sábado, 27 de marzo de 2010

Furia



Este va a ser uno de esos post que no gusta leer. Una descarga de adrenalina a lo bestia.

Después de meses agónicos, parece que por fin hay una solución laboral: cerrar. O no, porque con tanta mentira y tanto ahora digo y ahora cambio de opinión nunca se sabe. Lo que sí se sabe seguro es que, cierren o no, no hay líquido para pagar. El fondo de compensación tarda de un año y medio a dos años en darte lo que te toca, el paro no lo puedes ir a pedir hasta al cabo de 15 maravillosos días de vacaciones y mientras, las facturas se siguen acumulando. Tú no has cobrado ni la mitad de la nómina de febrero, la de marzo sabes positivamente (y eso de positivo es ironía) que tampoco la cobrarás, amén de la mitad de la paga de agosto que aún te deben. Estás hasta los mismísimos de exigencias, cuando no te pueden exigir nada. Y, por si fuera poco, tienen los santos cojones de decirte que se van de concierto a NY. Con rechifla y recochineo, manda huevos!

Perder unos cuantos años de tu vida en fotos y escritos porque tienes que formatear el ordenador a lo drástico y no puedes recuperar nada también es algo estupendo. Todos los viajes, los cumpleaños de la familia, amigos, todo lo que llevas escrito en el último año a tomar viento porque windows te ha perdido el kernell. La ilusión de tu vida, vamos.

Que encima haya personas que posiblemente se miran demasiado el ombligo y lo que escribo lo toman como ofensa personal viene a unirse a lo anteriormente dicho para hacer que las circunstancias tampoco ayuden. Si digo que a veces cometo errores garrafales al abrirle la puerta a alguien puedo referirme al cobrador del frac, a los testigos de jehová o vete a saber a quién, no a los amigos a los que invito libremente a entrar en mi casa.

Me uní a un grupo de vampiros para, además de ayudarnos mutuamente, conocer gente, porque a veces necesitas otro tipo de entorno del que te rodea de forma habitual. Pero salvo excepciones, te tratan únicamente como si fueras una máquina de postear ruletas y no como persona.

Estoy hasta la coronilla de que, cuando paso por uno de los peores momentos de mi vida, alguien intente que vea las cosas de forma positiva. Quiero poder cabrearme, tener mi derecho a pataleta y hundirme si es lo que necesito.

Me toca horrores los ovarios que se tenga una imagen de mí completamente equivocada. El hecho de tener las cosas bastante claras, de no andar haciéndome la idiota, no significa que sea Cruella de Vil. Necesito que se me escuche, sentir la empatía y algún que otro abrazo de vez en cuando, que bastante llevo toda mi vida preocupándome por los demás.

Y si a alguien le sienta mal lo que escribo o lo que digo, que pregunte, coño! que aún no me he vuelto una planta carnívora y no devoro a nadie, creo que si de algo puedo sentirme orgullosa es de ser dialogante.

Quizá no me vaya a la India porque no soy capaz de dejar a mis gatos tanto tiempo, porque no hay dinero y porque mi inglés es patético, pero os aseguro que me voy a alguna parte a desconectar y ver si puedo devolverle un poco de cordura a este caos en el que se ha convertido mi vida.

Si alguien quiere decir algo en contra, que se atenga a las consecuencias, que esta vez sí que muerdo.



Angel of Death Pictures, Images and Photos

miércoles, 24 de marzo de 2010

Nuts



A veces una canción hace que el día amanezca de otra forma.

Esta en concreto, no puedo escucharla sin recordar a los pingüinos bailando... :) Si ponerse a bailar en casa a las 5 de la mañana puede considerarse una locura, debo reconocer que sí, que estoy loca.

Pero mi locura es bastante sana, no voy más allá de pequeñas excentricidades como bailar sola, hablar con mi ordenador o creer que mis gatos entienden lo que les digo. Nada que merezca una camisa de fuerza. Quizá por eso a la tercera visita con un psicólogo al que aún no conozco, porque siempre que he ido me trató un sustituto, dejé de ir. Considerando que si realmente mi diagnósis fuera depresión aguda, entre consulta y consulta (mes y medio) podría haberme suicidado un promedio de diez veces por semana con un alto porcentaje de logro, no debo estar tan mal. Estresada si, histérica a ratos también pero deprimida creo que no.

