miércoles, 23 de enero de 2008

Wag the dog

Estaba en el horno cuando entró un chico a comprar pan (qué si no?!) Llevaba un perro pequeño, de esos que más bien detesto y lo dejó sentado fuera, sin atar. Mar le preguntó si no tenía miedo a que se lo robaran, a lo que el chico se encogió hombros y se descolgó con la frase: -también se llevan a niños- (que no sé qué tiene que ver una cosa con la otra, pero su asociación de ideas no iba paralela a la mía) Y si me callé ante lo del perro, que no es por nada, pero quién demonios se iba a llevar un bicho tan escuchimizado y feo, lo de los niños me dió pie a decir que a algunos no estaría mal que los robaran, con lo que la señora que estaba a mi lado continuó con un muy sentido: pero a esos no hay dios que se los lleve. La conversación acabó en carcajada colectiva, y Mar diciendo que éramos perversos haciendo chistes sobre ese tipo de cosas. Es cierto que a todo nos acostumbramos, hasta a lo peor. Nos reimos de la violencia, de las penas, de la enfermedad e incluso de la muerte. Empezó Moliére, satirizando temas que darían para verter un mar de lágrimas y Bergman le siguió retando a la mismísima parca a una partida de ajedrez para ganar tiempo.

Quizá no se trate de vivir en cantidad, sino de hacerlo con calidad.

He salido del sueño justo cuando tres miembros de la guardia civil me se me llevaban detenida por fumar en el cine ante el estupor generalizado de mi familia. Será que ha llegado el momento de dejarlo?

Esta Espe es la monda. Sus declaraciones siempre aportan una nota cómica. Sinvergüenza o desvergonzada, tanto monta, monta tanto. Ir por ahí diciendo que Gallardón (el único de los "populares" que no me provoca náuseas cuando habla) se ha servido del partido (sea verdad o no) cuando ella tiene tanto que callar...
Con un bozal estaría estupenda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

carlos te envia un beso grande desde donde este