lunes, 31 de enero de 2011

The Big Sleep



Llevo días sin poder quitarme ésta música de la cabeza. Suena una y otra vez. "La muerte tenía un precio", así que tal vez compartiéndola con vosotros mi cerebro la exorcize y se decante por otra menos funesta.


Realmente nuestra cultura no está preparada para la muerte. Como ya sabéis aquí la hereje no cree en la vida eterna, en reencarnaciones, el nirvana o cualquier otro absurdo que las religiones quieran alquilarnos para hacernos más llevadero el trance. Te mueres, te entierran, te incineran, te deshacen en cal viva o te meten en una caja de cerillas, da lo mismo. Punto y final. Aunque si hubiera un cielo como el de Nespresso, con un George Clonney y un John Malkovich... quizá... que no tengan cafetera o se hayan quedado sin cápsulas sería lo de menos. Lo dicho, los que no somos fervorosos creyentes lo pasamos mal cuando alguien que queremos se muere, porque para nada pensamos que vamos a encontrarnos más adelante o en otra vida. Hoy me he despertado con la imagen de mi madre en el féretro mientras la bajaban al horno crematorio. Y sigue doliendo, sigo llorando y sigo pensando después de tres años, que soy demasiado joven para no tener madre.


Hablando de madres... he tomado prestada una frase de mi madre vampira: "Odio las malas caras y sospecho de las sonrisas". Es una gran frase. Que una persona siempre esté triste o siempre esté enfadada, cansa. Pero también cansa en la misma medida que alguien que conozcas siempre esté contento y alegre, siempre dispuesto a ayudar, siempre tan amable, siempre tan bueno, siempre tan atento, siempre tan.. odioso! Quizá yo sea demasiado variable, es cierto, porque mi estado anímico, dependiendo del momento, del lugar, de con quién esté o de los cambios climatológicos puede pasar de un estado a otro a la velocidad de la luz, pero prefiero eso a mantener un estado perenne de invariabilidad y que me consideren un encefalograma plano.

Ha pasado Enero... y todo sigue igual... el inalterable hastío de las horas, el pensamiento circular, querer, no poder, buscar, esperar... pensar, pensar, pensar...

I call you every night
My thoughts fly to you,
and my astral body comes to visit,
to steal the promised kiss
my hands tangled in your hair
my eyes drowning in your eyes
and I leave at dawn
no noise, not to wake
hoping to stay in your memory
as the shadow of a light perfume
that allows you to remember. ©

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sábado, 22 de enero de 2011

Dis-moi que je rêve



Las gafas blancas parecen un faro entre tanta oscuridad. Pantalones, jersey de cuello alto, zapatos, todo de color negro. (Para los más curiosos, si, la ropa interior también). Mis pensamientos fluctúan entre un cálido burdeos, el frío azul noche y el negro grafito.

Me he acostumbrado a llevar siempre el ipod conmigo. Lo malo es cuando no recuerdas que estás en el supermercado y sigues bailando y cantando como cuando estás en la cocina de tu casa escuchando el Ant Music. Oh si! la gente me miraba pero... qué importa si era un día maravilloso?

A veces me sorprendo a mí misma haciendo cosas que creí que jamás haría. Y además, me gusta.

Sueño en color café, con unos ojos que imagino más que veo y unas manos de largos dedos que empuñan el mástil de una guitarra. Sueño que esos dedos recorren mi cuerpo, arrancándole acordes puros y vibrantes para componer una melodía, a veces dura, a veces suave, pero siempre intensa.

Sueño con desastres naturales: ciclones, tsunamis... y con eclipses.

Sueño con perderme en un país, una cultura y un alma que no conozco.

Pero mis sueños pueden convertirse en pesadillas por el simple hecho de abrir los ojos. Soñar es bonito... cuando tu sueñas el mismo sueño, cuando tus deseos son los mismos deseos. Si lo que tú esperas no es lo mismo que esperan de ti, el sueño se desvanece y pasa a formar parte de las cosas que nunca serán.

Yo quiero seguir soñando.... y tu... quieres soñar conmigo?



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sábado, 15 de enero de 2011

Cirque du Freak





Ya puestos a hacer novillos de cama y sueño, podría explicaros que, cuando uno quiere quedarse encerrado en casa porque le apetece es una cosa, pero otra bien distinta es que tengas que estar metido entre cuatro paredes porque media llave se ha quedado dentro del bombín de la puerta, vives en el quinto pino, sabes que llamar a un cerrajero va a salirte por un ojo de la cara y la mayoría de tus vecinos son imbéciles.

Hablando de vecinos... queréis un quizz?

Qué vecino tiende la ropa sin pinzas, torcida y no le importa apoderarse de las mías si hace aire?
Qué vecinos destrozan canciones con el karaoke y bailan zapateados hasta las tantas, tocándome aquello que no suena?
Qué vecinos se dedican a arrastrar muebles a las 4 de la madrugada?
Qué vecino es un gilipollas, por culpa de la loca de su perra mi gato se asustó, se pegó una leche del quince y aunque él lo vio no me avisó?
Qué vecino maltrata psicológicamente a sus padres?
Qué vecino se pasa el día en la terraza con el albornoz puesto y parece que le hayan pegado el móvil con loctite a la oreja?

Si, mis queridos lectores... aquí hay de todo... y se suponía que esto era un remanso de paz...

