domingo, 6 de mayo de 2007

Bajo el fuego



En mi casa somos raros. Siempre lo hemos sido. Hoy, por ejemplo, al ser el día de la madre, se suponía que le tenía que regalar algo a la mía. En cambio, ha sido al revés. Unos coleteros en forma de vaquitas azules que son un primor. Para Ra soy "Pocahontas siniestra", a mi madre le recuerdo más el logo del chocolate Milka.

Demasiadas cosas me sacan de quicio. Esta tarde, mientras miraba la caja tonta, un anuncio ha provocado mi indignación. Si, ya sé que lo normal es hacer zapping cuando empiezan los largos y tediosos minutos de publicidad, pero es que hasta apretar el mando a distancia era cansado. Esta vez no es una marca de moda, sino una clínica especializada en "cambio radical". No sé si el spot está hecho a propósito para crear controversia o es que realmente son así de idiotas y todavía no se han enterado de que la inteligencia no es de exclusivo dominio masculino. Aparece una mujer explicando que no se encontraba a gusto con su figura y que quien la animó a operarse fue su pareja. Después aparece el susodicho diciendo que vaya figura tiene ahora la parienta. Y a mí que casi me da el jamacuco. Que uno no se encuentre a gusto consigo mismo y quiera remediarlo, vale. Que uno se opere porque la persona que está con él/ella prefiere unas medidas espectaculares, da una imagen bastante deplorable sobre la autoestima de esa persona. Y qué decir del que incita al otro a pasar por el quirófano o cualquier tratamiento doloroso (porque lo son) solo para recrearse la vista! Si no le gusta tu aspecto, que le den! Me sulfuro, y más todavía cuando ese tipo de anuncios, dios sabrá porqué, siempre están enfocados a la mujer. Si, hay muchas que tienen la misma proporción de cerebro que de masa corporal pero, realmente los publicitarios creen que todas somos así de superficiales?

Sensei, hoy me apetece cambiar y ser yo la que te de un consejo.

No importa dónde vayas, aunque sea el lugar más hermoso del mundo; tampoco importa cuanto puedas permitirte gastar. El dinero te proporcionará first class, la suite presidencial o comer en el mejor restaurante de la ciudad. Y todo ello no será comparable a sentarte en un banco de cualquier parque, con una lata y un trozo de pizza "compartiendo" ese espacio y tiempo. Amén.

Volviendo a los spots televisivos, no he encontrado el último de Heineken, pero con la música y un poco de imaginación por vuestra parte podréis visualizar ese pequeño pabellón auditivo andando esforzadamente hacia el festival.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pone la idea. Gracias
La lata te la doy yo, tu pones la pizza. ok?

Kaos dijo...

Siempre y cuando enseñes primero la patita para que pueda identificarte y aceptes con estoicismo mi forma de "joderte" :))