martes, 10 de junio de 2008

Ride With the Devil

De tanto ver a la Bruja Avería, me entran ganas de ser mala.

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Un crápula será crápula toda la vida. Y arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Y más vale pájaro en horno que cien en la pajarería.

Alguien me apunta que ya me estoy yendo por las ramas, no como los pájaros, sino como los monos o las ardillas, y que me centre en el tema del crapuleo. Pues mi innombrable, que todas tenemos alguno en nuestra vida, ha aprendido que puede lidiar en varios frentes al mismo tiempo. Me sorprende por la manera de iniciarse en esto de jugar a tres bandas; ha elegido a dos a las que puede capear sin despeinarse y una que a priori le interesa de verdad -hasta que llegue el consabido "te querré siempre"- (jamás olvidaré esas palabras) con la que utiliza su táctica habitual, por lo que acaba de recibir un toque de atención por parte de la susodicha, amenazándole con que no quiere jugar a ser la madre de nadie y que tiene que cambiar de actitud (me descuajaringaba mientras leía esta parte). Otra frase del mastuerzo merecedora de óscar al mejor guión adaptado: -Siempre pienso en los demás y no en mi- Hilarante por lo falso que llega a ser. Alguien que antepone las necesidades del resto a las suyas suele ser humilde, con lo que no iría pregonándolo. Además, por experiencia lo digo, no ha buscado jamás en la vida el significado de esta palabra en un diccionario (ni de cualquier otra, le tiene alergia a todo lo que huela a culturizarse y mineralizarse) y dudo siquiera que su escaso cerebro pueda abarcar la comprensión del término. Pero, en general ya suele pasar, dime de qué presumes y te diré lo que no eres.

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Qué mala! Pero qué mala soy!

Y estaba yo pensando... por qué no hacer que se crucen los mails? No porque se pueda quedar compuesto y sin novia, que a fin de cuentas no sé qué tiene el meapilas este que le perdonan casi lo imperdonable, sino para divertirme un rato más leyendo los piropos que le lanzarían las aludidas hasta que las vuelva a tener contentas y engañadas. Véis? nunca podré decir que pienso en los demás antes que en mi, ni que soy tolerante, ni amable, ni paciente, ni buena persona, porque mi naturaleza está más abajo que arriba y las brujas malas tenemos la ventaja de poseer escobas aerodinámicas para surcar cielos nocturnos y gps localizadores de incautos de quienes reirnos.

domingo, 8 de junio de 2008

15 minutes

Mi convenio dice que debo dedicarle 1772 horas anuales al trabajo. El año está compuesto por 8760 horas. Si además de las laborables añadimos las que me paso durmiendo (1825, 2920 para los que necesitan sus 8h de sueño diarias), quedan 4068 horas, hora arriba, hora abajo, de las cuales una gran parte se destina a anodinas tareas tales como hacer la compra, limpiar, desplazarse de un lugar a otro, dudar sobre qué nos ponemos para salir, acicalarse, ver la televisión (de esta me salvo), chatear, navegar, reuniones sociales o familiares a las que realmente nos apetece ir tanto como que nos caiga un tiesto en la cabeza, amén de otras rutinas varias que desempeñamos casi sin pensar, como respirar, pero respirar es una sana inversión de la que conviene no olvidarse. Estos números variarán en base a los distintos convenios y al tiempo empleado en dormir. Después de sustraer al cómputo global todas esas horas gastadas en cosas de las que podríamos prescindir con total impunidad, lamento deciros que quedan más bien pocas para hacer lo que realmente nos guste.

Habrá quien diga que a él/ella lo que le gusta especialmente es dormir, o que disfruta viendo la caja tonta, pero aquí la opinión que cuenta es la mía y me parecen una soberana pérdida de tiempo. Que escribir también lo es? Puede. Pero me distrae y como ya he dicho, mi criterio es el que prevalece.

Esto no es lluvia, es el diluvio universal en miniatura! Estoy segura de que si salgo más de lo necesario a la calle, acabarán por salirme branquias. Y qué hago para perder mi maravilloso tiempo entre lectura e instrospección, mientras contemplo el agua caer, se llenan los embalses y se desbordan los ríos? zappear por los blogs. Encontraréis de todo tipo: ocurrentes, almibarados, provocativos, aleccionantes, amorales, biliosos, lacrimógenos o francamente escatológicos. Algunos los descarto a la segunda línea, otros los leo en diagonal y unos pocos quedan confinados en la carpeta de tesoros por desenterrar. También repaso los comentarios que generan: ingeniosos, banales, ridículos, pretenciosos; algunos altamente nocivos para la vista en su afan por aniquilar la gramática con abundantes faltas ortográficas y otros por ese desmesurado apego a utilizar el infame lenguaje sms.

Dónde quería llegar con todo esto? pues ni idea, porque cual rana saltarina he acabado sin pretenderlo en el youtube viendo vídeos de "La bola de cristal". Si con la obra de Ibsen os decía que se podía extrapolar a nuestra época, el programa televisivo (que por aquel entonces todavía emitían algo que merecía la pena) es de los intemporales. Y si no, comprobadlo por vosotros mismos, incrédulos.

20' que se revalorizan con el paso de las horas.