viernes, 16 de marzo de 2012

Tomorrow Never Dies






Vuelvo a los orígenes. Porque no hay nada como el original.

Y porque no voy a permitir que nadie me obligue a hacer aquello que no quiero. Ni los que me insultan por lo que digo ni los que se sienten insultados porque opinan que hablo de mis cosas personales en público. A fin de cuentas son MIS cosas. Si alguien se siente aludido, es su problema.

Hace pocos días pensé que iba a morir. No podía respirar, mi brazo se durmió y los pinchazos que sentía eran tan dolorosos que realmente pensaba que era mejor dejar de vivir. Mi corazón está roto. Los que dicen que "de amor ya no se muere" tendrán razón, pero la experiencia de pasar por una especie de simulacro de infarto te hace dudarlo.

Una buena amiga está pasando por malos momentos. Muy malos. Ella conoció a su pareja pero viven a 3000 kms de distancia. Ésta semana su pareja ingresó en el hospital, muy enferma, con respiración asistida, y ayer la desconectaron porque no había actividad cerebral. Ellas esperaron más de dos años para estar juntas por primera vez, y jamás podrán realizar su sueño de una vida en común.

Todo ésto me hizo pensar en... bueno, me hizo pensar.

Pensé en cuanta gente tiene la oportunidad de estar con la persona que aman y no llegan a ver cumplidos sus deseos por estupideces.

Después, un día, pasa algo y todo lo demás ya no tiene importancia, solo desearías haber estado allí, cogiendo la mano de esa persona en sus últimos minutos.

No hay nada más irremediable que la muerte, todo lo demás se puede solucionar de alguna forma.



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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra verte de vuelta. No he tardado nada en ponerme al día con todos los post. :-)
Un beso grande.
Beatriz

Kaos dijo...

Gracias :)