dilluns, 13 d’agost del 2007

De invasores y parásitos

Es esperpéntico comprobar hasta donde se pueden llevar los comentarios generados por una opinión.

Hoy me he enterado de que Sebastià Alzamora ha insultado a los españoles. No conocía a este escritor que tiene columna en el diario Avui. Tampoco sabía que ostentaba el cargo de director de la revista "Cultura", editada por la Consellería de Cultura i Medis de Comunicació de la Generalitat. Ahora lo conozco. Y no por su artículo, sino por los comentarios que le han dejado en el periódico para el que escribe.

Sacar las cosas de contexto. Eso es a lo que se dedican otros medios de comunicación para fomentar el odio que nos tienen en otros puntos del mapa.

Titulares como este:

Sebastián Alzamora, director de la revista
Cultura, que edita la Consejería de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat insulta a los españoles.

son los que no ayudan a vivir en paz. Como catalana, nacionalista e independentista, aunque defiendo mi lengua y lo que considero mi pais, siempre he abogado por el respeto. Y si, me quejo de ir al McDonald's, Burger King o al Caprabo y que no entiendan qué les estoy diciendo. No solo por el hecho de que no hablen mi idioma, sino por la contratación masiva de inmigrantes en detrimento de españoles (fíjense, no hablo únicamente de catalanes) con lo que estas empresas, además de beneficiarse con desgravaciones por contratación de foráneos están abaratando salarios, con lo que tienen beneficio doble. Respeto a los que me hablan en castellano, nunca les he obligado a hacerlo en mi lengua, y básicamente mi política es el vive y deja vivir, mientras no me toques las narices yo no te tocaré las tuyas.

Pero ante las sandeces que he visto escritas, me sublevo y me indigno.

En su artículo, Alzamora nos cuenta que está de viaje en Grecia, y después de dos párrafos sobre calor, la expoliación que sufrieron los griegos y la exposición sobre Praxíteles que fue a visitar, viene la madre del cordero.

Explica que en el museo hay un atril con un libro de visitas donde los visitantes pueden dejar sus comentarios y citaba algunos de ellos:

¡Olé nuestra reina griega!
Grecia es mu bonito, pero no tienen nuestro idioma español
Ta to roto to tirao

Sobre la primera, pase, una monárquica que además sabe que Sofía es helénica.
La segunda bien podría haberla escrito Aznar, solo que el "mu" detectaría que no tenía un corrector a mano.
Y la tercera... me imagino a los de "El Koala" dejando una estrofa de su próxima canción.

El siguiente párrafo es una reflexión que hace el escritor sobre lo que ha encontrado escrito:

Bé, no es tracta ara de destacar els comentaris aïllats de tres homínids que varen entrar per error a un lloc que devia marejar-los. Però la veritat és que no vaig poder evitar pensar en el contrast entre els esforços que ha fet Espanya en les últimes dècades per presentar-se com un país modern i homologable a la resta del món occidental i, de l’altra banda, la crua imatge que sovint ofereix la seva ciutadania quan se li acudeix sortir a voltar pel món. A la majoria de països pels quals he tingut el gust de viatjar, i Grècia no és una excepció, sembla inevitable trobar-se amb un ampli contingent d’espanyols que destaquen entre la turistada per escandalosos i cridaners, així com per la seva estranyesa davant del fet que hi hagi en el món persones que no parlin el seu idioma. I aleshores la imatge de l’Espanya inquieta i innovadora, de l’Espanya que vol superar-se a si mateixa i situar-se entre les comunitats nacionals capdavanteres, aquesta imatge que de vegades, en un exercici de fe, ens hem volgut creure perquè la trobàvem prometedora, se te’n va en orris davant de la consuetudinària realitat de la pandereta, la cassalla i el caliquenyo.

