viernes, 31 de julio de 2009

Blindside

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan identificada con un álbum. Poco a poco iré poniendo las canciones de esta mujer.



La imagen del reloj marca las 5:59

En menos de una décima de segundo los números saltarán del minuto 59 al 60 y empezará a sonar la música.

La cámara va retrocediendo para mostrarnos al hombre durmiente mientras en la radio despertador se escucha la voz del locutor: -Bien, excursionistas. Arriba! Despertad y no olvidéis los descansos porque hoy hace frío!-

Al protagonista le sucede algo anormal. Cada mañana se despierta con la misma música, las mismas frases y las mismas situaciones se van desarrollando a lo largo de la jornada. El mismo pueblo. Así día tras día hasta que aprende a ser persona.

A estas alturas no hace falta deciros el título de la película, verdad?

No os gustaría que a algunos les sucediera exactamente lo mismo que al personaje de la cinta hasta que aprendieran a comportarse, a hacer bien las cosas? Porque no sirve una disculpa si se va a reincidir en idéntico comportamiento una vez y otra vez y otra vez...

Son los hechos los que cuentan, no las palabras. Estas, por dulces y embriagadoras que sean, no son más que humo que se lleva el viento.

Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.

No me gusta lo que se siente cuando los torpedos te alcanzan y sabes que, por mucha agua que achiques, el barco zozobrará y acabará hundiéndose.

Cuento hasta dos
salto al vacío
picado, elevación, derrape
peralte de curva celeste
rayas divergentes
autopistas oníricas
confunden la mente
lámparas de sodio
con fundidos circuitos
regurgitan sombras
estornudan cirios
Lumbre hierática
pábilo errante
cumbre coronada
cera que no arde

Disonancias de una Lamia



Photobucket

domingo, 19 de julio de 2009

The Saddest Music in the World



La vida no puede limitarse solo a esto...

Me siento hueca. No como si fuera rubia y tuviera palos de sepia en la mollera que al entrechocar en el vacío producen resonancia, sino como el latir reverberante de un tambor en la pausada cadencia de los inicios.

Me siento enojada. Y cuando el enojo es devorado por las fauces de los recuerdos, vienen a rescatarlo las palabras que le devuelven su razón de ser: "maldita la hora..." y "... eres peor".

Me siento confusa. El desasosiego lanza sus proyectiles ponzoñosos intoxicando la solidez de las pétreas murallas construídas, resquebrajándolas como los embates del mar hollan las rocas del acantilado.

Me siento taciturna. El llanto agazapado, presto a asesinarme la sonrisa sin mediar provocación.

Me siento extenuada. No quiero luchar más. La apatía que se ha apoderado de mi ser dejará que la vorágine la arrastre hasta las simas de la locura, hundiéndome en ella cada vez más.

Me siento efímera. Fugaz

Espero en la parada de autobuses, deseando con toda el alma que llegue alguien y me diga que esa parada no ha sido anulada, que el billete que guardo aún tiene vigencia. Pero la octavilla pegada en los cristales de la marquesina anuncia el "fuera de servicio", informando de la nueva ubicación. Y sé que, por mucho que me apresure, llegaré tarde al próximo autobús y a todos los que allí se detengan.

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Sin embargo, tengo en mí todos los sueños del mundo. A Pessoa le quedaban sus sueños. Los míos se han evaporado. Me hundo sin remisión, buscando una paz que me niega sus cálidos brazos.


No hay nada nuevo. Ni la poesía muestra un cambio de sintaxis. Y arrastrar ese pesado bagaje por una escarpada montaña sin grietas en las que afianzarse, hace que el vértigo te invada y resulte más sencillo saltar al vacío.

Estoy cansada de vivir según lo que se espera de mí.



Photobucket

martes, 14 de julio de 2009

American Pie



Tanto el María Moliner como la RAE están de acuerdo en el significado del término:

1. f. Capacidad de entender o comprender.
2. f. Capacidad de resolver problemas
3. f. Habilidad, destreza y experiencia.

