domingo, 23 de mayo de 2010

Ice Castles



Recuperar música es viajar al pasado. Horas y más horas de recuerdos de todo tipo, desde los que te roban sonrisas hasta los que te hacen verter lágrimas.

En mi eclecticismo musical bien puedo mezclar Mozart, Jeannette, Portishead y David Soul. Con excepciones muy contadas, soy incapaz de escuchar un cd entero del mismo grupo o cantante, así que voy dando saltos de tiempo y estilo, consiguiendo un "matxambrat" de lo más pintoresco.

Tampoco soy muy dada a buscar chorradas en youtube (ni en ninguna otra parte) pero esta semana me dió por el patinaje artístico. Buscando el vídeo de una patinadora a ritmo de Send in the clowns que no encontré, pese a mi fama de "Salander", me vinieron a la memoria los campeonatos de Tallinn y el mejor patinador que he visto en muchos años: Evgeni Plushenko. La canción que estáis escuchando forma parte de la gala de exhibición. Verlo patinar "Svecha" o "Carusso" es como mínimo, emotivo. Bueno, lo es para los que nos gusta el patinaje.


El problema residía en que me encantó la canción, sabía que había visto la traducción al inglés por alguna parte pero no había forma de localizarla. Menos mal que para dar ideas está la gente que piensa, y me aconsejaron algo tan sencillo como buscar en el historial del navegador. Si, lo sé, a veces me ofusco. Pero tampoco habría servido de mucho el consejo si pocos días antes no hubiera cambiado las opciones del mío para que guardara el historial. En fin, que encontré la letra en inglés y aquí os la dejo por si hay alguien que no esté familiarizado con el esloveno.


Poka gorit Svecha - Andrey Makarevich

There'd been days when I dropped my hands
and had no words, music or power
in those days I was all alone
and did not wish for anyone's help
then I wanted to leave for anywhere
havin locked my doors, not looking for my keys
but I believe that not everything is at and end
until the light fades, until the candle is burnt away

Then nobody could force me to sing
silence was the beginning of all beginnings
but if a song can open my shoulders wide
how difficult it would be to silence me!
And even if there is little time left for me today
and even if my blood runs cold after snow
I start again, even for a hundred times
until the light fades, until the candle is burnt away

Después de pelearme horas con el iTunes y otras cosas que empiezan por I, por fin conseguí hacer funcionar ese artefacto extraplano de color fucsia (o sea, el Ipod) y meterle 8 gigas de canciones para que me acompañe en las horas muertas de mi próximo viaje.

Oh si! me voy, me voy, me voy. Billetes de avión comprados. Diez maravillosos días de desconexión. Sin más preocupaciones que pasármelo bien, deambular por nuevos lugares y conocer personas estupendas que, sin conocerme, permiten que "okupe" sus casas.

Cuando vuelva... cuando vuelva ya me tomaré en serio la vida. Ahora quiero deslizarme al ritmo de la música, ejecutar un perfecto triple Axel, girar de forma vertiginosa y que me lancen muñecos de peluche.


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domingo, 9 de mayo de 2010

La ciudad de los prodigios II

Y cambié de barrio.

El ensanche tiene fincas espectaculares pero, entre los modernistas, hay una casa de Puig i Cadafalch que siempre me ha gustado. Aquí se la conoce como "Les Punxes"

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Lo que poca gente sabe es que en una de las almenas de la casa, hay un mosaico de Sant Jordi, con una leyenda "Sant Patró de Cataluyna, torneu-nos la llibertat" (Santo Patrón de Cataluña, devolvednos la libertad). Ya por aquel entonces éramos un poco díscolos...

Como reza el autor del libro, -esta proclama de tono independentista nunca mereció la atención de los ojos franquistas, tan proclives a suprimir cualquier signo de catalanismo. Y es que mirar al cielo era y es otra costumbre poco habitual-

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Del Eixample, al Clot

En la fachada de una antigua fábrica de paraguas, el original anuncio de la rana

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El Parc del Clot, con su acueducto-cascada

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Y su escultura "Ritos de primavera" de Bryan Hunt.

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No sé si escribía o dibujaba, pero se le veía tan a gusto...

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Aquí tengo que decir que quería encontrar la Plaça de les Fonts en el Pg de Santa Coloma pero la gente no conoce su propio barrio. Mira que pregunté y pregunté, pero nadie supo decirme cómo localizarla.

Manuel Azaña comentó en su día que Barcelona debía ser bombardeada cada 50 años para domar el carácter rebelde de sus ciudadanos. Y Barcelona ha sido bombardeada muchas veces, entre 1697 y 1714, por el general Espartero en 1842 y dos años continuados entre 1937 y 1939.

Una prueba de ello es la bomba de la calle Sócrates, en Sant Andreu.

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Pese a todo, seguimos siendo un "reducto" indomable

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De Sant Andreu a Horta, un barrio aún con mucho sabor de pueblo

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En la calle Aiguafreda, los antiguos lavaderos.