Bien, no se trata ahora de destacar los comentarios aislados de tres homínidos que entraron por error en un lugar que debía marearlos. Pero la verdad es que no pude evitar pensar en el contraste entre los esfuerzos que ha hecho España en las últimas décadas para presentarse como un país moderno y homologable al resto del mundo occidental y, de otra parte, la cruda imagen que a menudo ofrece su ciudadanía cuando se le ocurre salir a dar vueltas por el mundo. En la mayoría de países por los cuales he tenido el placer de viajar, y Grecia no es una excepción, parece inevitable encontrarse con un amplio contingente de españoles que destacan entre los turistas por escandalosos y vocingleros, así como por su extrañeza ante el hecho de que haya en el mundo personas que no hablen su idioma. Y entonces la imagen de la España inquieta e innovadora, de la España que quiere superarse a sí misma y situarse entre las comunidades nacionales principales, esta imagen que a veces, en un ejercicio de fe, nos hemos querido creer porque la encontrábamos prometedora, se te va a freír espárragos delante de la consuetudinaria realidad de la pandereta, la cazalla y el caliqueño.

És aleshores que no pots evitar pensar en l’Espanya de la Red Eléctrica de España, en l’Espanya que castiga Catalunya a pa i aigua d’inversions a causa d’un substrat indeleble d’imperialisme residual, en l’Espanya que consent tenir Barcelona infestada a ple estiu d’uns generadors (burres, solien dir-se’n) que foten un soroll i una pudor del diable, en aquesta Espanya que ho té to roto to tirao, i sentir que et puja per la gola un glop agre d’enveja per trobar-te de vacances en un país que ja fa mes d’un segle i mig que es va alliberar dels seus invasors i paràsits.

Es entonces cuando no puedes evitar pensar en la España de la Red Eléctrica de España, en la España que castiga a Catalunya a pan y agua de inversiones a causa de un substrato indeleble de imperialismo residual, en la España que consiente tener Barcelona infestada en pleno verano de unos generadores (burras, solian llamarse) que hacen un ruido y un hedor del diablo, en esta España que lo tiene to roto to tirao, y sentir que te sube por la garganta un trago agrio de envidia por encontrarte de vacaciones en un país que ya hace más de siglo y medio que se liberó de sus invasores y parásitos.

A este escrito le corresponden comentarios como estos:

ASTURIAS 13.08.2007, 12:41

VOSOTROS, SÍ QUE SOIS UNOS PARASITOS. HABEIS CHUPADO LO QUE HABEIS QUERIDO DEL RESTO DE ESPAÑA. CUANDO OS INTERESA SOIS ESPAÑOLES Y CUANDO NO, CATALANES RADICALES. IROS A LA MIERDA, CON VUESTRAS TONTERIAS Y AIRES DE SUPERIORIDAD. UN ASTURIANO DE PURA ZEPA, CUNA DE ESPAÑA Y DE LA RECONQUISTA, Y ORGULLOSO DE SERLO.

Franco 11.08.2007, 01:29

tRANQUILOS QUE HE VUELTO. . . . . . . . y voy a acabar con un estado de maricones, lesbianas, rojos y separatistas. . . . . . . . . Separatistas echaros a temblar. . . .

el_mismo 11.08.2007, 01:27

Traidor, ese es un traidor. . . . . . . . a la Patria. tu CATALUÑA nunca pasará de condado, ja, ja, ja, ja, ja, ja. . . . . . . .

alex 11.08.2007, 01:25

hijo de la grandisima zorra. . . . . así te pudras comemierdas "cacalán" malnacido. Los indeseables como tú no merecen el desprecio. Basura es una basura

gloria hispana 08.08.2007, 10:44

VIVA ESPAÑA¡¡ como escritor eres penoso, como persona una rata. parasito lo es tu puta madre y toda tu puta familia d retrasados mentales. ARRIBA ESPAÑA VIVA CATALUÑA ESPAÑOLA

siempre fieles 08.08.2007, 10:42

TA TO ROTO, TO TIRAO. . . XDDDD ole la gracia española¡¡¡ a vosotros lo k os jode esq sabeis q mientras los españoles tenemos gracia y caemos bien a todo el mundo vosotros sois mas sosos y mas parados q un puto tronco, y no le caes bien ni a vuestras madres. ESPAÑA IMPERIAL ESPAÑA INMORTAL. Y DEJAD DE TOCAR LOS HUEVOS O TENDREIS OTRO 36. TONTITOS

Si podía considerar el artículo como incorrecto porque, quién le dice a él que los que dejaron las frases escritas no eran nacidos en Catalonia, después de leer cosas como estas, no tengo más que reivindicar que están haciendo gala de tan poca educación como le atribuyen a él y que si se dan por aludidos al mencionar invasores y parásitos, por algo será, no?

