martes, 27 de diciembre de 2005

Prohibited



Espero que la persona a la que van dirigidas estas palabras pueda leerlas en algún momento.

Uno de los muchos programas que corren por internet se llama "Quien no admitido". Lo instalas, lo ejecutas y, si tienes suerte, funciona. El mío es de esos que va perfectamente.

Hoy lo he pasado por mi lista de contactos y me he dado cuenta de que esta persona me tiene como no admitida. Perfecto. Nunca más va a tener que preocuparse por si le veo conectado. Ya me he encargado de borrarlo de mi lista y, no contenta con eso, también lo he puesto como no admitido, por si alguna vez se le pasa por la cabeza la genial idea de volver a hablar conmigo.

Y pensar que ayer, en un acto de generosidad, le mandé un montón de fotos (hechas con mi cámara) que me pidió que le pasara... Si fuera de esas personas vengativas, ahora mismo podrían estar corriendo por la red un par... Tranquilo, ni soy rencorosa, ni rastrera, ni mezquina. Solamente quedarán para el recuerdo.

Es increíble el cinismo que se puede llegar a demostrar. El -te querré siempre- y -quiero ser tu amigo- quedaron muy bonitos. Lástima que la memória sea tan efímera, o él tan voluble.

La opción del profesional sigue siendo la más acertada. Claro que posiblemente descubriría tantas carencias que se gustaría bien poco tal y como es.

Estoy enfadada, enfadada, enfadada. Y cuando me enfado de verdad mi hígado no solo piensa, también actúa.

Sigue con tu vida, baby. Para mí has muerto.


... Que dios te proteja en la senda de tu soledad...

2 comentarios:

Meg dijo...

Cualquier represalia que tomes será poca.

Aunque debo decir que yo tengo a uno como no admitido, porque cada vez que coincidimos me saca de mis casillas... Es que no puedo con él.

Sheila dijo...

Oye, ¿dónde está disponible ese programa? Aquí, yo, alguien interesada en eso...