jueves, 21 de abril de 2011

L'ivresse du pouvoir





Origen: wikipedia

Megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia, a menudo el término se asocia a una obsesión compulsiva por tener el control. Es un mal estudiado por los especialistas desde tiempos muy remotos. Los ejemplos más comunes son de emperadores, monarcas y dictadores.

Va a ser que conozco al menos dos...

Hoy quiero hablar de vampiros. Y lamento profundamente no tener un inglés extenso y perfecto para poder escribir en ese idioma y que todo el mundo me entienda.

Por fin, después de más de dos años de dedicarle muchas horas y muchos esfuerzos a este juego idiota, lo he dejado. Por qué precisamente ahora y no hace meses o dentro de un año o al alcanzar los objetivos? Porque así son las cosas, porque uno no siempre consigue lo que quiere o porque, como en mi caso, acabas haciéndote tanto daño que es absolutamente necesario retirarte.

No, no abandono por desintoxicación, la época obsesiva pasó hace tiempo y lo que quedaba realmente era la gente que había conocido, con los que me sentía bien hablando de cualquier cosa (incluso de vampiros) y con los que he compartido muchas horas. Abandono precisamente debido a algunas de esas personas...

Yo tenía un amigo... o creía tenerlo... mejor dicho, tenía dos. Dos personas con una cultura totalmente distinta a la mía y, visto lo visto, también con unos valores distintos. Dos personas con las que he compartido grandes momentos pero, a la hora de la verdad, han demostrado que es preferible lamer el culo de los administradores del grupo al que pertenecen para que les enseñen a hacer trampas al hecho de que seamos amigos.

Administradores a los que puede adjetivarse perfectamente como megalómanos. Supongo que ambos habrán leído a Maquiavelo, porque para ellos el fin justifica los medios. Si eres menos que ellos, no vales nada y te conviertes en objeto de burla, si eres más, te conviertes en un peligro al que hay que destruir. Ellos pueden solicitar tu ayuda y preguntar cosas "ilícitas" sobre el juego pero, ay de ti si pretendes hacer lo mismo! No esperes que compartan absolutamente nada, al contrario, ellos intentarán engañarte todo lo posible.

Ese afán de ser el más grande, el más poderoso, el mejor, el que más vampiros mata, el que más nivel tiene... a que la palabra "megalomaniaco" lo define de forma maravillosa? Lo sabia, es la palabra adecuada para la ocasión.

Por supuesto, ya que el fin justifica los medios, no ponen ninguna objeción en utilizar todos los trucos sucios que puedan descubrir para llegar a la meta. Tienen a su favor que los programadores del juego son unos inútiles sin remedio y no se darían cuenta de estas añagazas ni aunque se lo escribieran en mayúsculas y les mostraran gráficos de progresión. Por qué la gente no se queja? Porque en un alarde de generosidad que no es tal, regalan habilidades para tener contentos a todos aquellos que pudieran abrir la boca. Ya lo sabemos, la multitud es idiota. Repetid conmigo: idiota.

Os juro que todo es cierto.

Qué tiene que ver ésto con que yo abandone el juego? Los tramposos han existido siempre... vais a decirme. Si, cierto. Y ellos realmente no pueden dañarme excepto por su arrogancia y prepotencia. Lo que duele son los amigos que te decepcionan, aunque sea por un estúpido y jodido juego. Duele el amigo del cual he cuidado el vampiro durante meses porque él necesitaba tiempo para hacer otras cosas. Duele que los administradores le echaran del grupo porque sabían que yo podía acceder, aunque no entendiera nada (un idioma imposible de descifrar para mi) y duele que, cuando éste amigo vuelve, cambie la contraseña para que los dos megalómanos no desconfíen de él. Duele el amigo que, sabiendo (en secreto) que yo podía acceder al grupo, no tuvo la boca callada y lo dijo, traicionando el secreto. Y duele comprobar que un estúpido y jodido juego es preferible la amistad, la confianza y el criterio personal.

Ahora me pregunto: Si los megalómanos administradores del grupo exigen que todos se autoinmolen... lo harán por el bien común? Roguemos porque aún quede alguien con ideas propias...

Me niego rotundamente a poner una foto de Hitler aquí, aunque sería el ejemplo idóneo de megalómano.



