jueves, 26 de febrero de 2009

Dangerous Liaisons



Mis sueños dan la impresión de ser muy reales. Surrealistas como ellos solos, pero tremendamente vívidos.

En el último me veía enamorada y feliz.

Cómo se me ocurre soñar con esas cosas! Tendría que saber que, a la luz del sol, todo cambia. Los magníficos señores de la noche solo se muestran durante las horas en las que la realidad se desdibuja, cuando todavía no se ha instalado el desencanto. Y aún así, la esfera teñida de rojo que asoma con el alba, disipa los terrores nocturnos y se alza triunfante cada mañana.

La noche me confunde. Tanto que ya no sé si es la hora del ángelus o la de maitines.

Si fuese un hombre soltaría cuatro groserías que el María Moliner no contempla y me quedaría más ancha que larga, pero no lo soy (a dios gracias), ni mi lenguaje suele pecar de ordinario, así que lo que realmente me apetecería decir va a ir a engrosar la lista de frases que me acompañarán a la tumba. O no, quién sabe si un día no muy lejano me arrancaré por bulerías e iré provocando suicidios en cadena cada vez que abra mi boquita de piñón.

Será que no andamos escasos de ilusiones para que se empeñen una y otra vez en asesinarlas...

Las mías, de un tiempo a esta parte están sometidas a una terapia consistente en electroshocks, originados por los altibajos de alguien a quien le va como anillo al dedo el acrónimo D.E.M.

Tanto -déjate llevar-, tanto -no tengas miedo-, para qué!? para despeñarse desde más altura? No es que tenga vértigo, al contrario, adoro las alturas, pero es que el hecho de provocar un boquete en el suelo me parece muy poco "cool".

La pegadiza canción de hoy ha sido seleccionada con premeditación y alevosía. Que la disfrutéis ;)


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