viernes, 8 de mayo de 2009

The Devil's Advocate



El, por la defensa.
Yo, por la fiscalía.

El diablo me mandó a uno de sus jurisconsultos para que programara una conciliación. Además de mantenerme despierta hasta las dos de la madrugada, fue un debate extenuante y despiadado.

Lo que el diablo no sabe es que ese letrado no acabó la carrera, y claro, si no tienes experiencia en los juzgados, las condiciones que pactes igual no son las más ventajosas para tu defendido; además, es lo que pasa cuando las pruebas que presentó la fiscalía fueron contundentes y la defensa tuvo que echar mano de todas las triquiñuelas típicas de leguleyos para que el veredicto mudara de pena de muerte a cadena perpetua. Los alegatos finales, vehementes y a la desesperada.

No sé si el señor de las tinieblas estará muy de acuerdo cuando sepa todas las claúsulas que se avino a estipular en su nombre el mediador, porque además son innegociables.

1.- Asesoramiento profesional con justificantes de asistencia.
2.- Migración al Purgatorio.
3.- Máster de empatía y descenso de egocentrismo.
4.- Postgrado de arrepentimiento.
5.- Formación continua en focalización y asunción de metas.
6.- Máster en comunicación y diálogo.

Estos puntos tienen subclaúsulas, y las subclaúsulas otras tantas más hasta llegar a 666.

Por supuestísimo, rubricado con sangre.

La fiscalía se reservó el derecho a modificar o añadir dichas condiciones a conveniencia.

Dura negociación, con la seguridad de que Lucifer nunca se avendrá ni a firmar ni a mantener lo que otro, en ardiente defensa, convencido de que puede llegar a mejorar, se atrevió a acordar.

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... Aunque, como me recuerda Blanca, ya han hecho Misión Imposible I, II y III...

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