viernes, 30 de marzo de 2007

Makinavaja, el último choriso

Esta madrugada he ido a acompañar a unos amigos al aeropuerto. Tenían reserva para el vuelo a París nº BCN-CDG VY5003 que salía a las 6h con Vueling.

Hemos dejado el coche en el aparcamiento a las 4:49 (tengo el comprobante del ticket) y después de ver en el panel que los mostradores disponibles para realizar el check-in eran del 31 al 43 hacía allí nos hemos dirigido. Media hora haciendo cola para que, cuando les ha llegado el turno, les digan que el embarque está cerrado y han perdido el avión. Ante nuestro asombro y, porque no, descontento, nos han dirigido a ventas de Vueling.

Una vez allí hemos expuesto nuestra queja, ya que todavía faltaba media hora para que el avión despegara, mis amigos no llevaban equipaje que facturar, y según la normativa especificada en los e-mails de confirmación de reserva, el embarque se realiza 30’ antes de la salida del vuelo y la puerta de embarque no se cierra hasta 10’ antes, con lo que les daba tiempo para subir al avión. La negativa por parte de la persona que nos atendía (Roberto) ha sido rotunda, procediendo a explicarnos (con poca amabilidad por su parte) que son las normas de la empresa y que lo único que podía hacer era darles pasaje en el siguiente vuelo, previo pago de un recargo, porque para él los billetes ya los habían perdido.

Nuestros intentos por explicar que llevábamos más de media hora de cola los ha contrarrestado diciendo que, como él no estaba en los mostradores, quién podía certificar si no habíamos llegado tarde, acusándonos de mentirosos, lo que no ha ayudado en nada a calmar los ánimos. No satisfecho con esta acusación, se ha empecinado en informarnos que han emitido un aviso por megafonía llamando a los pasajeros de este vuelo para que acudieran a un mostrador en concreto. Además de usureros, discriminan, porque ya me dirán cómo van a enterarse de tal aviso los que padecen una discapacidad como la sordera.

Juegan con la ventaja de que una vez estás allí y te encuentras en esta situación, no te queda más remedio que pagar el recargo si no quieres quedarte sin viajar, porque evidentemente, también se han negado a reembolsar el importe de los billetes, con la misma cantinela de que éramos nosotros quienes habíamos llegado tarde. Quizá, si la señorita del mostrador 31 hubiera puesto en su lugar a dos pasajeras que se han colado y con las que ha estado más de 15’, mis amigos podrían haber embarcado a su hora.

Si me dicen que disponen de unas máquinas donde efectuar el check-in sin tener que pasar por los mostradores, les diré que de todas las que tienen, únicamente funcionaba una, y la cola que había era igual o peor que en la que estábamos.

Me parece lamentable que el personal de atención al cliente no tenga otra forma para excusar la mala gestión que echarles las culpas a los pasajeros. Comprendo que hay de todo, pero actuar de manera agresiva no deja en muy buena posición a la compañía. Por supuesto, mis amigos pondrán la consiguiente reclamación, aunque ya sabemos dónde va a ir a parar, ¿verdad?.

Lo que tengo claro es que, ni ellos ni yo vamos a volar nunca más con Vueling ni, por supuesto, a recomendarla, ahora que sabemos cómo se las gastan.

3 comentarios:

deseosmalos dijo...

JODER!!!!
Creo que al final aprenderé a ir en bici y le pondré unas alitas.

Kaos dijo...

si aprendo a pilotar, subirás conmigo?

Eva dijo...

si quereis le he puesto un maravillososo sidecar a mi escoba! es de tres plazas ;)