miércoles, 10 de enero de 2007

Sin perdón

Acabo de llegar a casa. Estoy sacando de la bolsa las compras efectuadas esta tarde con mi madre. Sigo pensando que debe estar muy mal para que le den morfina. Suena un golpe en la calle. Salgo al balcón, alguien grita y llora a partes iguales. Acaban de atropellar a su perro. Lo recoge en brazos y echa a correr, con desesperación. El conductor se da a la fuga. Un transeunte va rezongando en voz lo suficientemente alta para que se le oiga. Total, es un animal, qué más da. Se mete en el bar.





Hace poco me contaron otra historia sobre un perro. Cruzaba el semáforo juntamente con su dueño cuando un ciclista lo embistió. El dueño del animal, en un acto reflejo, agredió al ciclista, que se había saltado la luz roja; éste llamó a las autoridades y ahora el dueño del perro tiene que pagar una multa por agresión, además de los 2000€ por la intervención quirúrgica del animalito, al que le tuvieron que extirpar medio hígado. Y el ciclista? Nada. No hay leyes que los regulen, no están obligados a tener seguro contra arremetidas, ya seas bípedo o cuadrúpedo. Todavía no he visto ninguno que respete las señales. Después salen las asociaciones por televisión exigiendo derechos y carril bici.




Pero no se trata de ciclistas o conductores kamikazes. Se trata de los animales. De los que mueren cada día atropellados, envenenados o asesinados por sus congéneres en las peleas con apuestas; de los que son abandonados porque han crecido demasiado o porque arañan los muebles. De los que sufren porque sus dueños no consideran pagar para ofrecerles tratamiento médico. De las torturas que se les infligen a los toros en una corrida; de la diversión que proporciona tirar a un burro o una cabra desde un campanario, decapitar a un pato atado a una cuerda en lo alto, de la caza del zorro por simple pasatiempo, de la matanza masiva de lobos plateados, tigres, focas, serpientes, cocodrilos y demás para que la gente pueda lucir abrigos de pieles, zapatos y bolsos, de someter a electroshocks a los conejillos de indias, monos y otras especies en pro de la ciencia. Seguro que me olvido de muchos.


Se habla de guerras y de atentados. Todo el mundo a manifestarse. Quién se manifiesta por ellos?




Nunca me ha gustado la gente que no soporta a los animales. Si no tienes sentimientos para unos, dificilmente lo tengas para el resto.

Claros sentimientos - Hilario Camacho

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