Este escrito se merecería estar en catalán pero me he decantado por el castellano para que me entiendan los imperialistas, bastante pena tienen ya con su defensa acérrima del monolingüismo.

divendres, 10 d’agost del 2007

A.I.

Cuando un hombre al que crees medianamente inteligente cae en el eterno cliché de la rubia oxigenada y comportamiento plagiado de la dama de las camelias, te dan ganas de dejarle con la boca abierta con una frase del tipo:

"Creía que eras alguien, pero eres dos personas, como todo el mundo", lo que, en el coloquial vocabulario femenino significaría más o menos:

yo estoy aquí intentando mantener una conversación adulta e inteligente a la par que entretenida y resulta que tu te fijas en lo mismo que todos. Pues, sabes qué te digo? que la próxima vez que necesites una voz amiga me habré quedado afónica o estaré tremendamente ocupada cuidando la granja de hormigas rojas gigantes o en un simposio interesantísimo sobre la cría de marsupiales a distancia, que para el caso sirve igual.

Si, más o menos viene a decir eso.

Puede suceder (no, de hecho sucederá!) que no te entienda, de lo cual acabarás deduciendo que es otro ser mononeuronal más y con la misma sensibilidad que un cardo borriquero.

Cómo se puede ser tan pueril?

Pensaba que a estas alturas la archifamosa película que rodó Howard Hawks con Marilyn como protagonista ya estaba olvidada. Además, por si no lo sabéis, el libro original, escrito por Anita Loos, tenía un título más largo: "Los caballeros las prefieren rubias... pero se casan con las morenas"



Corren otros tiempos, los hombres se han "metrosexuado" y cada vez es más difícil encontrar un cromagnon, pero lo suyo siempre será la política del estacazo y arrastrarte hasta la cueva cogida por los pelos.


Inteligencia emocional: 0


dimarts, 7 d’agost del 2007

Carta 15

Queridísima amiga:

Me he inventado un ejercicio gestáltico: imagino que soy una cámara fotográfica.

***
Me cuesta describirme. Soy una cámara con una forma especial. Claro: soy única. Hay muchas que se me parecen, pero ninguna como yo.
Estoy totalmente equipada para cumplir mi objetivo: retratar este instante de lo que está sucediendo.
Este instante.
El instante anterior ya pasó y el próximo todavía no ha llegado; ambos están fuera de mi alcance...
... Y me gusta que sea así.

Para ser una buena cámara, lo importante es conseguir una buena imagen de la realidad.
El mecanismo es el siguiente:
Primero busco aquello que me llama la atención.
Lo pongo frente a mí.
Mido la distancia que hay entre eso y yo.
Elijo una distancia útil. No siempre la distancia que elijo es la misma. Me acerco más a algunas cosas, de otras me mantengo siempre bastante lejos.
Luego, con suavidad -porque mi mecanismo es muy suave-, incorporo lo exterior a mi interior.

Tengo una película muy sensible y puedo sacar muchas fotos. Si bien el carrete de película es casi interminable, mi vida útil como cámara no. Llegará un momento en que mi existencia terminará.
Pensar en eso no me angustia, es parte de mi ser cámara.
Mientras tanto, me importa ser cada vez más fiel a lo que veo. Es cierto: mi imagen de lo exterior nunca será "perfecta" pero, en realidad, tampoco me importa que lo sea.

