viernes, 29 de enero de 2010

The lion in the winter



- Ya te has cansado?
- Si. Esto era un circo

- Y a tí los payasos nunca te han gustado

- Simpatizo más con las fieras
- Domesticadas?

- Asilvestradas

- Que no inclinen la cabeza...

- Ni se les empine según qué

- La líbido?

- La ordinariez
- Con la iglesia hemos topado

- Dí mejor con la vulgaridad
- Irónico no se nace
- Patán tampoco

- Donde únicamente hay serrín...
- No busques nogal

Aparte de algunas personas que comparten y/o entienden mi sentido del humor, mi hígado es quien mejor me comprende. Por eso solemos tener este tipo de charlas.


El domingo me exasperaba muy a menudo. Posiblemente porque en el centro comercial había overbooking, lo que dificultaba enormemente la libertad de movimientos, y porque al entrar en una de esas tiendas de ropa de casa para preguntar si tenían sábanas pirenaicas (sí, sigo buscando) me respondieron que para camas "singles" lo que quisiera, pero para camas de matrimonio, nastis. Qué pasa, que se da por hecho que los que dormimos en camas a partir de 145cms lo hacemos acompañados, con lo que se deduce que tenemos calor humano y no pasamos frío? Qué poco piensan!


Lo peor, el cine. Peor en cuanto a afluencia de zampabollos, se entiende. Rodeada de imbéciles devoradores de palomitas a los que el ruido de sus mandíbulas masticando les anestesia el cerebro y no les deja disfrutar de una excelente película como "Sherlock Holmes". Que ellos no la saborearan, a fin de cuentas, es lo de menos. Lo importante es que a mí me molestaban lo suficiente como para no estar cómoda.

En definitiva, que todo me incordia, me molesta y me exaspera, lo que significa que empieza a ser una necesidad imperiosa relajarme porque mis dientes rechinan tanto por las noches que, de seguir así, me veo mordiendo un palo para que no me duelan los maxilares al despertar.

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lunes, 18 de enero de 2010

La haine



Escuchad la canción. Es una paradoja de principio a fin con una declaración de amor categórica.

Te odio...

Del amor al odio va un paso y viceversa. Que alguien nos haya hecho tanto daño y tenga un espacio a perpetuidad, tanto en el corazón como en la cabeza no es nada recomendable para una buena salud psíquica.

Odio es una palabra fea. Es un sentimiento feo. Odio tanto la palabra como el sentimiento.

Hace muchos años odiaba. Y con fuerza. Si hubiese podido asesinar impunemente a la gente que odiaba, lo habría hecho sin remordimientos. Después decidí dejar de odiar. La bilis que queda dentro solo quema y fastidia al que la lleva consigo. Ahora me conformaría con no sacarles de debajo de las vías del tranvía si estuviera en mis manos el hacerlo. En serio? No lo sé. Nunca se ha dado la ocasión, así que no tengo ni la más remota idea de cual sería mi reacción. Teniendo en cuenta lo retorcida que soy, probablemente les salvaría la vida para que tuvieran que estarme agradecidos eternamente.

Pero entiendo que no todo el mundo puede ser igual, ni pensar de la misma forma. Es complicado no odiar según a quién, porque la naturaleza a veces pone en nuestro camino a especímenes que realmente merecen ir al paredón. También porque los sentimientos tienen vida propia y luchar contra ellos es agotador. Igualmente complicado es amar. Por qué queremos a alguien? Dice un sabio que cuanto menos motivos podamos encontrar, más puro será el amor; no es así la frase pero da lo mismo. Debo pensar que el mío ha sido el más puro y desinteresado amor, puesto que la mayor parte de los hombres a los que he amado no eran para nada dignos de serlo? Pues vamos bien!

Y el odio, poco a poco, se transforma en amor...

Qué complejos llegamos a ser, que podemos pasar de uno al otro como si saltásemos del trapecio donde nos columpiamos al que nos lanzan desde el otro lado, balanceándose encima del abismo sin red.

Aborrecer es una palabra menos contundente pero menos desgastada. Y es que se utilizan con tan poco rigor tanto el te quiero como el te odio que están desvalorizados.

Así que odio actitudes y aborrezco a las personas.

A un número bastante considerable, por cierto.