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Las mujeres de Horta lavaban la ropa de la gente adinerada de la ciudad. Es de entonces el dicho catalán "Tanta roba i tan poc sabó, i tan neta que la volen" (Tanta ropa y tan poco jabón, y tan limpia como la quieren)

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De Horta, al barrio más hippy: Gràcia

En la Plaça del Sol, un reloj ecuatorial que necesitas dios y ayuda para interpretar. Si además están los monitores de los escoltas tocándose los huevos y no te dejan ni fotografiarlo a gusto, la cosa se complica más aún.

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Ayer era el día del comercio en la calle, y me encontré con la calle Gran de Gràcia de esta guisa

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Anécdota: Han reformado el McDonald's. Tanto que la gente se asoma a las cristaleras para mirar hacia dentro y te sientes mono de feria.

Para finalizar el recorrido me trasladé de la zona hippy al barrio más "pijo": Sarrià-Sant Gervasi.

Claro que a priori no se notaba una gran diferencia. Las carpas eran las mismas y la música de Ketama y Manu Chao despistaba un poco. Pero no os equivoquéis, los precios no son los mismos.

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Las bravas del bar Tomás bien se merecen la foto

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Finalizando el recorrido insólito, la Plaça de Sant Gaietà, que tampoco conocen ni los más viejos del barrio, quizá porque está demasiado bien escondida.

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Ahora ya conocéis alguno más de esos rincones ocultos de la ciudad. Próximamente, una nueva entrega.

La ciudad de los prodigios I

Hace años, un buen amigo me regaló el libro "Paseos Insólitos por Barcelona". Y ayer, que me desperté con ganas de ejercicio después de varios días de migrañas reincidentes, decidí que ya era hora de echarle un vistazo a esa ciudad que no se ve.

Con gorra romana, gafas de sol y la cámara en ristre me mimeticé perfectamente entre la horda de turistas que nos invaden durante estas fechas y que, como las lagartijas, aprovechan el más mínimo rayo solar para salir a pasear.

Las diferencias sustanciales radican en que yo no pertenecía a ningún rebaño, soy muchísimo más educada y en el momento en que abro la boca para vituperar a cualquiera que invada mi ángulo de tiro se dan cuenta de que soy de aquí y de que tengo un extenso léxico en cuanto a adjetivos calificativos.

Me acompañas en este paseo?

Empecé, por supuesto, por Ciutat Vella. En la catedral, los magos de las pompas de jabón captaban la atención de los transeúntes.

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Los alrededores de la calle del Bisbe se han convertido en el lugar ideal para escuchar a los virtuosos de la música



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La famosa calavera que corona el puente

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En la Generalitat, para variar, manifestación. Es increíble que estén luchando por una pensión digna y haya tan poca gente. Ya se sabe, tiempo de playa...

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En la calle del Call, la metamorfosis de Ovidio esgrafiada entre 1780-1790.

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En cuanto abandonas la zona más "turística" te invade la paz de las callejuelas. Algún despistado, amantes del silencio y barcelonautas habituales es lo que sueles cruzarte.

La lápida hebrea de la calle Marlet donde se hace referencia al rabino Samuel Hassardi.

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Y la sinagoga mayor. La anéctoda: estaba intentando fotografiarla cuando llegó una visitante que se puso en medio de la puerta haciendo aspavientos, intentando llamar la atención de la chica que estaba dentro. Sale ésta, se abrazan efusivamente y le dice que es como la luz que ilumina el día. En vista de que no se apartaban, le pedí amablemente a la "luz" que, por favor, dejara de deslumbrar la entrada para que pudiera hacer la foto. Se lo tomó bien y dejó de invadir la entrada.

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Callejuelas en penumbra, donde el sol no llega jamás a tocar los adoquines del suelo

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Siempre me he preguntado por qué encerraban a los santos....

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Este lo hizo a propósito. Anduvo lo más despacio que pudo y se paró en medio sin motivo alguno para no dejarme hacer la foto de la calle desierta

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Sorpresa: Las plazas y claustros se vistieron de conciertos.
Qué mejor que escuchar música sentado en la plaza de Sant Felip Neri o, mejor aún, en la terraza del bar del hotel.

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En la fachada del convento se conservan las señales de metralla que causaron la muerte a una veintena de niños el 30 de enero de 1938, cuando el Call fue bombardeado.

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Curiosidades:
Bichos en una fachada. A saber quién y porqué los pintaron...

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La tortuga y las golondrinas que decoran el buzón del Archivo Histórico de la ciudad

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Otra de las calles adyacentes a la Catedral, que da entrada al Museu Frederic Marés

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Otro lugar donde pararse a recuperar fuerzas disfrutando del sonido del agua y de los naranjos

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Los unicornios... seres mitológicos o criaturas reales?

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Música árabe en el Archivo de la corona de Aragón

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Este edificio tiene un techo extraordinario que no pude fotografiar; no era plan empezar a tirarme por el suelo para conseguir un buen plano de los relieves.

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Otro de mis edificios favoritos: Santa Clara

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Y ya de vuelta a la Catedral, en los recovecos de la pared, palomas a lo "dónde está Wally"

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