viernes, 28 de octubre de 2011

Office Space



El paseo por el Barri Gòtic habría sido magnífico si no fuera porque iba vestida para pasar una temporada en el Polo Norte.

Un polar, una sudadera, chaqueta para la lluvia, el chubasquero, tejanos y pantalones de lluvia. La verdad es que me sentía como una cebolla en una sauna. 

El paseo por el Barri Gòtic habría sido fantástico si no fuera porque estoy muy cabreada con los funcionarios!

El Estado pide, pide, pide y exige. Para pagar una subvención piden el libro de familia, el certificado de divorcio, el convenio regulador....  Todo esto para comprobar que no estás recibiendo una pension alimenticia.

Peores son los del Instituto Nacional de Estadística. Ellos no te quieren a ti, quieren títulos. Tu puedes ser Pitágoras, Einstein y Stephen Hawking, pero si tú no tienes un título académico, no puedes trabajar. Da lo mismo que superes el exámen, que saques un 100 de 100 de respuestas acertadas. Ellos quieren tu título. Y tú los miras y piensas... Cuántos gilipollas! Pero con título, por supuesto. 

Y qué decir sobre los funcionarios de la Seguridad Social? Has estado en coma durante meses, alguien se encargó de tramitar tu baja médica, pero como nadie ha ido a recoger los partes, ellos te dan el alta por incomparecencia. Porque claro, tú tienes la obligación de contactar con tu médico para decirle que estás en coma y no puedes ir a recoger los malditos partes médicos.

Tu no pides compasión, solo pides un poco de empatía. Pero, para qué van a ser amables? Ellos tienen un trabajo vitalicio, así que pueden permitirse el lujo de joderte cuantas veces ellos quieran. Sin vaselina ni condón.

Me recuerdan a las grabaciones de las compañías de telefonía. Si quieres saber el importe de tu factura, pulsa el 1, Si quieres información sobre tarifas, pulsa 2... No los saques de su guión establecido, porque se colapsan y se ponen de mal humor. 

Funcionarios.... una plaga a exterminar....

Desde este momento, me declaro totalmente a favor de la empresa privada. 

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miércoles, 26 de octubre de 2011

Jeok-gwa-eui Dong-chim (In Love and War)



Dicen que el amor  todo lo puede

Tal vez dependa de cuanto amas, de cuanto estás dispuesto a hacer, de lo que estás dispuesto a sacrificar, de lo que eres capaz de dar de tí mismo.

Tal vez yo no soy merecedora de ser amada. 

A fin de cuentas, qué soy yo?

Una persona que exige mucho, a mí misma y a los demás, porque estoy dispuesta a dar lo mismo que recibo.

Una persona que cree en el para siempre

Alguien que cree en el "vive y deja vivir"  sin intentar cambiar el mundo, ni siquiera a los que están a mi alrededor.

Una mujer que pretende una vida tranquila, que considera suficiente sobrevivir a diario.

Alguien que no quiere luchar, que piensa que todo se arregla con las palabras.

Una mujer que cree que una relación es compartir, hablar, dar. Quizá mi concepto sea equivocado. Quizá no. Pero es en lo que yo creo. Es lo que yo quiero. 

Alguien que no soporta la rutina.

Alguien que quiere una vida sin mentiras, sin huídas, sin miedos.

Que alguien me quiera por cómo soy. Sin exigir que cambie, que deje de ser como soy, o de pensar como pienso. Que acepte mis debilidades, mis dudas, mis tonterías, mi comportamiento infantil a veces. Mis enfados por nada, mis días locos, mi humor absurdo. Mis ironías, mi tristeza, mi imaginación desbordada, mis silencios. Mis paseos al atardecer y mi despertar, mis nocturnas lecturas. Mi metafórica poesía, mis días grises.

Alguien que se preocupe por mi sin decirme qué debo hacer, alguien que me coja de la mano, me escuche y me acaricie el pelo cuando no estoy bien.

