domingo, 12 de octubre de 2008

Chasing Sleep

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Aunque las vacaciones irlandesas se hayan evaporado cual jirones de niebla matinales, no por eso iba a dilapidar mi merecida semana de descanso. Y menos mal, porque cuando llegué el martes por la mañana a la oficina, el ambiente tenía tal densidad que ni Leatherface y su inseparable sierra eléctrica cercenarían tanta espesura.

Podría achacarlo a tanto trabajo porque, de momento y por suerte, la temida crisis nos está respetando. Claro que, para empresas como la mía, esta época siempre ha sido la más intensa, y ahora entiendo porqué en la anterior no me permitían vacaciones entre septiembre y diciembre.

Aunque también se puede atribuír a que se acerca esa fecha tan especial que obliga a encontrar razones lógicas y científicas a los que no perciben con nitidez, pero que nos altera los nervios, el ciclo de sueño y el humor a los más receptivos. Oh si! podéis reíros lo que queráis, pero yo no gano para sustos.

Como del que desperté la mañana del sábado. Me acuerdo de media pesadilla con todo lujo de detalles, de cómo empezó no tengo ni idea. Soñe que volvía a casarme, que era justo el día de mi boda y no tenía vestido ni zapatos, estaba sin teñir y, lo más importante para mí: me faltaba el velo. La frase que más repetía era que de esta forma no se podía llevar a cabo la ceremonia (pocas ganas de pasar por lo mismo incluso soñando) y María, mientras tanto, buscándome soluciones. Quería llevarme atoda costa a un pueblo cerca de Granollers a comprar el vestido porque tenía una amiga que se lo había comprado allí. La Virgen!

Pues al final me he visto delante del cura (no he apostatado aún y dudo mucho que sea viuda, por lo que me he quedado más tranquila con respecto a que sea premonitorio), sin velo, no sé si con zapatos, sin moño rosca y con vestido. Sobre quién era "él", lo dejaremos para mejor ocasión.


Discover Alice Cooper!


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