...El hecho de tener la escoba detrás de la puerta para que no vengan visitas puede que no esté asociado con querer aislarme del mundo en general, sino con que sea repulsivamente selectiva... aunque a veces cometa errores garrafales al abrirle la puerta a según quién.

Me aislo en mi monte Olimpo particular y por toda compañía tengo a Kronos, al que contemplo hacer travesuras y a una figura vestida de negro a la que no se le distinguen los rasgos, que sujeta un reloj de arena en una mano, una guadaña en la otra y es poseedora de un bonito caballo blanco.

Desde aquí arriba las cosas, por grandes que sean, se perciben insignificantes. Qué más nos da a a los tres lo que suceda ahí abajo?

Sueño con farolillos blancos adornando el techo y vampiros durmiendo dulcemente arrullados por la música.

Que la camisa sea a medida, por favor...

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jueves, 18 de marzo de 2010

The black widow



Los tiempos cambian, pero las gamberradas de los jóvenes no. Desde la época en la que mis amigas y yo nos dedicábamos a hacer sonar los interfonos y echábamos a correr para que no nos pillaran ha llovido y mucho. Hace poco pesqué "in fraganti" a unos quinceañeros haciendo exactamente lo mismo. Si alguien pensaba que se dedicaban a las drogas de diseño o a imaginar animaladas con más glamour, ya véis, se equivoca.

Como tampoco varían las actitudes de las personas.

Fulanita de tal se amancebó con un pobre chico que ganaba su peso en euros y podía darle los lujos y caprichos que ella nunca había tenido. Como ahora se ha quedado en paro y no pueden mantener el mismo tren de vida, no solo ya no le interesa sino que lo maltrata psicológicamente mientras busca sustituto.

Fulanita tiene una amiga a la que viste como un esperpento para que no le haga sombra en las reuniones sociales a las que tan adictas son.

El esperpento de la amiga, como fiel mascota, lucha denodadamente por Fulanita cada vez que ésta se considera agraviada, estandarte en alto y colmillos afilados, para que su ama y señora no necesite utilizar la inteligencia que no tiene para defenderse.

Fulanita se encaprichó de un mengano impresentable, demostrando así la poca cabeza que tiene, y cuando descubrió cómo era mengano en cuestión, le pidió a su más rendido admirador que le hiciera la vida imposible.

Fulanita, si visita una ciudad, no hace turismo; prefiere ir de shopping, que es más cultural.

Fulanita es basta y hortera, pero cuando se mira al espejo ve a una princesa y califica de forma despectiva a otras mujeres, llamándolas marujas, aún a pesar de que esas mujeres posean, además de carrera universitaria, algo que ella jamás llegará a tener: educación

Fulanita es considerada divertida y simpática... para aquellos a los que les gusta la superficialidad.

Fulanita parece loba en celo, provocando a todo aquello que se le ponga por delante, aunque ese "todo" no le atraiga en absoluto; para Fulanita lo importante no es la calidad, sino la cantidad.

Fulanita habla, habla y habla. Quizá no sepa de qué, porque es una ignorante, pero la cuestión es no callar, no sea que el silencio penetre en su cerebro y provoque un colapso.

Fulanita es de esas mujeres que me provocan arrebatos de vergüenza ajena. De esas a las que estamparía contra una pared por dejarnos en tan mal lugar y restarnos credibilidad.

Por desgracia, fulanitas como a la que le dedico este post, empiezan a ser la constante y no la rareza.


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lunes, 1 de marzo de 2010

The Hurt Locker



Lo peor no es que dos horas antes de decirte que te tienen que despedir te hayan dicho que no había motivos para preocuparte, demostrando un cinismo absoluto.

Tampoco lo es el hecho de que pretendan con sutiles admoniciones y veladas amenazas, que aceptes un trato que te perjudica de forma tan flagrante.

Ni que se nieguen reiteradamente a aceptar otras soluciones que no sean las que sugiera el hombre del traje gris de personalidad más gris aún.

Lo peor no ha sido la larga agonía hasta llegar a este punto sin retorno.

Ni que tengas que empezar de cero, otra vez.

Lo más triste de todo es que no encuentres ese hombro sobre el que poder derrumbarte.

Que además tengas que estar recibiendo mensajes ofensivos de alguien tan egocéntrico que cree que el centro del universo es su ombligo y ni se molesta en averiguar qué te pasa ya raya el surrealismo más kafkiano.

En proceso de desconexión

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