Alguien que sonria cuando lo beso de repente, o cuando le despierte al amanecer porque quiero ir a comprar pan a 100 kms. Alguien que me acompañe a buscar chucherías bajo la lluvia. Alguien con quien compartir tardes de cine en el sofa. Alguien que me haga sentir única, deseada, amada, en paz con todo. 

Alguien que me ame con pasión, con fuerza. Que sepa cuando ser sutil y cuando no. Alguien que crea que yo soy importante y mis cosas también. Alguien que me haga temblar. 

Lo sé. No es fácil. Yo no soy fácil. Nunca he dicho que lo sea. 

No quiero alguien que diga a todo que si. No quiero alguien que me de la razón siempre, como a los locos para no discutir. No quiero una persona fácil.

Quiero alguien a quien admirar, a quien respetar, a quien amar. Quiero a alguien de quién yo pueda sentirme orgullosa. Quiero poder considerarme afortunada porque alguien así me ame. 

Si tu no eres capaz de darme lo que yo pido, si no eres capaz de recibir lo que yo doy, es que no tenemos el mismo concepto sobre el amor.  Si en eso no estamos de acuerdo... se puede llamar amor? 

Quizá yo estoy equivocada y no merezco ser amada...

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lunes, 24 de octubre de 2011

Lies & Illusions



Erase una vez... un niño que mentía más que hablaba, y mira que eso es difícil...  

Y cuando mentía le crecía la nariz.  

Ah no coño, que ésto es Pinocho!

Bien, no hablaré de un muñeco de madera, pero quiero hablar de Pepito Grillo. 

Todos tenemos el nuestro dentro. Ese que nos dice que no estamos obrando bien, que todo tiene un precio y que lo que hagamos va a volverse en nuestra contra más pronto o más tarde.

Mi Pepito Grillo particular no susurra éste tipo de cosas en mi oído, porque él sabe que soy de una ingenuidad escandalosa a veces. Él me está susurrando constantemente que alguien va a pegarme una puñalada por la espalda.

Y yo, qué queréis que os diga... primero encerré a Pepito Grillo en la despensa, para ver si desde allí dentro no lo escuchaba. Pero el muy maldito sigue y sigue y empieza a tenerme muy cansada.

A veces vemos cosas que no queremos creer, porque nuestra mente se niega a procesar los datos que tenemos a nuestro alcance.

Pero cuando te tomas un momento para pensar, cuando racionalizas, cuando nada perturba tu lógica, de pronto se enciende la bombilla y exclamas: Eureka! Y en ese momento te estrellas contra la pared, porque no estabas mirando.

Esa frase que dice que los árboles no te permiten ver el bosque... Yo creo que a veces el bosque entero no te permite ver un solo árbol, ese árbol que está podrido pero con sus raíces intactas esperando a invadir el suelo para inocular su podredumbre al resto.

Algo huele mal...

Y Pepito Grillo tiene un olfato más fino que el mío.


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viernes, 21 de octubre de 2011

Sauf le respect que je vous dois



He visto un dibujo que me ha gustado. No por el dibujo en sí, que no tiene nada de espectacular, sino por la frase que lo acompañaba.

"Si alguien te quiere, ellos no tienen que decirlo. Tú puedes decirlo por la forma en la que ellos te tratan"

Bonita frase. Y cierta.

Las palabras por sí solas únicamente son aire; algo que cuesta poco decir. Cuantas veces hemos escuchado a nuestro alrededor el famoso "te quiero"? Pero ese "te quiero" no es nada si no viene acompañado por los hechos. Y los hechos son que una persona que te quiere jamás intentará herirte de forma gratuíta, jamás intentará vengarse de tí, no te engañará, no te insultará, no utilizará palabras desagradables, porque cuando quieres a alguien sabes todo el daño que puedes causar y no aprovechas la ventaja.

