sábado, 19 de marzo de 2011

When Strangers Appear



Mi pelo es cada vez más lila... bueno, el color exacto es "violín" pero vamos, que tanto monta monta tanto, el caso es que ya no es negro azul y dudo que lo vuelva a ser en mucho tiempo.


No recordaba lo que es ir con muletas, rodillera y parecer robocop. Si, si, otra vez ligamentos y una costilla rota. Moira derrapó en una curva con el suelo mojado y, quién se llevó la peor parte? Moi, por supuesto. Qué horrible es sentirse inútil de nuevo! Claro que no paro quieta... siempre seré un culo de mal asiento, ya lo sabéis, así que mi rehabilitación (la de la costilla, que no la de la pierna) será más lenta de lo estrictamente necesario, porque el reposo y yo no somos buenos amigos.


Y después de "La guerra de las brujas", que no estuvo mal para pasar el rato, me acabo de leer "La alargada sombra del amor" de Mathias Malzieu, el mismo autor de "La mecánica del corazón". Si en uno Jack era un niño con un reloj en lugar de corazón, en ésta se convierte en un gigante que regala trozos de su sombra a personas que acaban de padecer una pérdida. En este caso, Mathias ha perdido a su madre y la sombra de Jack le ayudará a superar el dolor.
La mejor frase del libro: “Utiliza la sombra. Lee, sueña, descansa, diviértete. No cedas a la desesperación. Usa tus sueños. Y si están rotos ¡pégalos! Un sueño roto bien pegado puede volverse aún más bello de lo que era. Ama las cosas ¡Estás vivo! Y lucha solo, de ahí saldrá tu fuerza interior.”



El resto de los mortales no tenemos una sombra protectora para ayudarnos a paliar las pérdidas de cualquier tipo, y no estoy convencida de que un sueño roto, por mucho que lo pegues con cola de impacto pueda ser más bello. Hablando de sueños rotos, realmente alguien puede cambiar radicalmente su forma de ser? Yo siempre he estado convencida de que no es así, pero quizá, tal vez, sí se pueda.


Leemos libros y visualizamos películas que nos distraigan de nuestras diarias obligaciones, cuando la vida real supera con creces la fantasía y la ciencia ficción. Situaciones surrealistas, grotescas, paradójicas o simplemente tan sorprendentes que nunca habríamos pensado que pudieran sucederse. Solo tienes que conocer a la gente con la que te relacionas a menudo. Culturas tan distintas que, lo que para ti puede ser algo digno de una película de terror, para el otro es de lo más habitual y acabas pensando que tienes (a pesar de todo) la extraña y maravillosa suerte de ser libre, de poder decir, pensar y sentir lo que tus instintos te dicten, sin que nadie pueda obligarte a ser lo contrario.



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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Otra vez rehabilitación?! Los mismos ligamentos? Harás los ejercicios de rehabilitación esta vez? Otra vez tendrás ir en autobús...?

Anónimo dijo...

¿Estás bien?