Parte de mi equipo es un grupo de lentes y filtros que aumentan mis posibilidades.
De los filtros puedo decir que hay cosas que dejan pasar y cosas que no. Esto puede ser muy útil. Por ejemplo, impiden que entren cosas dañinas (como un estímulo demasiado poderoso). Permiten también teñir mi impresión de un tono específico (ver todo rosa, ver todo azul, ver todo gris), según mi estado de ánimo.
¡Es genial! Siempre y cuando el filtro quede colocado y yo lo olvide, porque que lo retratado se deba a un filtro también puede ser peligroso.
Las lentes, en cambio, sirven para aumentar o achicar mi campo perceptivo.
Con una de ellas puedo ver el pequeño detalle de las cosas; con otra tengo una visión panorámica y global de los sucesos. Aquí también, cuando utilizo la lente adecuada a mi intención, todo sale bien.

Cada hecho requiere un tiempo diferente para ser registrado. Por eso, una de mis regulaciones es la del tiempo de exposición. Todos los procesos implican tiempo, y éste depende de la velocidad de los hechos, de su intensidad y de mi interés. Cuando algo implica mucho tiempo, recurro a un elemento que llevo conmigo para poder afirmarme: un trípode. Éste me permite esperar con comodidad, sin apurarme, sin ansiedad, sin riesgo de retratar lo equivocado, a que suceda lo que espero.

A veces, mientras paseo sin expectativas, sin objetivos y con la lente al descubierto, sucede que el disparador automático, sin ninguna razón, se activa.
De repente oigo: "¡clic!", y sólo después, me doy cuenta de lo que he incorporado. Estas fotos suelen ser las mejores: nada programado o intencional, nada voluntario. Sólo el "¡clic!" imprevisto y espontáneo.

Casi olvido algo importante.
Tengo una tapa.
Cuando me la pongo, el mundo desaparece y estoy en contacto sólo conmigo mismo. Es muy útil para alejarme un poco de lo de fuera y también para descansar.

Más allá del equipo, es muy importante tener mucho cuidado en correr la película después de cada foto. ¡Ésta es una precaución que hay que tener en cuenta siempre!
Solo puedo sacar una foto cada vez.
Cualquier intento de incorporar dos situaciones juntas producirá una superposición (imagen confusa) o una foto velada (falta de imagen).
Por suerte, últimamente he logrado incorporarme un dispositivo de seguridad que permite que sólo después de haber terminado el proceso en una situación pueda empezar otra. Este dispositivo es de gran ayuda, pero yo prefiero tener presente siempre el límite por mí misma.

No puedo ocuparme de más de una cosa a la vez.

***

Eso, eso...


Extraído del libro "Cartas para Claudia" de Jorge Bucay

dimecres, 1 d’agost del 2007

Retrato de una obsesión

A veces se me ocurren ideas singulares. Nunca les comenté a mis padres qué quería ser de mayor. Supongo que era porque si les decía que quería ser funambulista o trapecista me habrían enviado directamente al psicólogo. Yo quería estar en un circo, recorrer mundo y arriesgar la piel cada día andando por una cuerda floja o dando saltos mortales en el aire. Me parecía mucho más interesante que ser abogado, contable o médico. Años más tarde cambié de opinión y quería ser reportera gráfica, ir allí donde estuviera la noticia, otra vez arriesgando el pellejo. Y no porque deseara la muerte, sino como forma de sentirme viva.

No sé porque precisamente ahora me viene todo esto a la memoria. El domingo, después de dejar a David en su casa y despedirme de él hasta finales de agosto, las luces de la ronda del litoral se desdibujaban ante mis ojos. Tampoco es de extrañar, después de media botella de un albariño que causó estragos en mi ya poco acostumbrado estómago.

O quizá fue todo, el día caluroso, la música y el agua de las fuentes de Montjuïc, el olor a mostaza. De repente, me vino a la cabeza la imagen de Carlos de Florhispania. Por dios! era como si no hubiera pasado el tiempo. Intenté acordarme del nombre de quien compartimos todas menos Sonia, y no hubo forma. La verdad es que tampoco sé la razón por la cual pretendía acordarme, o tal vez fuera por lo mal que queda eso de no recordar el nombre de alguien con quien mantuviste cierto grado de intimidad.

