viernes, 1 de junio de 2007

Tres colores: rojo

Y con esta, se acaba la trilogía de Kieslowski.

Aunque el título hoy debería ser el amarillo ictericia, que es el color de mis manos después de pringarme con una hidratante autobronceadora.

Pues será cutre, pero a mí me gustan las aventuras del capitán Jack Sparrow. La tercera entrega es un cúmulo de traiciones y despropósitos, con algunas frases muy buenas (-lo tiene todo planeado o va improvisando sobre la marcha?-) y un final... no, ya lo comprobaréis por vosotros mismos.

La luna llena de esta noche está indicada para lanzar hechizos sobre cuestiones relacionadas con el deseo y el amor. Invocad a Freya para pedirle que aparezca ese alguien especial o que os conserve al que ya tenéis. Servidora, que ni tiene uno ni espera milagros, se va a saltar el ritual.

Ni siquiera Dante con sus cantos del purgatorio, consigue arrullarme para que duerma. Qué tengo en la cabeza? Ideas para llenar un hipermercado. Y preguntas. Y dudas. Y ya no sé si hacerle caso a mi sentido común, a mi imaginación o a mis vísceras.

Todavía no está claro si soy el caballero de brillante armadura, la princesa encerrada en la torre o el dragón que escupe fuego y plantea adivinanzas para dejar en libertad a los incautos que intentan penetrar en su guarida. Mi mano ciñe una espada. Significa que soy la única que puede liberarme o, por el contrario, me he convertido en mi peor enemigo?



A estas horas ya no rige la cabeza, solo las sensaciones.

Eso, tu dí lo que quieras que yo seguiré pensando lo mismo...


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