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lunes, 4 de abril de 2011

The Hand That Rocks the Cradle




Si normalmente suelo generalizar cuando hablo de cuantos me rodean (con sumo disgusto por parte de algunos, que no quieren ser metidos en el mismo saco que el 85% de la población), hoy me apetece hacerlo sobre alguien concreto.

Es sobre una mujer que me ha mandado un mensaje privado por Facebook, del cual os dejo una copia:

-ya puedes dar la prueba por superada¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡,te lo regalaría si pudiese pero de momento no puedo.colgar en el muro vuestras"tonterías"es de muy mal gusto,tengo un hijo de 15 años que puede leer lo que vosotros publicáis si te parece de buen gusto que un hijo vea como su padre le tira los "tejos" a otra, de la noche a la mañana es que ni tienes hijos ni sentimientos.Si hacer daño es lo que queríais ya esta echo.y no es la primera vez-

En el supuesto caso de que yo fuera a entrar en esta clase de provocaciones, cosa que no estoy dispuesta a hacer, empezaría diciendo que cuando esta señora aprenda a escribir "hecho" con "h" quizá podría prestarle un mínimo de atención. A continuación respondería que las personas no se regalan, porque nadie es dueño y señor de otro ser humano, solo nos pertenecen las cosas que "compramos" y, que yo sepa, ahora mismo la dominación sobre otra persona está considerado un crimen de Lesa Humanidad, porque poseer a alguien sigue llamándose "esclavitud".

"No es la primera vez..." No es la primera vez de qué? De publicar tonterías en el muro? De que un señor me tire los tejos? (y espero que no sea la última, pardiez!) de hacerle daño a ella? Evidentemente, no. No es la primera vez de nada. Pero si vamos a ser francos, yo jamás he ido a buscar a la persona que ella no puede regalarme, siempre ha sido esa persona quien ha venido a buscarme a mi y yo no tengo que rendir cuentas a nadie sobre qué hago o dejo de hacer ni sobre quién entra o sale de mi casa, a excepción de a mis gatos y si ellos están de acuerdo, no hay más que hablar.

Mi siguiente réplica se referiría a que el hijo al que hace mención, con 15 años las ha visto de todos los colores y no creo que vaya a traumatizarse por frases como "Dedicata a ti, Kaos" (por una canción) o "Psicología inversa: prueba no superada" (por cosas que solo entenderían los que supieran de qué va dicha frase). No hay palabras soeces, alusiones sexuales ni nada que pueda herir susceptibilidades... entonces, dónde está lo malo? Tal vez lo que se ha herido es el orgullo? El sentido de "posesión"? reitero lo dicho: nadie puede vanagloriarse de tener la firma de un notario en la escritura de propiedad sobre otra persona.

Apelar a mis sentimientos me parece un lamentable ejemplo de chantaje emocional... pero claro, ella no sabe que he sufrido durante muchos años este tipo de coacción y ya estoy inmunizada al respecto; además considero detestables las extorsiones de cualquier tipo...

Para finalizar, quizá utilizaría la faceta más cruel de mi persona y que los que han tenido la oportunidad de padecerla prefieren que no aplique nunca más (si son ellos el objetivo, claro, si es otro, pueden tolerarlo). Podría decirle que según mi humilde opinión, quedarse embarazada para "cazar" a alguien me parece feo, muy feo. Que seguir dándole oportunidades indefinidamente a esa persona, con todo lo que le ha hecho pasar, me parece una falta de dignidad y autoestima increíbles por su parte. Que alguien que hace de las bebidas espirituosas sus mejores amigos me da mucha lástima y considero que no es capaz de racionalizar con coherencia. Que humillarse hasta el extremo de decirle a esa persona que no puedes vivir sin ella, intentando provocar lástima y conmiseración, lo que suscita es un tremendo asco. Que utilizar como moneda de cambio a tus hijos es mezquino y que si no has sabido retener a alguien en tu vida, quizá debas aprender primero a hacer bien las cosas.

Todo esto podría ir de vuelta a cambio de su poco afortunado mensaje pero... las ex-esposas desesperadas que se desprecian tanto a ellas mismas como para hacer este tipo de cosas se merecen la medicina que más me gusta recetar: el desdén.

Así como ella va a tener la inmensa suerte de no leer nunca estas palabras, también yo merezco el derecho a réplica, porque ya sabéis que si me trago lo que pienso me enveneno, por lo que aquí quedan dichas para la posteridad.

Que la paz "matrimonial" sea con vosotros.


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