Ayer, aprovechando la luna llena, aunque algunos con poca fe creían que iba a llover (en algún momento reconozco que también pasó por mi cabeza la funesta idea), nos fuimos a bañar a la playa. Buscábamos entre las olas el reflejo de la luna. La sensación es peculiar, medio placer, con el agua templada, medio terror por no ver qué es lo que te rodea.

Dicen los hombres que me conocen bien que suelo asustar a sus congéneres; tan directa y tan brusca que puedo llegar a parecerme a ellos. Puede, pero mejor así que comportarme como las mosquitas muertas que se muestran dóciles y candorosas la mayor parte del tiempo, y que solo dejan salir el mismo sarcasmo del que yo hago gala en contadas ocasiones, ya que tanta inocencia y melifluidad también aburre, y cuando ya has caído en sus redes se convierten en verdaderas arpías. Me quedo con un retazo de conversación mantenida hoy. -Chico, no te dejes engañar. El último fin de la mayor parte de mujeres es la pareja, por mucho que digan sexo. Y utilizan éste como moneda de cambio para alcanzar el objetivo.



Kaos dixit.


dimarts, 24 de juliol del 2007

Getting it Right

El miércoles fui a ver la última entrega de las aventuras de Harry Potter. Ilusionada porque iba a empezar a contemplar cómo el protagonista pasa de la niñez a la adolescencia (cuanto me recuerda esta frase a esa otra de la canción de Julio Iglesias "de niña a mujer"; dios, qué mal!) y sufre las típicas crisis calimeras, por otro lado comprensibles, preguntándose porqué nadie le explica nada ni le hacen caso, cuando él es el que se ha enfrentado cuatro veces hasta el momento con el señor tenebroso, consiguiendo salir airoso de la contienda.

Chris Columbus marcó la pauta, Alfonso Cuarón lo bordó, Mike Newell bajó el listón y David Yates se lleva la palma con la peor adaptación que he visto nunca. Incoherencias de tiempo, escenas absurdas y transiciones nauseabundas para todos los gustos, siempre y cuando el gusto sea pésimo. Ya se entiende que condensar más de 700 páginas en 138' tiene su dificultad, pero lo que han hecho Yates y Goldenberg es demencial. Si fuera la Rowling les ponía un pleito por destrozalibros, aunque igual está tan harta que no le importa un pimiento lo que suceda de ahora en adelante. La sensación con la que salí fue que había visto un trailer y no la película en sí. Mi recomendación para los puristas de la saga es que se queden en casa, relean el libro y hagan uso de su imaginación, que no puede ser peor de lo que ha hecho este televisivo aterrizado en la gran pantalla. Mención especial para el guionista, que parece que en lugar de leerse el libro ha visto un resumen esquematizado, y no tiene ni repajolera de en qué orden van las escenas. A Yates y a Goldenberg les viene grande, grande, grande. Lamentablemente, parece ser que ya está confirmado para dirigir la próxima entrega (Cuarón, vuelve por favor!!!). Será acaso todo cuestión de libras esterlinas?

El miércoles era el cine y el viernes la hostelería.

Después de acompañar a Ra al aeropuerto (con lo poco que le gustaban los aviones a la niña, como se descuide, dentro de nada tendrá acciones de las compañías aéreas) mis dos caballeros favoritos me invitaron a cenar en un restaurante de la calle Princesa con nombre internauta: El Foro (si lo administrara yo otro gallo les cantara...)



Estaba lleno (Crisis? what crisis?) y aunque nos acomodaron en una mesa al poco rato, lo que tardaron en venir a preguntar qué queríamos para cenar daba para ver otra vez la película del miércoles y, si me apuras, la tercera del LOTR quitándole las batallitas. Una de las cosas que me molestan cuando voy a restaurantes es que el camarero intente hacerse el gracioso o, como pasó en este, que no me deje comer lo que me de la real gana. Si quiero unos raviolis de calabaza (estaban en la carta, lo juro; y muy buenos) con salsa a las cuatro pimientas (también en la carta), quién es él para decirme que con tal combinación voy a salir volando y no me la va a servir? Si la vomito en cuanto la pruebe, mi úlcera enloquece o se me instala una almorrana perpetua es asunto mío, no?