Claro que, salir de casa tampoco es una gran solución porque... hablemos de Mediamarkt

Se estropea la cámara: mal. Está en garantía: Bien. No tengo la factura: Fatal. Pero pienso que como aún conservo la caja, con el número de serie habrá suficiente. Me presento en Mediamarkt y me dirigen a atención al cliente. Delante mío, alguien con un dvix en su correspondiente caja (o era muy nuevo o es de los que lo guardan todo, como yo) explicándole al tarugo de turno que no funciona y que quiere que se lo cambien o reparen. El dependiente, con cara de suficiencia, diciéndole que no se lo podían cambiar o reparar porque la carcasa estaba rayada. Y yo me pregunto: qué tiene que ver el funcionamiento con el exterior? Nada. Si estos aparatos tienen dos años de garantía, al cabo de año y medio, cuantos de nosotros guardaremos la caja? (bueno, yo, pero ya he dicho que lo guardo todo, soy como Noé) y cuantos aparatos estarán impolutos como cuando salieron de fábrica? (o quizá ya salieron con esas rayas, quién sabe...) En fin, la cuestión era decir NO. Qué os voy a contar de cuando me llegó el turno... bueno, conmigo lo tuvo más fácil, me dirigió a información para que se apañaran los que habían allí.

Armada de mi santa paciencia, les explico que no tengo factura ni ticket, pero les llevo el número de serie y sé el mes en el que se ha comprado la cámara. Respuesta? Lo teníais claro, eh?... Cómo me iban a decir que si, cuando interrumpí la interesante charla con la que pasaban las horas muertas?

Me voy de cabeza al servicio técnico de Canon y les explico el cuento de la lechera... la verdad es que fueron tremendamente amables y lo que en principio parecía ser algo laborioso y que me iba a dejar en la ruina, acabó siendo más o menos algo moderado y con la garantía de que, si quiero pelearme con los de Mediamarkt y consigo que me faciliten el ticket de caja, de coste X pasará a coste 0.

Mi principal duda consiste en qué decirles porque, vamos a ver... existen varios motivos por el cual la dichosa factura puede no estar en mi posesión.
a) La persona que me la regaló se ha muerto y claro, no se le había pasado por la cabeza que iba a morirse, por tanto, no me la dio
b) Tiene una orden de alejamiento.
c) Está en la cárcel
d) En un psiquiátrico
y así podría seguir inventando motivos hasta cansarme.
Pretenderán que les lleve una esquela? la orden del juez? una foto con la ficha policial? la prescripción facultativa?

Próximamente: la parte contratante de la primera parte... ups no, que eso era divertido...

Si es que, hay una fauna...

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sábado, 1 de enero de 2011

Trash



Y ya estamos en el 2011.

2010 ha sido un año de aquellos para tener alzheimer y no volver a acordarse de él. Lo he terminado con mi familia, viendo la tele (oh yeah!) sobre tacones que de lejanos no tienen nada, sin luces encendidas, sin ventanas abiertas, sin quemar deseos escritos que nunca van a cumplirse, sin ropa interior roja, sin comer lentejas, sin oro en la copa, sin cintas de colores en la mesa, sin un billete en la mano y sin salir a dar vueltas con la maleta. Este año los rituales han brillado por su ausencia. Me despertaré en una habitación pequeña, en una casa que, aunque sigue siendo mía, carece de todas aquellas cosas que conforman mi personalidad. Escribo en ordenador ajeno mientras sigo pensando en lo triste que me ha parecido el hecho de que haya gente que ha empezado su nuevo año jugando a vampiros porque están solos. Me niego con rotundidad a transferirme esa imagen.

Pero ahora supuestamente toca formular deseos y soñar proyectos para el nuevo año. Los míos se resumen en uno: restituír mi vida. Y mi vida se compone de tantísimas cosas... Una rutina laboral, ganas de seguir adelante, inversión de tiempo en muchas y variadas actividades... en definitiva, salir del ataúd y volver a ser la que era hace ya ni me acuerdo. Creo que con esta larga ausencia he conseguido el propósito que me fijé, que no era otro que poner orden interior y exterior; el mundo debía aprender a vivir sin mí, no coaccionarme, no juzgarme y no darme consejos, por bienintencionados que estos pudieran ser. Si alguien no ha aprendido aún la lección, lo lamento, pero mi decisión es tajante al respecto. Madre ya tuve una y mi vida es mía, solo mía y hago con ella lo que me place, esté bien, esté mal, sea comprensible o no lo sea. Cuando quiera callar, callaré, pero si quiero hablar, sea del tiempo, del apareamiento de las migalas o de lo que se me ocurra en ese momento, espero que se me escuche con la misma atención que la que yo he dedicado durante años poniendo mis oídos a disposición de los demás. Espero que el resto del mundo deje de mirarse eternamente el ombligo y deje de considerarme el peñón de Gibraltar para uso y disfrute de sus malos momentos o van a encontrarse con que el pedrusco ha crecido y se ha convertido en el monte Everest, lejano y abordable solo para unos pocos. Amén.

He desaprendido algunas cosas para aprender otras; tengo nuevos amigos, algunos en partes del mundo tan remotas que jamás pondré un pie en ellas, sueño en inglés, me comunico en ese idioma tan soso durante un montón de horas diarias y he llegado a sentirme arropada y apreciada por gente a la que no conozco absolutamente de nada pero que en un momento concreto de este año me demostraron que la ayuda sí puede ser desinteresada.

Qué me queda por delante? Un largo y tortuoso camino... pero para empezar no está tan mal, no? He vuelto a escribir y tengo ganas de continuar haciéndolo, lo que es bastante después de todo este tiempo. Espero que vuestra fidelidad siga incólume a pesar de mi ausencia.

Feliz año.


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