Amar es perdonar y olvidar también, pero hasta cierto límite. No se puede perdonar todo o acabará siendo una sumisión. Aunque a veces tengamos que comernos el orgullo, jamás, jamás, permitamos que nos quiten la dignidad (esto me recuerda a Braveheart) 

Amar es confiar. Porque la confianza es la base de toda relación (incluso de las relaciones comerciales. Yo te pago y confío en que tú me envíes la mercancía). Si es bueno para los negocios, cómo no va a serlo para las parejas o los amigos? Si yo no confío en tí y tú no confías en mí, qué tenemos? Nada. Si prestamos más atención a cualquier cosa que diga o haga un tercero, qué significa? que no hay confianza, y creo que si no hay confianza, es que no me quieres lo suficiente. 

Amar es respetar. Respetar a quien amas es respetarte a ti mismo.

Amar es no mentir. 

Amar es mostrarle tus inseguridades y debilidades a otra persona, porque sabes que esa persona no va a reirse de ellas y tampoco las utilizará como arma arrojadiza.

Amar es comprender, es dialogar, es discutir hasta cierto punto, es no huir cuando las cosas están mal. Es aguantar el chaparrón y la tormenta, o lo que venga, aunque sea un tornado, un tsunami o el despertar de un volcán.

Cuando huyes, le estás dando al otro una muestra de cobardía. Quédate, lucha y soluciona las cosas. Pero no las guardes en el apartado del rencor o en el baúl de agravios comparativos para hacerlas aparecer en la próxima discusión. Cuando discutes, ponle fin a la discusión. Para siempre. No se puede mantener en la memoria todo lo malo que ha hecho el otro para recordárselo días o meses después.

Y no se trata de decir todo lo que se te pase por la mente y después, cuando ves que has herido a alguien, pedir perdón. Los maltratadores (tanto los físicos como los psicológicos) hacen eso. Maltratan y luego piden perdón. Mejor pensar antes de actuar, porque llega un momento en que pedir perdón no sirve. No se trata tampoco de no decir las cosas. Pero hay muchas formas de decirlas y no tiene porqué ser de la peor forma posible.

Repetid conmigo: RESPETO, CONFIANZA, DIALOGO.

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jueves, 13 de octubre de 2011

The Imaginarium of Doctor Parnassus



Dioses! el vodka lila es asqueroso, pero a falta de Southern...

Y hoy realmente era necesario el alcohol. Porque intentar entender lo inexplicable es difícil, cansado y agotador.

Es todo tan surrealista que creo que voy a escribir una novela. Quizá se convierta en un best seller, yo acabe siendo famosa y firme autógrafos en alguna librería importante.

En el libro de Ayn Rand "La rebelión de Atlas" todo el mundo preguntaba -quién es John Galp-?

Yo pregunto ahora: Quién es Arturo García? 

Alguien a quién yo no tengo el gusto de conocer (el placer es una ironía) ha aparecido de la nada en mi vida sin yo tener constancia de ello y parece ser que tengo una relación con él. Es genial ser la pareja "imaginaria" de alguien que no existe.

Más divertido aún es que haya gente que pueda creer en semejante sandez. Bueno... más divertido no, es triste pensar que alguien que te conoce y te quiere sea capaz de desconfiar de ti y creer en alguien a quien no conoce.

De hecho, es triste y angustioso. Porque si esa persona reacciona de ésta forma sin saber la verdad, sin tan siquiera preguntar... qué tipo de persona es?

Os juro que voy a volverme loca.

Días pensando qué habré hecho para merecer un trato despiadado, pensando, pensando, pensando, buscando mil y una razones, imaginando qué ha podido ocurrir para que algo maravilloso se fuera al infierno de repente, sin venir a cuento, para que cuando consigo averiguar qué es sea debido a que alguien quiere joderme contando mentiras.

