martes, 13 de diciembre de 2011

Naked Lies






Alguien lleva tiempo diciéndome que no conozco a las personas. Ainssssss.... es enojoso que alguien que no se ha tomado la molestia de conocerme en absoluto me juzgue tan ingenua respecto a los demás.

Honestamente, conozco tanto sobre los otros que me aburren. Y soy tan sumamente perezosa que le he encontrado la gracia a callar y a dejar que los demás se ahorquen con sus propias mentiras. Es más fácil y más cómodo escuchar y permitirles hacer el nudo, ponerse la soga alrededor del cuello y que ellos mismos abran la trampilla, dedicándome a ser mera espectadora.

Estudiar psicología por afición te permite profundizar en las debilidades humanas, crear perfiles, saber dónde golpear para que duela y reírte de todo.

Es fácil, solo tienes que permitir que la gente hable, hable, hable. A todo el mundo le gusta hablar de ellos mismos, de lo que piensan, de lo que opinan sobre ésto o aquello... Les encanta demostrar cuánto saben acerca de todo. Para alguien entrenado en escuchar, es sencillo. Después solo tienes que sacar tus propias conclusiones.

Si además tienes un detector de mentiras insertado en el cerebro, es difícil que un aficionado pueda engañarte. Y os aseguro que hay muchos aficionados pretendiendo ser eruditos en la materia.

Por supuesto, ellos jamás admitirán que estás en lo cierto cuando emites un juicio. Al contrario, se molestarán y contraatacarán. Pero en el fondo saben que únicamente se mienten a sí mismos, no a ti, haciendo la situación más lamentable.

Recordando a alguien que me dijo que soy una especie de Lisbeth Salander (quiero que sepas que echo de menos nuestras charlas), es cierto, si algo hago bien es investigar. Y tengo unos métodos y unas herramientas muy útiles para ello, así que es difícil que se me escape algo que alguien no quiera que vea. 

Para ser un buen mentiroso, uno tiene que tener en cuenta muchas cosas. No basta con tener buena memoria. Es necesario ser inteligente también. Y algunos que pretenden tener inteligencia realmente son unos zoquetes a la hora de pensar en todo aquello que pueda llevarte a descubrir la verdad.

Quien puede vivir con tanta mentira en su vida? Con lo fácil que resulta la sinceridad y a la gente le gusta perder lo bueno que tiene contando mentira tras mentira... 


... Creo que me vuelvo a mi planeta... 

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1 comentario:

carlos dijo...

Yo también las echo de menos.