domingo, 9 de mayo de 2010

La ciudad de los prodigios I

Hace años, un buen amigo me regaló el libro "Paseos Insólitos por Barcelona". Y ayer, que me desperté con ganas de ejercicio después de varios días de migrañas reincidentes, decidí que ya era hora de echarle un vistazo a esa ciudad que no se ve.

Con gorra romana, gafas de sol y la cámara en ristre me mimeticé perfectamente entre la horda de turistas que nos invaden durante estas fechas y que, como las lagartijas, aprovechan el más mínimo rayo solar para salir a pasear.

Las diferencias sustanciales radican en que yo no pertenecía a ningún rebaño, soy muchísimo más educada y en el momento en que abro la boca para vituperar a cualquiera que invada mi ángulo de tiro se dan cuenta de que soy de aquí y de que tengo un extenso léxico en cuanto a adjetivos calificativos.

Me acompañas en este paseo?

Empecé, por supuesto, por Ciutat Vella. En la catedral, los magos de las pompas de jabón captaban la atención de los transeúntes.

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Los alrededores de la calle del Bisbe se han convertido en el lugar ideal para escuchar a los virtuosos de la música



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La famosa calavera que corona el puente

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En la Generalitat, para variar, manifestación. Es increíble que estén luchando por una pensión digna y haya tan poca gente. Ya se sabe, tiempo de playa...

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En la calle del Call, la metamorfosis de Ovidio esgrafiada entre 1780-1790.

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En cuanto abandonas la zona más "turística" te invade la paz de las callejuelas. Algún despistado, amantes del silencio y barcelonautas habituales es lo que sueles cruzarte.

La lápida hebrea de la calle Marlet donde se hace referencia al rabino Samuel Hassardi.

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Y la sinagoga mayor. La anéctoda: estaba intentando fotografiarla cuando llegó una visitante que se puso en medio de la puerta haciendo aspavientos, intentando llamar la atención de la chica que estaba dentro. Sale ésta, se abrazan efusivamente y le dice que es como la luz que ilumina el día. En vista de que no se apartaban, le pedí amablemente a la "luz" que, por favor, dejara de deslumbrar la entrada para que pudiera hacer la foto. Se lo tomó bien y dejó de invadir la entrada.

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Callejuelas en penumbra, donde el sol no llega jamás a tocar los adoquines del suelo

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Siempre me he preguntado por qué encerraban a los santos....

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Este lo hizo a propósito. Anduvo lo más despacio que pudo y se paró en medio sin motivo alguno para no dejarme hacer la foto de la calle desierta

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Sorpresa: Las plazas y claustros se vistieron de conciertos.
Qué mejor que escuchar música sentado en la plaza de Sant Felip Neri o, mejor aún, en la terraza del bar del hotel.

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En la fachada del convento se conservan las señales de metralla que causaron la muerte a una veintena de niños el 30 de enero de 1938, cuando el Call fue bombardeado.

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Curiosidades:
Bichos en una fachada. A saber quién y porqué los pintaron...

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La tortuga y las golondrinas que decoran el buzón del Archivo Histórico de la ciudad

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Otra de las calles adyacentes a la Catedral, que da entrada al Museu Frederic Marés

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Otro lugar donde pararse a recuperar fuerzas disfrutando del sonido del agua y de los naranjos

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Los unicornios... seres mitológicos o criaturas reales?

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Música árabe en el Archivo de la corona de Aragón

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Este edificio tiene un techo extraordinario que no pude fotografiar; no era plan empezar a tirarme por el suelo para conseguir un buen plano de los relieves.

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Otro de mis edificios favoritos: Santa Clara

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Y ya de vuelta a la Catedral, en los recovecos de la pared, palomas a lo "dónde está Wally"

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta.

Kaos dijo...

Gracias

Anónimo dijo...

Yo por esos sitios, por algunos sitios, ya pasé.... Snif.

Lo de Ovidio no tenía conocimiento. Hum.

Lo de lo insectos, sólo a tí se te ocurrirá fotografiarlos. Igual que el Gato.

Y lo de los unicornios, sería un buen tema de conversación-debate.

Anónimo dijo...

Me encantó...cuando quieras...más..gracias

Kaos dijo...

Ni de Ovidio ni de muchos esgrafiados que decoran un montón de fachadas de la ciudad...

Los insectos me parecieron graciosos, igual que el gato de París.

Sobre los unicornios... se seguirá hablando.

Intentaré seguir haciendo rutas, pero con más coherencia, agrupando barrios, que acabé muerta de tanto andar :)