No hace mucho sufrí un grave lapsus y le atribuí a alguien Inteligencia cuando lo único que poseía eran memoria e imaginación, atributos que nada tienen que ver con la comprensión, la habilidad y la destreza.

Pero errar es de humanos y rectificar de sabios, así que a cada cual lo suyo.

Ser muy leído, si no se comprende lo que se lee, servirá para repetir cual papagayo el contenido, como recitar la tabla del 3, pero jamás para desarrollar una interpretación personal sobre ello. Mucho menos aún para mantener un debate y sostener nuestra argumentación.

No poseer un claro discernimiento sobre el bien y el mal (provocar y disfrutar con el dolor físico de otros se cuenta entre las cosas que están mal) tampoco ayudará precisamente a comprender ni entender, ya no al mundo en general, sino al pequeño microuniverso que nos rodea.

Si ante los problemas la opción más fácil es ser avestruz, encogerse de hombros y dejar que otros te resuelvan la papeleta en lugar de capear temporales, saltar obstáculos o responsabilizarse de los propios errores y limitaciones, que eso demostraría valor y aquí ni se le supone, cómo se va a asumir la contrariedad?. Ante los contratiempos su mejor solución es la fuga. Sin tocata.

Experiencia, cero. Habilidades, pocas. Destreza, ninguna. Y no solo me refiero al sexo. Lo peor es cuando en la absurda creencia de que se es el conde de Valmont, se niegan a aprender por mucho que se les insinúe sutilmente o se les diga de forma directa. Los hay tan pagados de sí o con tantos tabúes y cerrojos que, a menos que le pongan solución (remitámonos al apartado 3), o se buscan a alguien más bisoño o irán dejando un reguero de insatisfacciones a su paso. La pornografía, que tantos utilizan como forma de aprendizaje, admite una comparativa con las películas de Disney: En su mayor parte son mentira.

Así que ya véis. No se es inteligente por crear mundos fantásticos o vivir en la inopia, sino por superar inconvenientes, saber darle sentido a las cosas, profundizar, comprender, progresar, potenciar y mejorar.

La lástima no es que al planeta le falte gente inteligente, sino que le sobra demasiado necio.


Photobucket




lunes, 13 de julio de 2009

Los girasoles ciegos



Sé lo que es sentirse la persona más insignificante e insustancial del mundo. Da lo mismo que vayas de compras, a emborracharte con amigos o que empieces una nueva dieta a base de chocolate, porque cada noche te vas a dormir preguntándote qué hiciste mal, si podrías haber actuado de otra forma, cuestionándote una y otra vez todos los detalles y preguntándote cómo en ese momento creías que eras dichosa. Hay días en los que incluso piensas si él puede volver (belenos no lo quiera!)

Pero aunque este estado pueda parecer eterno, un buen día conoces a gente que te acepta sin reproches, sin esperar nada a cambio, así que rescatas de las profundidades tu amor propio, recoges uno a uno los dispersos pedazos de tu alma, la recompones y todo ese tiempo sombrío, ese período de tu existencia que has dilapidado parece que se disipa...

... Y decides aprovechar el momento.

Tomar ciertas decisiones es duro. Mucho. Una vez has escogido la próxima rama del árbol a la que vas a saltar, ya no hay vuelta atrás. Por eso me lleva un tiempo considerable emprender acciones sin retorno (según opinión popular, a veces, demasiado). Y cuando lo hago es para siempre y nada de lo que se pueda hacer o decir hará que modifique lo que he emprendido. Drástica? Si. He dejado suficientes cadáveres en el camino como para llenar la fosa común.

Las tormentas de verano son efímeras, el aguacero no es perenne y más tarde o más temprano, vuelve a salir el sol.

Yo soy como los girasoles...

Sunflower

jueves, 9 de julio de 2009

Tomorrow never dies



El pasado sigue ahí, con nosotros, como el musgo agarrado a las rocas. No podemos cambiarlo ni darle otro sentido. Es el que es. Obviamente podemos maquillarlo, vestirlo de fiesta o enterrarlo en la fosa más profunda. Pero no va a modificarse por mucho que lo encerremos, pintemos o disfracemos.


