sábado, 24 de diciembre de 2005

Yo también necesito escuchar a Frank

Tengo ganas de llegar a casa.

Mientras estoy parada en los semáforos me dedico a observar la decoración navideña de los balcones. Algunos con el mal gusto típico, quizá heredado de los yankis. Uno en particular hace que recuerde los patíbulos, parece una soga con cuatro nudos corredizos donde colgar a los reos. Uhmmm... que no me den ideas, que ya me sobran de por sí.

Hogar dulce hogar. Mi casa ha sido tomada por las velas. Además de prestarle un aire irreal y volátil, contribuyen a la rebaja en calefacción.

Hoy, que todo el mundo está con la familia, estoy sola. En mi familia no se celebra la nochebuena. Hace años, cuando mis abuelos vivían en Horta cenábamos todos juntos, pero luego se perdió la tradición. Me hace gracia cuando alguien pretende abolir estas fiestas por consumistas, religiosas, bla, bla, bla. Si somos tan laicos, por qué conmemoramos una festividad del todo católica? Ya... que si, que lo entiendo. Cualquier excusa es buena para celebrar algo, lo que sea.

A mi lado, una botella recién abierta de Juan José Torres numerada. DO La Mancha. Y Frank en el equipo de música. Será una larga noche.

I’m gonna love you like nobody’s loved you come rain or come shine
Happy together unhappy together and won’t it be fine?
Days may be cloudy or sunny. We’re in or we’re out of the money
But I’m with you always, I’m with you rain or shine

No tengo perchero, ni sombrero, ni puedo bailar al son de la música. Todavía ando con dificultad. Mañana me espera el suplicio, intentando disimular para que mis padres no se enteren de mi último desaguisado en la autopista.

Después de los 50 peores insultos, ya no quedan adjetivos calificativos, ni siquiera compuestos.

Brindo por vos, que no tenéis conciencia y sois capaz de no pensar en mí.

El nivel del oscuro líquido baja en la botella y sube en mi organismo. Mis gatos duermen el sueño de los justos.

Mañana Navidad y mi santo. Una cita a las 19:20 con la caja tonta para ver "Nadal a 3 bandes". A ver con qué carambolas nos sorprenden este año. Comeremos tarde y me sentiré llena con la sola visión de tanta comida en la mesa. El móvil no parará de sonar, como hoy, con los mensajes de amigos que justo ahora se acuerdan de que existes, cuando en todo el año no has tenido noticias suyas. Qué bonito! tantos buenos deseos...

Voy a bucear un rato más en el cerebro del monstruo.

Feliz...??????

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