugenia disfrazada, exclamó la visceral frase: ¡Hija mía! para abrazarla. Ella le contó toda la historia de tal modo que el padre y la madre (como había sucedido con los eunucos), se convirtieron al cristianismo y todos huyeron a Roma. Allí, el prefecto Nicencio también se enamoró de Eugenia (que ya vestía de mujer) y como lo mandó a paseo, terminó siendo degollada por un esbirro después de ser sometida a tortura.

En realidad no está considerada como santa, sino como virgen y mártir; eeehhh, si, ejem, más o menos como yo. Una historia contada de forma poco convencional, pero al menos me ha iluminado y ahora ya sé porqué el cura obligó a mis padres a poner el María delante.

A muy poca gente le está permitido llamarme por el nombre con que me bautizaron. Mi madre cuando se enfada, mi tío, que no acepta los diminutivos; Eva, cuando quiere tocarme los bemoles... pero ella no cuenta, ya que me tiñe, me corta el pelo, me teje una braga para el cuello en menos tiempo del que se tarda en estornudar y por si fuera poco, una bonita funda para mis utensilios de fumadora. Creo que nadie más puede utilizar mi verdadero nombre sin que de mis ojos salgan disparados rayos mortíferos acompañados por sonidos guturales que podrían confundirse perfectamente con rugidos leoninos.

Por cierto, ayer fue su santo, y aunque en su fotolog dice que solo se acordaron sus padres y su hermana, no es cierto, porque yo si la felicité (que conste en acta).

Acordarse de cumpleaños y santos es una práctica que se me pegó de mi abuela, que tenía una memoria elefantina para las fechas. Yo soy igual de detallista pero algo más práctica: utilizo una agenda que actualizo cada año, así mi cerebro tiene espacio para otro tipo de datos. Los números no se me dan bien, prefiero almacenar momentos, sin año, sin día y sin hora.

Hablando de números, soñé con un 5 pero me enamoré de un 9. En unas horas sabré si estoy en lo cierto.



miércoles, 19 de diciembre de 2007

Road to Perdition



Nerón es un magnífico ejemplar de rottweiler al que me dedicaba a malcriar diariamente cuando no era más que un cachorro. Al cambiar de barriada dejé de verlo tan a menudo, aunque seguía preguntando por él. Coincidiendo con una visita extra a mis padres he tenido la ocasión de encontrarlo. Me reconoce, claro que si, pero esta vez no ha podido darme uno de sus abrazos perrunos que casi me tiran al suelo. Tiene un cáncer óseo y no lo queda mucho tiempo; unos pocos días. A algunos puede parecerles incoherente, pero el sentimiento de pérdida es tal que parece como si me hubieran arrancado un pedacito de corazón.


Toda la inhumanidad que puedo demostrar a veces cuando trato con mis congéneres desaparece ante los animales. Supongo que será porque no cabe la falsedad en ellos. Te quieren, te odian o te ignoran. Y la opción que escojan te la demuestran más allá de cualquier duda razonable.


No ha mucho me decían que ahora, con toda seguridad, ya no rio tanto. Cabe esa posibilidad, ciertamente, pero también es probable que lo haga menos por necedades y en cambio, sonría más ante las cosas sorprendentes y maravillosas que suceden a mi alrededor. No es infinitamente mejor muchas sonrisas al día que una carcajada esporádica?.

La misma persona me "acusaba" de ser un cascarón vacío por no permitir que "amor" entre en mi vida. Sé de otro que, además de mirarme como si fuera un perro bicéfalo por ser capaz de vivir en armonía con mi celibato, opina que esa alternativa solo es comparable a la más terrible de las torturas. A uno le diré que, a pesar de haber echado las persianas y de paso las cortinas, si no se me nublan los sentidos ante las flechas de cupido puede ser debido a que los candidatos son una pandilla de ineptos. Y al otro, que más valen la soltería y el celibato como alternativa a malvivir con cualquiera y necesitar terapia para superar carencias emocionales provocadas por algo tan sencillo como el miedo a estar solo. Buscar desesperadamente a alguien porque no soportas tu propio silencio es una medida cobarde; buscar la felicidad a través de alguien es una necedad.

