sábado, 30 de julio de 2011

Hak mau



Estar en la ciudad a primera hora de la mañana significa tráfico, ruido y sueño, mucho sueño...

Hablando de sueños: qué significará pintar el cuerpo de alguien de color lila? Las pocas veces que recuerdo mis sueños suelo sorprenderme por lo raros que éstos llegan a ser.

En una época en la que todos tenemos móviles con conexión a internet yo sigo prefiriendo acarrear mi portátil como David el gnomo llevaba su gorro y su zorro de aquí para allá; más que nada porque mi HTC y yo aún no nos conocemos en profundidad y a veces se convierte en un calvario dejar un comentario en el caralibro o encontrar la puñetera Ñ.

Se puede echar de menos a alguien a quien no conoces? Y no poder olvidar a alguien a quién aún conoces menos? Es todo tan absurdo como parece? La realidad siempre, siempre, superará a la ficción.

Viendo la televisión (si, aunque parezca extraño) se me quedó una frase grabada: La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Pues yo nunca conseguiré ser feliz, mi memoria es excelente para mi desgracia (o no).

Otra frase de las que queman: Lo contrario a la muerte es el deseo. De ésta me sé el autor: Tennessee Williams. La dice Franche Dubois en "Un tranvía llamado deseo". El deseo nos mantiene con vida, aunque hay quien dice que el odio es el motor que nos mueve. Deseo, odio... no era el amor? Mi regalo de cumpleaños fue una entrada para el teatro, para ver ésta obra tan dura, tan triste, sobre una mujer con demasiada imaginación y muchos deseos. Recuerdo que la primera vez que la vi en teatro interpretaba el papel Emma Vilarasau. Comparada con ella, por mucho que se esfuerce Viki Peña, no hay color. El dramatismo del personaje no necesita de sobreactuaciones. Y por dios que a Stanley le han dado un cariz quinqui que no se merece.

Cuando un cuento consigue dejarte fuera de órbita y mandarte a la cama llorando es que:
a) El cuento es muy bueno (que lo es, porque Neil Gaiman es un genio)
b) Tienes verdaderos problemas.

Por si alguien está interesado, el cuento en concreto es "El gato negro" y pertenece al libro "El cementerio sin lápidas y otras historias negras". Pobre gato...



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sábado, 2 de julio de 2011

Picking Up the Pieces



Aunque la mona se vista de seda... mona se queda.

Sabio dicho popular, ciertamente. Ya puedes vestir de Dior, Saint-Laurent o Chanel que si no tienes clase, el vestido te quedará lo mismo que un saco de arpillera. Es lo que les sucede a muchas (y muchos). Les encanta vestir de marca, gastándose un pastón cuando les tendrían que pagar a ellos por ser un anuncio ambulante de cocodrilos y demás tonterías. Lo peor es cuando se compran imitaciones porque claro, son quiero y no puedo, y ser tan cool trabajando de asalariado... Después pasa lo que pasa, mucho vestir de punta en blanco pero si tienen una boca que al abrirla necesitaría hectalitros de lejía para lavar todos los tacos que pueden llegar a salir por ella, de poco sirve ser el abanderado del glamour.

Si es verdad que todos tenemos un "ángel de la guarda", el mío debe padecer algún tipo de incapacidad. Sobretodo la auditiva, porque por más que lo llamo no viene nunca. Existirá un libro de reclamaciones seráfico? Imagináis una oficina del consumidor celestial?

Beber absenta es lo que tiene: como dicen por ahí, “después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir”. Con el primer chupito vi a Eduardo Noriega. Con el segundo (que era de la roja y sabía a rayos quemados) me reía hasta de mi sombra y con los tres restantes de Fray Angélico ya no parecía una bruja malvada sino un corderito tierno y achuchable. También es verdad que a la mañana siguiente mi cabeza aún acusaba los efectos pero... por una noche de vez en cuando...

Cuando te preguntas por la esperanza de vida de una lagartija roquera y un caracol o no se te ocurre nada mejor que desear para tu próxima vida que reencarnarte en Koala porque se pasan el día encaramados a un eucalipto es que las cosas van mal, muy mal.

Si además escuchas la misma canción un día si y otro también, empieza a ser preocupante...



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