viernes, 26 de junio de 2009

Resurrection Man

Casi nunca suelo mirar las sugerencias de amigos del feisbuc. Si quiero agregar a alguien que me interese, suelo buscarle por nombre y/o por dirección de mail y ahí se acaba todo. Pero hace unos días me entró la curiosidad. Y aunque la curiosidad puede que no matara al gato, existe la posibilidad de que lo dejara tuerto.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida... Aunque ésta fue como si me metieran en una bañera llena de hielo en pleno mes de enero.

Compartí con el señor X muchas horas de conversación, primero por messenger y después por skype. Se vestía delante de la pantalla (o eso decía) para poder estafarle unos minutos más al tiempo. Esos minutos iniciales pronto se convirtieron en días, semanas y meses.

Luego, de repente, un día desapareció (los hombres importantes de mi vida tienen todos esa irritante costumbre). Cuando volvió a aparecer, fue para despedirse de forma drámatica.

Quiso que escribiera un responso y lo hice. Me invadió el desconsuelo, se había ido al mismo tiempo que mi madre...

Kronos, si bien no lo cura todo, es excelente en primeros auxilios y así, matando dos pájaros de un tiro, pude capear el temporal de decesos.

Hasta esta semana.

Cuando he descubierto que se puede nombrar en vano una enfermedad terminal y ponerla de excusa, jugar con los sentimientos, la preocupación y mofarse del dolor por la pérdida.

Mi madre, evidentemente, no ha vuelto de entre los muertos, pero el señor X si.

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Y no estaba muerto, no, no,
y no estaba muerto, no, no,
y no estaba muerto, no, no,
estaba tomando cañas lerelele....

Utilizar la dirección de correo que utilizabas en el messenger para inscribirte en el feisbuc es un error si lo que pretendes es que te sigan dando por desaparecido. Al no caer en la cuenta, se te muestra como sugerencia a todos los contactos que no hayas eliminado de Windows Live Hotmail, que es un soplón de la peor calaña.

Ya sabéis, cuando queráis darle carpetazo a alguien, eliminad cualquier rastro que podáis haber dejado, porque no hará falta llamar a ningún equipo del CSI para seguiros la pista.

Es lo que pasa cuando no se piensa...


lunes, 8 de junio de 2009

In the Company of Men



Por qué cuando las historias se acaban nos preguntamos si realmente nos han amado?

Porque los hombres luchan por dinero, por una posición social, por la fama, por la gloria, por la patria, por venganza o por orgullo, incluso para rescatar doncellas (mojigatas y/o casquivanas con toda seguridad) de las fauces del dragón, pero en sus obtusas mentes no cabe luchar por amor.

Alguno se obnubila a la que una de estas doncellas (o zorrones) le presta la más mínima atención y se afana en ver en ella a su alter ego, nunca mejor dicho, porque la susodicha en cuestión será tan poco altruísta como él y en cuanto atisbe las carencias que el sujeto acarrea consigo, aparecerán los individualismos propios, las minidosis de paciencia y el egocentrismo concentrado, con lo que todo ese "espejismo" se irá al traste en cuestión de días o, si el espécimen tiene un poco de suerte y sabe esconder muy bien los múltiples defectos, al cabo de unas semanas. Después dicen tener relaciones de amor y odio...

Deben sentirse muy ufanos coleccionando mujeres, aunque lo que tengan en casa supere con creces cualquier cosa que puedan encontrar. Sé de uno al que le entusiasma lo de ir captando imbéciles e idiotas, cuanto más vulgares, mejor. Supongo que es algo relacionado con la vanidad, la realización, el infantilismo , sentirse superior intelectualmente o vete tú a saber qué, porque yo, desde luego, no lo entiendo ni lo entenderé nunca.

Personajes como este que conozco son los que hacen que, después de mantener una breve pero intensa relación con ellos, te den ganas de ingresar en un convento.

Oh si!, sin ningún tipo de duda, nos merecemos algo mejor que los hombres que solemos escoger para que compartan nuestra vida.

Es mejor que te bese un sapo, al menos sabrás seguro que es tóxico.


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