Cuando al cabo de unos 45' de habernos tomado nota, con el primer plato demorándose cual novia primeriza, uno de los caballeros le preguntó tímidamente si faltaba mucho, respondió de malos modos que estaban saturados y que había mucha más gente por atender (mientras yo me fijaba en los camareros profesionales que se estaban ganando el sueldo a pulso).

Servidora a esas alturas ya estaba más que indignada por el trato del impertinente con camisa a topos y pantalones de camuflaje (atuendo que no se correspondía ni con el del maitre ni con el resto de la plantilla, preguntándome de qué antro fashion lo habrían sacado) pero como mis dos acompañantes tienen un sentido del decoro que no casa con el mío y pretendían volver en un futuro próximo, me callé y no quise dar un espectáculo que habría eclipsado el de flamenco que se interpretaba en el sótano del local. Lo que me costó morderme la lengua y no poner en su sitio al petimetre que nos atendía! En fin, que si alguna vez entráis en este lugar y divisáis a un individuo lampiño, que no viste como los demás, paseándose mucho pero sin hacer nada, os aconsejo solicitéis una mesa donde no tengáis que ser atendidos por él, a no ser que estéis en buena disposición de ánimo para montar un escándalo como el que cantaba Raphael.

No todo son críticas destructivas. El domingo me subí a una moto (si, moto, con dos ruedas, manillar y marchas) y estuve dando vueltas como una posesa en el parking del Alcampo de Sant Adrià para ver qué tal se me daba eso de los cuatro tiempos. Mi principal duda era saber qué pie debía poner en el suelo si el derecho aprieta el freno trasero y el izquierdo cambia las marchas. Pero fue fácil. Lo menos que se puede decir de Fredi es que tiene paciencia, incluso me organizó un pequeño circuito para practicar de cara al exámen.

Para acabar de alegrarme el fin de semana, nada mejor que el que las hermanas adolescentes de tus amigas utilicen tu misma talla y actualicen su guardarropa más a menudo que windows los archivos. Ya no tengo espacio en el armario para guardar tantos trapos.

Se nota que estoy influenciada por Lucia...

Y colorín, colorado, el resumen se ha acabado.

diumenge, 22 de juliol del 2007

Fight Club

Un avión acercándose, con las luces del tren de aterrizaje encendidas. Hace aire, pero en la playa todavía quedan arrojados bañistas desafiando las olas. Subo el volumen de mi mp4 para no escuchar el sonido que sale disparado por los altavoces del chiringuito. Aún no es la hora del dj y lo que tienen puesto no contribuye a la relajación.

Y la verdad es que saldría corriendo si mis ahumados y maltratados pulmones me lo permitieran. Correría sin parar hasta llegar no sé muy bien dónde.

Esta ausencia de todo, de nada.



Una gaviota parece seguir el ritmo de mi música. Bate las alas, planea, en una danza aérea que me hipnotiza. Quisiera ser como ella, lanzarme en picado. Un ciclista se gira y me sonrie. No me siento con fuerzas para corresponderle.

Qué hago aquí? Este no es mi sitio, aunque no sepa cual es.

Pienso en cadenas, rescoldos y ceniza; en azules y grises, opacos y tibios.


dimecres, 18 de juliol del 2007

Tears of the Sun

Cumplir años nunca ha significado nada especial. Un año tras otro, recordándonos que el tiempo sigue su curso inexorable.



E pur... si muove. También la tierra sigue su camino. Cuando empezó el concierto en el teatre grec, Venus estaba posicionada encima de un pino. Al finalizar, nos habíamos desplazado en el sentido inve
rso a las agujas del reloj, como si estuviéramos en una plataforma giratoria. Galileo tenía razón.

Tuve la oportunidad de volver a ver a Nyman, esta vez con su banda.



Wonderland, The Draughtsman's Contract, Man with a movie camera. El Piano para el final, no podía faltar.



