martes, 26 de agosto de 2008

Vida

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Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo,
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!",
grito "¡Nada!" y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada,
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).

Qué más da que la nada fuera nada,
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro (de Cuaderno de Nueva York)

2 comentarios:

Sergio dijo...

después de tanto todo para nada...
Que bueno. Me quito el sombrero delante de tus letras y tus selecciones.
Dentro del desorden de tus neuronas hay un pequeño orden particular que fascina.
Asi de sencillo.

Sergi.

Kaos dijo...

Gracias por tus palabras Sergio

Debo decir que mis neuronas siguen un duro proceso de reubicación crónica, porque a la mínima que se lo permito se dispersan y me meten en unos berenjenales que ni te cuento...

En fin, que me alegro que te fascine mi caótico orden.