Existe algo en la vida más importante que el "tu". Y es el "yo".

A través del teléfono de Jordi sonaban las primeras notas de una banda sonora. Se sorprendió por la rapidez con que le dije cual era. Por qué algunas veces algo a lo que en el momento no le damos importancia nos deja una impronta imborrable? Después quise escuchar la canción entera. Hoy quiero compartirla con vosotros.



domingo, 16 de diciembre de 2007

Always something better

Mientras fumaba por la noche en el patio veía los copos de nieve caer. No cuajaba, porque la lluvia cayendo al unísono y los grados positivos lo impedían, pero se podía escuchar el crujir del hielo formando capas. El paisaje blanco de la mañana compensaba con creces el frío. Dentro de casa la calidez te abrazaba, dándote la bienvenida.



La imagen muestra la ascensión al Coll de Bracons, en la carretera GIV 5273 de Olot a Torelló o viceversa.

Después del relajado fin de semana en Sant Joan les Fonts con Cris y Eva, qué mejor que una última descarga de adrenalina? Solo se necesita una carretera con muchas curvas, un coche, hielo en el asfalto y la menda de conductora. Ra ya está acostumbrada a mis chaladuras y no dice ni mu mientras aferro el volante y le comento los pormenores de la travesía. El suspiro de alivio cuando llegamos sanas y salvas a una vía rápida es casi inaudible, pero no hacia falta ser adivina para ver que estaba agradeciéndole al cielo haber sobrevivido, ya no a la muerte por congelación, tal y como ella pronosticaba, sino a mi osadía automovilística.

Volver a la realidad es duro, pero se lleva mejor cuando has pasado un par de días idílicos. Devolver llamadas, responder mails, pensar en un escrito muy difícil que me han pedido, confeccionar la felicitación navideña...

Hay momentos en los que por mucha inteligencia emocional, mucho pnl y mucha cultura zen que practique debo realizar un esfuerzo sobrehumano para no expresar con brutal crudeza lo que opino sobre ciertas situaciones. Puedo comprender los motivos que llevan a alguien a deprimirse, lo que ya no comparto es que antepongan la química a un tratamiento cognitivo. Es muy cobarde tomar la salida fácil. Pastillas para no soñar? Afronta tus problemas por graves que estos puedan parecerte. Como todo, se trata de asumir, domeñar y conseguir darle unas pinceladas de color al oscuro lienzo que tenemos ante nosotros. Mientras éste no muestre el retrato de Dorian Grey no hay de qué preocuparse.

Con un poco más de humor todo se sobrelleva mejor. Sácalo del fondo del bául y haz uso y abuso de él. Quizá mañana el sol te conceda un guiño.



viernes, 14 de diciembre de 2007

A Few Good Men



Si por la noche suelo ser sarcástica, por las mañanas es cuando la lucidez hace acto de presencia en mi descansado cerebro. Por eso siempre digo que un día de estos me voy a pegar la gran leche, porque es mientras voy en moto, con el aire gélido azotándome el rostro, que veo las cosas tal y como son. Y cuando no son halagüeñas me pongo a llorar como una estúpida y ya no veo lo que tengo delante. Si además el sol me da de lleno en la cara se da la perfecta combinación para que me toque el gordo de los tortazos.


Hay hombres con la misma sensibilidad que el amoniaco. Hace poco conocí a uno que, aunque no se daba cuenta, era un agresor verbal. No, en ningún momento me insultó. Era por cómo sonaban sus frases. Tajantes. Bruscas.

A veces hay que andar por el sendero tortuoso para llegar a la casa del lago en lo profundo del bosque. Ra me dijo el otro día que le transmitía tranquilidad porque era una de las pocas personas que cuando nos veíamos no le contaba problemas, solo quería verla para disfrutar de su compañía. No sé si se dió cuenta de mi media sonrisa. Por qué antes me agotaba con tanta facilidad y quería escaparme? por el mismo motivo que aduce ella. Ahora es distinto. Ahora puedo escuchar durante horas y no convertirme en Atlas. Y si antes iba a Olot a hacer una cura de desintoxicación psicológica de cuanto me rodea, ahora ya solo voy por placer.

