lunes, 25 de junio de 2007

Outland



Cruzo la calle sin mirar, dormida, mientras el conductor del coche tiene que frenar para pasar justo al lado sin embestirme. Me doy cuenta después, pero no quiero meditar en los posibles.

Las llaves en la cerradura furtivamente, no sea que tenga que entrar en casa de mi abuela. Me da tanta pena su deterioro... Me pruebo lo que me ha comprado mi madre. La blusa es bonita, recuerdo películas de una Sofía Loren en plan campesina.

Tengo suerte. Gracias a Dolors que se encargó de recordarle a Xavi que aún estaba en paro. Y a Xavi, que es un gran comercial y puede con cualquier tipo de "producto".

Me llama Mar, que baje a buscar las cocas, que me las he dejado. No sé donde tengo la cabeza, pero en su lugar habitual desde luego que no.

Hay personas que irradian carisma, a las que podrías estar horas y horas escuchando, dejándote arrullar por sus palabras. Otros se creen graciosos y me hacen poca gracia. Y algunos son como un cubito de hielo en la espalda.




Algunas veces nos dejamos hacer fotos como esta:



Según Nat es un "casimiro", pero a mí me recuerda más al primo "Itt" de la familia Addams.

Mis constantes vitales están más o menos en la planta -5 del parking. Así voy, que me olvido de todo. Casi dejo plantada a Ra por mi mala memoria, me paseo con un libro que no es mío por la ciudad, aparezco en casa de Aka, imagino cosas...

Y sigo preocupada.



No hay comentarios: