miércoles, 6 de agosto de 2008

La maté porque era mía

la mate porque era mía

El abrecartas está en desuso. Con los sobres abrefácil lo tiene difícil para sobrevivir. Tan recurrente como era y, míralo ahora, condenado al ostracismo. Ya ni siquiera se le encuentra en las mesas caoba o wengué de los despachos presidenciales.

Mi tío tenía puesta la radio en el coche, una de esas emisoras donde solo dan noticias y me quedo patidifusa al escuchar sobre qué quieren ser los niños de mayores. Ingeniosos son, desde luego. Respuestas como estafador o francotirador no se daban en mi época de primaria.

También he tenido que enterarme de que ya van 36 mujeres que han pagado con su vida por "diferencias domésticas". Me he reído cuando la vicepresidenta del gobierno aseguraba que hacen todo lo que está en su mano para frenar a los maltratadores. Nunca será suficiente.

Y nunca las entenderé, por mucho que pueda compadecerlas. Hablo desde el pragmatismo más objetivo; Yo también he querido demasiado, he perdido mi individualidad por el otro, incluso he pensado que, si él me dejaba, mi vida no valdría nada. Pero, por encima de tanto amor mal conducido, de tanta dependencia y de tan poca autoestima, había algo insumergible como el porexpán: el respeto. Que yo no me respetara no significa que haya permitido que nadie me lo perdiera, vamos, bonita que es una con eso de exigir...

Con una vez, basta. No dejes que pase una segunda, por mucho que te prometan que no querían, que no volverá a suceder, que han cambiado. Y si es reiterativo, mucho menos. La primera vez que te levanten la mano, haz la maleta y sal pitando, no sea que la segunda no puedas ni llamar a la comisaría.

Tienes derecho a exigir respeto. Ni gritos, ni insultos, ni menosprecio. Y si no es así, plantéate si merece la pena vivir con alguien con tan poca educación.

Ante todo, respétate a tí misma.

Está muy bien tener un día internacional contra la violencia de género y bla, bla, bla. Parece que durante ese día se tenga que concienciar a todo el mundo. Los maltratadores, cambiarán por unos cuantos anuncios en la tele?

Cada día debería serlo. Porque cada día, mueren mujeres a manos de hombres que se creen sus dueños.

Realizado para la ocasión.

2 comentarios:

Gattaca dijo...

Creo que los maltratadores no cambiara nunca, las que hemos de cambiar somos nosotras...

Es imposible entenderlo sin haberlo vivido porque ya es difícil habiendo vivido en primera persona...

Ah! el vídeo no dudo que será genial, pero una servidora no lo puede ver!

Scott Saint-James dijo...

Estoy de acuerdo. Es más, en mi opinión ninguna mujer debería esperar a que le levantasen la mano siquiera una vez, sino al primer intento de anular su voluntad para salir volando.
Por otra parte, y por lo general, todas las medidas que toma el gobierno para acabar con este problema, me parecen ridículas.
Faltan listas públicas de maltratadores, faltan que vayan señalizados en su vestimenta, faltan que les vigilen la libertad y supongo que falta que los que van más allá se pudran en la cárcel.

Cambiando de tema, los niñós y lo modernos que son ahora: la última vez que vi a mis sobrinos estaban jugando "a las plantaciones de coca", o sea a narcos. Con 5 y 7 años.