lunes, 7 de enero de 2008

Hijos de un dios menor

Y el 2008 empezó cumpliendo todos los rituales que indican los manuales mágicos y alguno añadido por si acaso. Los tacones para recibir el año desde las alturas son de vértigo.



El mensaje más original:

"Afala kita, amula sela, ispa tota, insupuka sula." Acabas de recitar el conjuro indio que te impedirá hacer el amor durante todo el 2008. Feliz y casto año nuevo.

... mala leche se gastan, no? En fin, que la diferencia tampoco va a ser exhorbitante. Por descontado, no podía dejar de compartir tan buenos augurios con mis amig@s...

No sé qué cadena era, pero en fin de año sacaron a todas las viejas glorias, desde Salomé a Tony Ronald, con Karina y los Diablos inclusive. Y? Pues eso, lo malo es que me sabía todas las canciones!! Me percaté de lo decimonónica que soy cuando al cabo de dos días, bajando las escaleras, paré de golpe al escucharme cantando entera la canción de Pinocho.




Mal, verdad? La memoria es insondable. Cosas de las que por más que quieras no te acordarás y lo que consideras totalmente superfluo parece grabado a fuego. Hablando de fogosidades, la fiebre de estos dos días ha remitido y he vuelto a mis habituales 35,3º.

De hecho, ser tan vetusta tiene sus ventajas; nunca me idiotizaré jugando a matar marcianos (que ya me diréis qué culpa tienen los pobres bichos para masacrarlos de forma sistemática), ni pretendiendo ser una super-heroína dedicada a salvar a la humanidad, cuando un 85% de ella lo que merece realmente es la escabechina que se hace con los marcianos. Qué ansias de pelearse y matar! A los jugadores compulsivos se les detecta por haber desarrollado un acto reflejo en los pulgares.

Otra prebenda es que, al no tener este tipo de modernidades a nuestro alcance, era la imaginación la que hacía todo el trabajo. No necesitábamos escenarios tridimensionales ni tarjeta gráfica de última generación.

Quién quiere ser Lara Croft cuando has corrido mil aventuras junto a Pippilotta Rollgardina Victualia Peppermint Longstockin?

1 comentario:

Gattaca dijo...

Pippi calzaslargas! me encantaba esa serie! Yo anhelaba ser como ella! con su mono y su caballo, ya no hacen series de esas, ahora todo son dibujos japos de medio humanos medio maquinas insufribles q destruyen el universo, buff! aburridos, todos son iguales, solo les cambia el color del super traje porque lo q es el careto no desde luego!
Con este discursillo acabo de desenmascarar mi edad no? jajaja
Ay! q tiempos aquellos...