Si alguno de vosotros conoce a Arturo García, o ha creado una cuenta con ese nombre, podéis hacerle saber (a ella o él porque yo no sé el género) de mi parte  que es un hijo de la grandísima puta, por favor?  y que si algún día encuentro quién ha sido, esa persona no volverá a desear jugar con mi vida nunca más.

Hacer este tipo de cosas es rastrero, digno de alguien con mucho resentimiento y con mucho odio dentro. Quien sea, realmente necesita un psiquiatra.

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martes, 11 de octubre de 2011

Taste of Fear (Scream of Fear)



Hoy toca introspección. 

Acontecimientos recientes me han hecho pensar mucho, demasiado. Sobre lo que se siente cuando algo se termina de forma brusca, abrupta. 

Mi corazón quiere confesar. 

Lo peor de todo no es que algo termine. Tampoco que recibas el golpe cuando menos lo esperas. O que todas tus ilusiones caigan por el desagüe y vayan a juntarse con la inmundicia.

Cuando alguien te asesta un golpe mortal, una decepción tan inmensa, porque alguien ha jugado contigo, lo que se termina son las ganas de continuar existiendo. Tú puedes superar la pérdida de alguien. Todos podemos. Lo que no se supera es ese sentimiento de inseguridad. 

Miedo a volver a confiar en alguien.
Miedo a no hacer las cosas bien.
Miedo a hablar
Miedo a ser tú mismo. 
Miedo a volver a beber de esa fuente inagotable que se llama dolor.

Algo se muere, se marchita, cuando sientes miedo.

El miedo se instala permanentemente en tí. Se apodera de todo cuanto haces.  

Ismael Serrano lo define perfectamente en "El virus del miedo"


Venció el miedo y faltó a la última cita, 
no descolgó el teléfono 
que aullaba en la mesilla. 
Y el temor a la derrota 
lo agarrotó como un calambre, 
sin un por qué. 

Duro, intenso y precario... 
Se enfrentaba cada día 
al oleaje en el trabajo. 
Y una mañana la cobardía 
lo paralizó en la puerta 
y no entró a la oficina. 

Volvía a despertar 
y empezaba el periódico 
como tantos, por detrás. 
Vio y sintió la noche 
del planeta y su desastre, 
tuvo miedo y decidió 
no salir a la calle. 

Y ahí lo tienes encerrado en casa, 
temblando como un niño, 
sellando las ventanas, 
para no ver, ni escuchar, 
sentir, notar la vida estallando fuera. 
 

Por miedo a sentir miedo 
fue a la cama, 
como una oruga se escondió 
y envuelto entre las mantas 
se durmió, 
hizo humo el sueño 
y se olvidó del mundo 
por miedo a despertar.
 


Las dudas, la indecisión, el miedo a volver a sufrir, a volver a sentir algo, te paralizan y no eres capaz de tomar decisiones, de mostrar un mínimo signo de iniciativa. Quieres dejarte morir, y que los demás se olviden de tí para siempre.

Te sientes pequeño, inválido e inútil.

Todo esto es lo que siente un corazón cuando alguien lo rompe de forma irrevocable. 

Te sientes bien provocando ésto? Disfrútalo.

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domingo, 9 de octubre de 2011

Cowards Bend the Knee



Alguien me dijo hace poco que las mujeres no entendemos el verdadero significado de lo que es el honor o que no sabemos qué es tener "cojones".


Por supuesto, nosotras no tenemos "cojones", porque nosotras NO necesitamos jugar a ver quién los tiene más grandes.


Queréis saber qué es la "palabra de honor"? Honor significa no mentir. Honor significa asumir riesgos, por difíciles que éstos sean. Honor significa mantener las promesas, porque es igual prometer que empeñar tu palabra. Honor significa no jugar con los sentimientos de los demás. Honor significa ser coherente con lo que uno dice y hace. Honor significa estar en los malos momentos. Honor significa respetar.