Como el de todos, mi pasado ha tenido buenos momentos que atesoraré a lo largo de los años, pero también tienen cabida aquellos en que apelarías a la bendita amnesia para que viniera a echarte una mano. De todas formas, como la amargura y el resentimiento no tienen lugar en mi vida, prefiero globalizarlo y dar por buenas cuantas experiencias haya tenido, puesto que me han llevado a ser la persona que soy.


Mi presente es incierto. Acusa los vaivenes de la fortuna. Arenas movedizas en las que a ratos me hundo, si bien es cierto que siempre encuentro una tabla de salvación.


Mi futuro es una escalera infinita sin destino preclaro. Puede que los escalones lleven hacia abajo, a las entrañas del infierno para departir amigablemente con el diablo o tal vez conduzcan al cielo, que no tengo claro cómo será, pero todo el mundo habla muy bien de él, como si fuera un hotel de cinco estrellas con jacuzzi y thalassoterapia.


Podemos suprimir el ayer, asesinar el hoy, pero pretender acabar con el mañana requiere ser un cretino con unas perspectivas de futuro tan paupérrimas que mejor haría en desaparecer del planeta para hacernos un favor.


Mientras ayer y hoy se entremezclan para mantenerme en equilibrio, me susurra una voz desde la nada: Soy el mañana. Y el mañana, generoso él, siempre concede una nueva oportunidad.



Photobucket

miércoles, 1 de julio de 2009

Barcelona



Me había propuesto hablar de la ciudad tomada por las miríadas de guiris, su galopante daltonismo con los semáforos y el fin del recorrido por la ruta Gaudí, pero estoy tormentosa.

Por eso hablaré sobre la ciudad que huele a meados tomada por los guiris, el pasotismo de éstos en cuanto a normas de urbanidad se refiere y el caluroso fin de recorrido por la ruta Gaudí.


Doy fe de que riegan cada día la Plaça Reial; lo he visto. Pero los accesos a la plaza, principalmente los arcos que dan a la Rambla, pases a la hora que pases huelen a orina y vomitona. Porque riegan el suelo, pero no los muros. Antes de entrar, si me veo obligada a hacerlo, cojo aire y no lo suelto hasta que no he llegado al otro extremo de la arcada, así evito que me den eso, arcadas. Porque da mucho asco tener que oler las micciones de los sujetos que se dedican a regar las paredes como si de perros y árboles se tratara.


Photobucket

Es que en Alemania, Francia, Inglaterra, Suecia y demás países de Europa no existen los semáforos? Me he dejado a propósito Italia, que allí si los conocen pero hacen caso omiso, por eso el tráfico es un "casino", aunque más bien lo definiría como una ruleta rusa.

Los guiris, cuando vienen aquí, creen que la calle es suya (habrán leído a Fraga?) y no se apartan, no, igual es que por el precio de una semana a pensión completa también creen que les entra la cirugía plástica...


He descubierto que Gaudí construyó más edificios en Barcelona que los que normalmente toman los turistas por asalto.

En la calle Casp hay uno donde las caras de la fachada dan mucho miedo y encima del portal del vestíbulo también se encuentra un árbol de la vida parecido al de la Sagrada Familia.

Photobucket

En la calle de les Carolines, en Gracia, otro edificio bastante peculiar, con su tela de araña, su contraventana espiral y su valla forjada.

Photobucket

En Nou de la Rambla, el Palau Güell, con un símbolo arcoiris, quizá un avance de bandera gay...


Photobucket

Photobucket

Y qué decir del dragón que adorna la puerta de la finca de la avenida Pedralbes? La de veces que habré pasado por allí para tomarme unas copas en "Los Tilos" y ni me había fijado! Lo que te pierdes cuando solo pasas por ciertos lugares de noche...


Photobucket

Photobucket

Para finalizar, la casa Batlló, mucho más mística que la Pedrera según mi parecer. Huesos y burbujas, el vientre de la ballena, dragones de liláceas escamas y caracolas azules te sumergen en un espacio marino creado para buscar el silencio, para hallar la paz.


Photobucket



Photobucket

La paz del Kaos sea siempre con vosotros... y con mi espíritu.