jueves, 1 de septiembre de 2011

Pigs will fly



Lol! (abreviatura de "Laughing Out Loud") lo que significa "reírse a carcajadas"

Parece que a mis lectores no les gustan mis últimos post... quizá disfrutarían más si les contara los poltergeist que se suceden cada vez más a menudo en mi casa o una recopilación de chistes burdos y absurdos... pero va a ser que no, que lo que me apetece contar hoy es una historia y si no es de vuestro agrado ya sabéis lo que toca, en vez de criticar escribid algo mejor que para eso tenéis dos manos y un cerebro en desuso.

Erase una vez... un alien.

Nuestro alien estaba en misión terrestre con la obligación de ayudar a todo aquel que se le pusiera delante, aunque no le pidieran ayuda.

Se encontró con muchos tipos de humanos (a cual peor) y poco a poco se dio cuenta del desatino que significaba intentar mejorar la vida de personas que no querían ser felices, así que se transformó en koala, con la esperanza de no tener que volver a su planeta habiendo fallado en su misión. Quizá el reino animal (cudrúpedo, que el bípedo ya lo había catado) fuera más agradecido.

Hasta que conoció a un cerdo...

El cerdo le enseñó lo que significaba el egoísmo, pero también el amor; le hizo comprender que en la tierra se camina solo, pero también la nostalgia por lo perdido; cada mañana se reunían y el cerdo le contaba historias... de sí mismo y de otros tiempos, incluso parecía que se interesaba (a su impertinente manera) por entender y comprender al alien-koala.

A partir de aquí yo había contado una historia triste pero bonita. Ahora voy a contar la cruda realidad.

Los habitantes del planeta alien tenían unas normas, las cuales impedían que nadie hiriera los sentimientos de cualquier otra criatura ya fuera riéndose de ella, jugando con su corazón, abusando de su confianza o con maltratos de índole física o psicológica.

El alien-koala se fue acostumbrando al cerdo, con cada día que pasaba, cuando el cerdo no aparecía para hablar con él, más lo echaba de menos. El cerdo era rudo y a menudo desagradable, pero el alien pensaba que no podría soportar un solo día sin su compañía.

Un día nuestro amigo se armó de valor para decirle al cerdo lo importante que era para él...

Qué sucedió? Que el cerdo se echó a reír. Se burló de los sentimientos del koala. El cerdo le dijo que ellos nunca habían sido amigos, que para él el koala era solo una diversión y que no le importaba lo que pensara o si se sentía herido.

Y el alien-koala se alejó cabizbajo, con su pequeño corazón partido en pedazos y la mente confundida, deseando volver a su planeta, aunque él sabía que nunca iba a olvidar al cerdo y que nunca volvería a ser el mismo después de tanto dolor.

Moraleja? los koalas (aunque sean aliens) jamás deben juntarse con cerdos.

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3 comentarios:

panocha dijo...

triste historia para el koala, ¿ pero y para el cerdo ? no se dio cuenta de todo lo que estaba perdiendo. Realmente no se quien salio perdiendo. Y me parece que perdio mas el cerdo que el koala.

Kaos dijo...

Sea como sea, sigue teniendo un final desastroso. ;)

panocha dijo...

cada vez me siento mas identificado con el tonto del cerdo. Sera por afinidad. jajaja.