Mi visión budista de las preocupaciones que me atañen, o mejor, que atañen a la gente que amo, hace que pueda mantenerme a la distancia necesaria para no hacer míos sus problemas y duerma tranquila. La verdad es que ayer mucho no lo estaba, pero por suerte gozo de un entorno social maravilloso y si lo que quiero es desmigajar pensamientos, realizar comparaciones y debatir ideas, solo tengo que levantar el auricular. A veces únicamente me servirán como espejo, porque mi cabeza loca ya ha puesto del derecho y del revés todos los ángulos. Otras me aportan datos en los que pensar. En algunas ocasiones ni siquiera tienen que decir nada, porque los silencios son más que elocuentes, pero siempre me ayudan a tomar decisiones importantes. Mi opción prioritaria después de meditarlo mucho, es no hacer nada, aunque sin descartar todas las ocurrencias que tuvimos de madrugada. Esta mañana me reía de lo analíticos que somos, de lo que se nos llega a ocurrir cuando realmente nos interesa llegar a alguna parte y de lo que cambia mi estado anímico después de contrastar pareceres con alguien totalmente objetivo. No es como sensei David, pero puede llegar a serlo...

Únicamente me toman el pelo cuando así quiero que lo hagan. Pensar que antes o después no se me encenderá la bombilla si que es de ingenuos. Por eso, un poco de honestidad no iría nada mal.


martes, 11 de diciembre de 2007

Panegírico

He cambiado el teclado, tal y como me ha recomendado (y amenazado y refunfuñado) toda la gente que ha pasado por casa y utilizado el ordenador. Es cierto que el otro, desde que sufrió la sobredosis de Southern no iba todo lo normal que debía ir, pero ya estaba acostumbrada a aporrearlo en lugar de posar suavemente los dedos sobre él. Este va tan rápido que casi supera mi agilidad mental.

Ahora que han pasado unos días puedo hablar del entierro. Decir que fue emotivo sería poco. Ramón quiso que lo recordásemos vivo y pidió a su familia que no dejaran el féretro descubierto. Nada de estar expuesto en la urna de cristal para que vieran cómo se había ido deteriorando.

En la capilla reinaba un silencio sepulcral mientras de fondo se podía escuchar "La Gala".

Hablaron de él sus hijos. Oscar, con un escrito que había realizado una de las últimas noches en vela pasadas en el hospital. Contenía muchos términos informáticos, porque a su padre le gustaba trastear con el software (y con los móviles). Palabras de camaradería, animosas, pese a la certeza de que el final era inminente.

Lidia habló de su coraje y leyó un poema de Lorenzo Gomis, titulado "La otra vida". Una poesía de las que no dejan indiferente. No soy creyente, y personalmente os ahorraría los dos últimos versos, pero por respeto al momento y al autor, lo transcribo entero.

Si hay otra vida es vida, pero es otra,
y si es otra el mortal no la imagina,
una vida sin sexo ni cocina
tiene que ser sencillamente otra.

¿Qué haremos en la vida si es tan otra
y si ya no hay taller ni oficina
y si ya el mismo cuerpo no declina
(si declinara no sería otra)?

Si hay otra vida, es otra pero es vida
y si es vida es noticia y es sorpresa,
sin que la muerte acabe la partida,
vida que canta, vuela, abraza y besa.

Es la vida de Dios la otra vida
y si es de Dios nos basta su promesa.

Ramón era uno de mis habituales "partenaires" de danza, quizá porque tenía una energía que pocos podían igualar. Lo recuerdo hace muchos años, siendo una cría y él uno de los profes, y que en los festivales el comentario más usual solía ser: "en balla més que en toquen". Le ponía pasión a todo lo que hacía, a veces demasiada. Sus detractores le admiraban la franqueza a la hora de decir las cosas por su nombre y sus amigos valoraban su honestidad. Yo creía en su fuerza de voluntad y su entereza ante los malos momentos.