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viernes, 15 de enero de 2010

Låt den rätte komma in




Una bella canción dedicada a alguien que no lo es tanto como cree serlo.


Llevo días abriendo esta ventana para escribir uno de los post con más mala baba que haya ideado nunca. Lo he pensado mejor y solo diré lo justo y necesario. Pero no sé por dónde empezar.

Para poder mofarse de alguien y no caer en la chabacanería se han de poseer, intrínsecamente, dos cualidades: educación y sutileza. Cualidades de las que carece por completo el individuo al que me refiero.

Este "amateur" cree que puede insultar y humillar a cualquier ser humano por la simple presunción de que no están a su nivel. El hecho de que las personas tengan sentimientos y puedan considerarse ofendidas o ultrajadas le importa tanto como la opinión que yo me haya formado sobre él: nada.

Este "amateur" afirma con rotundidad estar por encima de mi ingenio y rapidez de respuesta, aunque sea incapaz de ofrecer otra cosa que unos míseros emoticonos como adversarios a las palabras.

Este "amateur" se ha convertido en paladín de cortesanas de burdel que halagan su vanidad, narcisismo y egolatría a golpe de provocación ordinaria y soez.

Este "amateur" necesita demostrarle al mundo su superioridad propagándola a los cuatro vientos.

Este "amateur" provoca primero y calla después.

Este "amateur" desprecia a sus semejantes, aunque gracias a muchos de ellos pueda continuar practicando su obsesión.

Este "amateur" aún no se ha dado cuenta de que la palabra que lo define es: Mediocre.


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lunes, 4 de enero de 2010

The Year One



Si en estos momentos mis dedos pueden posarse... ejem... dulcemente sobre las teclas es porque algún ente, sea del tipo que sea, hizo horas extras el día de fin de año. Vamos, que me faltó muy poco para poder mantener una interesante charla ya fuera con el de arriba o con el de abajo. Ahora que lo pienso, quizá es que la cuota de admisiones ya estaba completa, o los porteros tenían vacaciones, o se les había perdido la hoja con mis datos... quién sabe.

En fin, que aquí sigo y espero que sea por mucho tiempo porque lo de dar guerra, definitivamente, me pone.

Un enero más con su cuesta, aunque no le encuentro demasiada lógica a poner de vuelta y media a este primer més, puesto que en diciembre tenemos paga doble (los afortunados) y aunque nos la pulamos comprando sin medida, la visa no la quemamos hasta enero, así que el sablazo nos llega en febrero, con lo que es este més en el que más que cuesta lo que tendremos es la ascensión al K2 por la cara chunga y sin oxígeno.

Pero bueno, allá cada cual con sus finanzas, suficiente hago con ocuparme de las mías, que bastante enmarañadas están.

Y lo que yo quería, de hecho, era hablar de cadáveres. Si, como lo leéis: muertos. Porque me he propuesto enterrar los míos, que empiezan a oler mal de tanto estar de parranda fuera de su lugar habitual, o sea, sus tumbas. Suelen ser bastante reacios a mis mandatos, pero esta vez me he provisto de gruesas cadenas para mantenerlos en su sitio. No, no estoy desvariando. Los que me acompañan allá donde voy no me preocupan, a esos, con una orden clara y concisa, los mando de vuelta por donde han venido. Los indomables son los que todavía andan y me mantienen anclada a ellos aunque yo no quiera. Es de esos de los que voy a deshacerme.

Así que adiós a mis monstruos particulares, esos que creen que les pertenezco en cuerpo y alma, los que piensan que jamás caerán en el saco del olvido, aquellos que por su propio beneficio no han tenido en cuenta ni mis derechos, ni mis intereses, ni mis sentimientos. Muertos, enterrados y recubiertos de plomo. O, si lo prefieren, que sean ellos los que decidan que he muerto y que jamás volverán a saber de mí.

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Me he enamorado de la canción que encabeza el post de hoy. Es posible que no os guste Vonda Shepard. También es posible que este tipo de música no sea de vuestro agrado. De todas formas, dadle una oportunidad. Quedáos con la música y con esos diez segundos de guitarra entre el estribillo y la segunda estrofa. Solo por eso, ya merece la pena.

And my heart is open
no matter what you say
Here comes another January...