La termodinámica nos dice que la energia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. En qué queda convertida la mía cuando la dejo ir? Qué uso le dan? Cuando alguien muere, qué sucede con la suya? Permanece? En qué forma? Viaja en el espacio para ir a posarse sobre las personas que le han amado? Se expande sin discriminación en kilómetros a la redonda?


Solo desearía saber si está bien.


Cuan fácil es decir -esta guerra no es la mía- máxime habiendo sido los artífices. A veces la buena voluntad genera pesadillas dignas del peor de los infiernos. O quizá no esté hecho con tanto candor y lo que se pretendía era dividir. Para vencer qué?

Podría ignorar, pero prefiero aprender.



dissabte, 14 de juliol del 2007

Road to Perdition

Cada vez lloro menos. Igual es porque bebo muy poca agua y mi cuerpo no quiere desperdiciar la irrisoria cantidad que ingiero de cualquier forma. Si esto fuera la serie "érase una vez..." veríamos a hematíes, leucocitos y bacterias con casco, hablando entre ellos para decidir qué hacían con el líquido.

También puede ser porque ya me he acostumbrado a que las cosas vayan lo peor posible, así no hay espacio para los sobresaltos. Es como el péndulo de Newton. Basta con que la primera se mueva para provocar el movimiento de la última.



La semana ha sido horrible. Con mi madre ingresada, la preocupación por la próxima intervención quirúrgica y los riesgos que conlleva, discutir con los cirujanos, el cansancio que se va acumulando, el mal humor que te invade... como para irme de rositas. Y aún así tengo la sensación de que me he multiplicado para poder hacer todo lo que tenía pendiente.

Marioneta en la cuerda, frágil equilibrio.



En ocasiones las vías convergen en un punto determinado y corren paralelas; otras divergen y nunca más vuelven a encontrarse. Ya ha pasado antes y volverá a suceder.


dimarts, 10 de juliol del 2007

Time and Tide

Un cielo tachonado de estrellas, sin luna que las relegue a un injusto segundo plano. Contemplar la inmensidad en silencio. Escuchar habaneras y a Marina Rossell en la playa de Port-Bo de Calella de Palafrugell. Navegar de noche. Había salido antes en barco, pero nada comparable. Sujetar el timón con fuerza, porque no es tan sencillo llevar la lancha a contracorriente. Una experiencia que ya ha quedado cincelada en la base de los recuerdos.

Pocas fotos, el balanceo no permite fijar la imagen.





La sombra que me acompañaba se perdió en la negrura de las aguas. Niebla gris adquiriendo forma. Con la velocidad se esfumó. Ahora soy libre.

Será que el domingo cumplo años, será que la luna nueva del día anterior ya está influyendo, será que tengo agujetas, será que he recuperado el ICQ, será que las noticias son mejores de lo que esperaba, será que me gustan las conversaciones con alevosía, premeditación y nocturnidad donde se entiende todo aunque se hable con eufemismos y metáforas.

Che sarà sarà...

Energía vital a espuertas que desprendo en color verde; eso dicen.

Ha llegado mi tiempo.

dijous, 5 de juliol del 2007

Encadenados

Cada vez que voy a visitar a Jordi y Laura me da por verificar mis constantes vitales. No, no es que sea hipocondriaca, es que Laura siempre tiene a mano el tensiómetro. En su casa no se aplica lo de la cuchara de palo; es enfermera y tiene de todo, como en botica.

Pulso: 68 Ivan Lendl lo tenía más bajo pero no me estoy preparando para ningún maratón.
Tensión arterial: 6/9. En mi línea. A un paso del telele.
Temperatura: 34,6º Vaya... he dejado de ser un mamífero para empezar a formar parte del mundo ictícola.

Un mar de color pizarra.

El drenaje energético es tan metódico y perseverante que llega a la extenuación.

Me siento exhausta. Mera sombra de lo que normalmente soy.

La sublime sencillez de una tela arácnida, filigrana plateada bañada de rocío. Eso es. Pero el ser humano es demasiado complejo para entenderlo.



No puedo permitirme lujos como soñar. No está ahí. Ni lejos ni cerca. Ya no existe, pero las cadenas no se rompen soplando.

Y yo sin llaves.

Will you return?