Y qué significa tener cojones? Más o menos lo mismo, pero implica además ser valiente. Valentía para reconocer los propios fallos, valentía para dar explicaciones, valentía para razonar sin enfadarse, valentía para volver a levantarte cuando caes, valentía para superar los reveses, valentía para hacer cosas. Valentía para saber que eres débil y reconocerlo. Valentía para pedir perdón.


No se puede hablar de honor y de cojones cuando eres un cobarde.


Yo conozco a alguien muy cobarde. El mayor cobarde de todos. El que huye cuando no puede dar una respuesta, el que escapa cuando algo no le gusta, el que corre cuando debe hacer algo que él NO tiene cojones de hacer. El que no respeta a nada ni a nadie porque nada ni nadie le importa. El más cobarde y egoísta.

Y habla de honor y de cojones.... Si te rindes, si no luchas, si te das por vencido, si no eres capaz de dar una simple explicación, tienes tan poca valentía, honor y cojones como aquellos a los que desprecias (o quizá él los desprecia porque se ve reflejado en ellos).

No voy a generalizar hablando de todas las mujeres, porque estaría cayendo en el mismo error que ésta persona comete. Pero muchas mujeres han muerto por una causa honorable, muchas mujeres mantienen su palabra de honor. Muchas mujeres son valientes hasta más allá de lo imaginable. Soportar el dolor es valentía? Quizá para los hombres sea así. La diferencia está en que la mayor parte de las mujeres opina que NO todo se resuelve a tiros, a puñetazos o dejando a tu enemigo tumbado en el suelo. Eso es privilegio de cobardes y de quién no tiene suficiente cerebro como para resolver los conflictos con palabras. 

Cuando alguien rechaza empuñar un arma... aunque sea por su país, es un cobarde? Quizá. Pero también lo es el que huye de una enfrentamiento verbal.

Quién es más cobarde? el que pega a una mujer o el que la maltrata de forma psicológica?

Honor y valentía van cogidos de la mano. No hay honor ni valentía en matar a otra persona ni en herirla en lo más profundo. No existe el honor cuando juegas con alguien y lo abandonas cuando te cansas. No hay ningún honor en tomarle el pelo a la gente, en engañar y defraudar. Eso es ser un cobarde de la peor especie. 

Por suerte, yo no soy como él. En mi corazón y mi mente no tengo instalados la amargura y el resentimiento de forma perenne. Soy incapaz de herir a alguien de forma intencionada. Jugar con los sentimientos de otra persona me parece mezquino y ruín.  Si me equivoco, pido perdón. Soy consciente de mis limitaciones y de mis debilidades. Las acepto, las asumo y no me importa demostrarlas. Si caigo, me levanto. Quizá dolida, pero más fuerte. 

Yo sé perfectamente qué significa el honor y los cojones (aunque los míos no estén tan a la vista, porque sigo diciendo que no necesito demostrar nada).

Los que menos saben o quienes carecen de esas virtudes son los que las utilizan como moneda de cambio, como otra mentira más que quieren creerse ellos mismos.

Honor para ser... Valentía para hacer. Ni más, ni menos.

martes, 4 de octubre de 2011

The Black Swan



Dicen que una vez en la vida aparece una persona con la que está escrito que debes estar. Todo es fantástico, cuerpo y espíritu en equilibrio. 

My thoughts...
My destiny...


Esto no va a ser una carta de un alien para un cerdo, ni una elegía, ni nada parecido.

Es el canto de un cisne antes de morir. Es la historia de un cisne mientras aún estaba vivo. 

Ellos se conocieron por casualidad, pero todos sabemos que las casualidades no existen, verdad? En su historia habían demasiadas. Estaba llena de serendipia. Dos almas gemelas que se encuentran a través del tiempo, del mar...

Primero fueron amigos, porque la amistad es la base de una relación. Compartían pensamientos, gustos, la forma de ver la vida y también secretos inconfesados e inconfesables.

