martes, 18 de diciembre de 2012

Collateral Damage




Agggghsss!!! ya no podía más, de verdad, tenía que escribir sobre esos retrógrados, timoratos, reprimidos y cabezas de chorlito que viven allende el charco.

Otra masacre (porque no es la primera) y qué tienen ellos que decir? Que defenderán su derecho a tener un arma ( o varias) para salvaguardarse a ellos mismos o a su familia. Como si eso arreglara algo... No quieres asesinatos masivos? No vendas armas en los supermercados, no concedas licencias como si fueran sellos de correos y no eduques a tus hijos en el “respeto” a las armas porque nunca sabes si el día de mañana se le cruzarán los cables (nos puede pasar a todos) y tus valores y respeto se irán a tomar por culo y empezarás a disparar a diestro y siniestro sin importarte un huevo tu prójimo o incluso tu familia.

Otros hablan absurdos, acerca de cuchillos y coches, intentando argumentos vacíos, pero aunque las armas no sean las que maten, la gente que las empuña lo hace, y no nos engañemos, si no tuvieran a su alcance todo ese arsenal, sería más difícil que éste tipo de cosas sucedieran. Así que lo siento, pero no me convencéis amigos míos. Alguien puede empuñar un cuchillo, pero es más difícil matar de cerca, y no cogerá uno de cocina, esos los reservamos para los crímenes pasionales y para cuando oyes un ruido en casa. Los de estilo Rambo son los que compran los psicópatas y son esos los que se utilizan para rebanar gargantas y apuñalar de forma sádica y sin piedad.

Su presi soltó un bonito discurso, pero no tiene los arrestos necesarios para afrontar las críticas de todos esos fanáticos del rifle,que no darán su brazo a torcer porque se sienten orgullosos de sí mismos matando cuanto se les ponga por delante, pero o toman decisiones o va a continuar sucediendo, por mucho que endurezcan las leyes sobre armas.

Podría decir que qué puede esperarse de un pais que, al no tener pasado, se centra solo en el presente y futuro y lo único que parece importarles es su hegemonía y el poder que ejercen a través del dinero y cómo no, el miedo a través de las armas. Todo está en la educación, quizá sería bueno que en las escuelas les enseñaran menos -qué maravillosos e importantes somos con nuestras barras y estrellas- y más humildad y enseñanzas reales acerca del mundo, que ir a la guerra no es una aventura genial, sino que allí muere gente, de la que ves cada día en el metro y todos tienen padres, madres, hijos, familia y amigos que les echarán de menos, aunque los consideremos el enemigo y no sean del mismo color o defiendan tu política o religión.

Menos presupuesto en armamento para volar el mundo en pedacitos y más dinero para sanidad sería algo a tener en cuenta. Dios sabe que no soy una gran defensora de nuestra inseguridad social, pero doy gracias por vivir en un país lo suficientemente civilizado que no tendrá un ejército poderoso (ya parece que no nos importa ni Gibraltar) pero sigue dándonos recursos médicos a todos.

Por todo eso, ARMAS NO.  
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