Cuando al finalizar el sermón, empezaron a sonar las notas de "Marina", los que hasta ese momento habían contenido el llanto se dejaron vencer.

No es un vídeo del Esbart Gaudí, pero lo que importa es la danza en sí misma, esa que tanto le gustaba a Ramón, al que rindo homenaje por haberme enseñado que reír mientras se baila consigue que el miedo escénico desaparezca.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Fail Safe

Hay artistas todoterreno. Personalmente considero a Prince el mejor entre estos músicos que parecen navajas suizas. Que quieres marcha? Chelsea Rodgers. Algo tranquilo? It's gonna be lonely. Lo que está más que comprobado es que es funk del bueno.

Las cenas de gourmet derivan en microconversaciones trascendentales. Tal vez no fue la cena, sino el vino o el incienso de especias. Poco a poco, como si de una madeja enredada se tratara, tirando del hilo sin forzar para que no se rompa, voy componiendo la sinfonía que les servirá de leitmotiv a las secuencias principales de la película. El guión de lo que soy.

Mientras ames un imposible no existe posibilidad alguna de que nadie perturbe la vida en el tranquilo asteroide donde has plantado las rosas. De esta forma ves el castillo encantado a lo lejos, con las oriflamas desplegadas al viento, pero no necesitas aporrear la puerta para que te dejen entrar, con lo que te mantienes a salvo de los presuntos dragones que habitan en él.



Me he releído la correspondencia mantenida con el último "drágon" contra el que me batí en duelo; casualidades o no, mañana se cumplen dos años desde que le pedí que, si volvíamos a cruzarnos algún día, actuara como si nunca nos hubiésemos conocido. Desde la perspectiva que confiere el paso del tiempo, no entiendo cómo consentí que me afectara tanto. Tanto como para bajar las persianas y apagar la luz, no dejando que se colara ni la más infinitesimal partícula, viviendo a oscuras por decisión propia. Por qué pienso en ello ahora, al cabo de tanto? no tengo respuesta, solo sé que María se formula las mismas preguntas con respecto a su monstruo particular, quizá porque lo vivimos a la vez, o tal vez porque tenemos sincronización en los recuerdos. Le hablaba ayer de sentirse estafada y desilusionada. De haber depositado sueños futuros (algo que jamás había hecho) en alguien, alguien que se encargó de destruírlos (porque se lo permití) uno por uno en un espacio muy corto de tiempo. Alguien que dejó (o más bien dejé que dejara) mis sentimientos en coma; y aunque alguien consiguió hacerlos salir esporádicamente del estado letárgico, su falta de coraje los volvió a sumir en un sueño profundo del que empiezo a creer que es mejor no despertar.


Cuando se llega a este punto, ya no hay retorno??

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Nightmare before Christmas

Mis padres viven muy cerca de la Sagrada Familia. La plaza que ostenta el mismo nombre es uno de los puntos donde en estas fechas se venden abetos, pesebres y toda clase de ornamentos para que el espíritu navideño se vea reflejado en nuestros hogares. En esa plaza, durante doce horas al día, 7 días a la semana, desde el 1 al 23 de diciembre solo pueden escucharse villancicos . Después de tantos años, mis oídos han desarrollado un mecanismo automático que les hace desconectar cuando detectan cierto tipo de sonidos. Lo mismo pasaba cuando me llevaban a bares heviatas.



Cada año me parece menos festivo. Ahora ya ni me fijo en las luces azules que brillan en los árboles de Diagonal Mar. Un año más, en mi casa no existirá constancia de esta época. Es mi respetable opción, como respeto que el resto del mundo quiera celebrarlo. Por qué nos llaman amargados a los que no nos gusta la navidad? Qué sabrán ellos de los motivos que podamos tener! Para que siga argüyendo pretextos y no se rompa la tradición, justo ahora se dan una serie de hechos desafortunados en mi vida. Cómo voy a querer celebrar nada si lo único que me apetece es cabrearme y llorar?. Eso si, los canelones estarán perfectamente preparados para el día 26.