Algo más fuerte que ellos los unía.

Discutían y peleaban, porque los caracteres opuestos se atraen, pero cuando chocan, con la explosión se forman nuevas galaxias.

Y a pesar de todo, no podían estar mucho tiempo el uno sin el otro. 

Hasta que ambos se dieron cuenta de que había algo más. Algo que ninguno de los dos se atrevía a confesar por miedo. 

Pero finalmente su amigo obligó al cisne a decir lo que él sentía, y a partir de ese momento empezó algo maravilloso, algo grande que se había forjado en las estrellas.

Ellos se dijeron "te amo" de muchas formas, con palabras y con hechos. 

Hicieron planes, construyeron sueños de futuro en común. Uno de negro y el otro de rojo. Querían viajar por el mundo, descubriendo otras culturas, descubriéndose mutuamente. 

Ellos se amaban...

El cisne tenía miedo, tenía dudas, pero se armó de valor, porque el riesgo valía la pena, aunque él perdiera sus alas. 

Creyó haber encontrado, por fin, aquello que tanto había deseado, que tanto había anhelado tener. Un compañero con el que volar al infinito, con el que imaginar, compartir, soñar. 

Las fantasías se sucedían: Sentados en la hierba, una boda en un parque, una bienvenida, el primer beso...

Reían y apostaban sobre las reacciones del otro...

Su compañero le sorprendía continuamente, unas veces para hacer que se sintiera el cisne más especial y feliz del mundo, aunque otras lo trataba con inusitada dureza.

Y poco a poco se acercaba el día en que debían volar juntos...

Hace pocos días ellos tuvieron una desagradable discusión y el cisne sintió que algo se había roto, aunque intentó recoger los pedazos y pegarlos como pudo. 

El cisne necesitaba reposo y decidió viajar hasta un lago próximo para recuperarse unos días, pero enfermó. Se sentía solo y cansado sin su compañero, así que le avisó para que se reuniera con él. Pero su compañero no quiso volar a su lado. Le dijo que alguien le había contado que no era un cisne, sino uno más del resto de la bandada de patos, que nunca más iban a estar juntos y que olvidara que lo había conocido porque él iba a emigrar a tierras más cálidas y a encontrar un cisne de verdad.

El cisne intentó hablar, razonar, expresó todo lo que sentía en un lamento triste, pero no sirvió de nada. Se quedó sin saber por qué el que hasta ese momento había sido su destino se deshacía de él de la más cruel de las formas. 

Sintió un dolor agudo en su pecho, no podía respirar.

Se alejó de los otros cisnes, solo volaba, volaba a todas horas, intentando olvidar el tiempo en que su compañero estaba con él.
Dejó de comer, dejó de dormir, su cabeza estaba llena de recuerdos, de frases, de imágenes...

Te amo...

Por qué él le había dicho esas palabras si no las sentía?
Por qué todo se había roto de repente?
Por qué se fue sin ninguna explicación?
Por qué hizo caso de lo que otros habían explicado?
Por qué tanta crueldad?
Por qué?

Una noche el cisne empezó a cantar. Fue entonces cuando yo lo descubrí.

Entre sollozos me contó su historia.

Cuando terminó el relato la luna iluminaba sus blancas alas, cantó su bella melodía y murió ante mis ojos.

El cisne me dejó un mensaje, que yo debo dar a su compañero si él alguna vez vuelve: Ella va a estar siempre aquí para ti. 

Los cisnes solo aman una vez en la vida. Pueden decir muchas veces "te quiero", pero solo una vez "te amo".

Ese "te amo" siempre será para él. 

Cuando miro a las estrellas, creo ver al cisne volando por delante de la luna, y a veces, solo a veces, adivino una sombra volando a su lado.

Quiero imaginar que el destino los ha reunido de nuevo, porque el destino no va a permitir que nadie cambie lo que está escrito y él escribió un final feliz para los dos cisnes. 


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