sábado, 17 de octubre de 2009

The rocky horror picture show



Érase una vez un travesti transexual del planeta Transylvania que además es científico y acaba de crear una criatura de "proporciones" perfectas medio descerebrado para su exclusivo placer. En casa del doctor Frank-N-Further se está celebrando la convención anual transylvana cuando aparece una puritana pareja a la que se le ha averiado el coche.



Vampiros raros, científicos locos, música, baile y sentido del humor. The rocky horror picture show tenía todos los ingredientes para convertirse en una película de culto.

Ya en la cola, aparecieron las "azafatas" para vendernos el pack de los útiles necesarios durante la representación. Serpentinas, confetti, petardos, una hoja de papel de periódico, cartas... Y el manual de instrucciones.

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Como comparsas teníamos a Marilyn, una chica que se casaba el 30 de febrero e iba invitando a todos los espectadores a su boda, una vampira catatónica, una monja descocada y el criminólgo.

Se nos marcó con una V de vírgenes en la frente (a los que íbamos a ver la obra por primera vez, que por lo demás, dudo mucho de que a ninguno de los que estábamos esperando se nos pudiera catalogar literalmente como puros e inmaculados).

Una vez dentro y ya con el público aposentado, nos enseñaron la coreografía para poder bailar The time warp cada vez que sonara la canción.

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Que te permitan insultar a los protagonistas, participar activamente en el espectáculo, e incluso que te obliguen a ello, si vas con el ánimo (y la mente) dispuestos, consigues pasar dos horas soltando carcajadas y salir del teatro queriendo repetir pese a los problemillas técnicos.

Todo esto y más es lo que te ofrece este musical, en el que los actores realizan una tarea agotadora y digna de mención por la perfecta sincronización con las imágenes que aparecen en la pantalla.

Definitivamente, una obra no apta para aburridos y amargados.

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