La verdad es que me gustaría emocionarme, sentir como el espíritu festivo me embarga, cantar algo tan absurdo como que los peces beben y beben y vuelven a beber (no les sentará mal tanta agua?), desear feliz navidad con una sonrisa sincera, no por cumplir con lo que se espera, y no estar contando los días que faltan para el 7 de enero y la vuelta a la cotidianedad.



Mi paz interior es tan frágil como los cristales de hielo pintados en los escaparates de los comercios. Quiero sentarme en un regazo y que me acunen mientras escondo la cabeza, porque fuera hay un animal peligroso acechando que se llama mundo.

Es posible que, al igual que Jack, viva en un lugar en el que las calles están pobladas por brujas y vampiros. Es posible que en mi mundo los fantasmas y pesadillas estén reunidos bajo la cama para asustar a la gente mientras duerme. Es posible que tenga que inventar un mundo paralelo donde la ciudad de la navidad cobre forma, para que mis regalos navideños dejen de ser tristezas y alguien quiera besarme bajo el muérdago.


lunes, 3 de diciembre de 2007

Chaos



Intentar obligarme a hacer algo es la forma más eficaz de conseguir justo lo contrario. Si por las buenas muchas veces ya es difícil convencerme, por las malas lo que obtendrás con toda seguridad será un "tururú".

Mi fondo de armario ha aumentado considerablemente con la visita a casa de Jordi y Laura. Para qué ir de compras si tengo amigas que me proporcionan más ropa de la que necesito? Es estupendo no tener que ir a tiendas, ni hacer colas, ni sablear la tarjeta.

Conducir por la Ronda del Litoral a las 7 de la madrugada con el frío que pega es como hacerte un lifting instantáneo. Cualquier reminiscencia de vodka que pudiera quedar desaparece a la que alcanzas los 80 k/h. Todavía no amanece, porque en esta época el sol está perezoso y su gallo particular también canta más tarde pero diviso a Venus, el lucero del alba, destacándose entre la bóveda celeste.

Una cuestión ante la que no sé como responder: Cuando alguien te dice "siempre es un placer tenerte al lado". Las alabanzas me descolocan, bien porque no estoy acostumbrada a recibirlas de forma totalmente espontánea o por el hecho de no compartir esa percepción sobre mi persona. Tengo problemas, como todo el mundo y soy única e irrepetible, como todo el mundo también. Y si alguno se empeña en ponerme en un pedestal rápidamente me encargo, a veces inconscientemente, a veces a propósito, de demostrarle que las estatuas son proclives a romperse en pedacitos microscópicos. Simplemente un ser humano constituído por huesos, visceras y piel; alguien con dudas trascendentales, como preguntarse dónde va a vivir dentro de año y medio cuando finalice el contrato de alquiler, porque si el aumento va en proporción al de hace tres años, no podrá permitirse el lujo de ver el mar a diario desde este balcón; alguien que se plantea vivir en una nave industrial o, porque no, en un velero (y a quien su padre le dice que deje de pensar en tonterías).

Muchas horas conversando, muchas horas analizando. Es normal que más pronto o más tarde, entre toda la pedrea, aparezca el gordo navideño transformado en pregunta crucial: -Y tú, qué buscas?- He ahí la cuestión. No tengo sueños de grandeza, no anhelo piso propio, ni coche nuevo, ni dinero para viajar a lugares paradisiacos. No quiero perpetuarme en nadie, ni la eterna juventud, ni premios o reconocimientos sociales. No espero al príncipe azul ni a la rana Gustavo.

Que qué es lo que busco? Posiblemente a tí, pero tampoco lo tengo muy claro.

De momento, me conformaré con buscar el bolso/mochila de Jack, que se me ha perdido. Tal vez en el ínterin me encuentre a mí...





No puedo evitar las comparaciones