domingo, 12 de febrero de 2006

Maniobras orquestales en la oscuridad

Algunos de mis mejores escritos han sido gestados mientras conversaba con mis amigos, ya fuera por la red o "face to face".
¿Donde se encuentran los límites del bien y del mal? Porque si lo pensamos bien, nos han sido impuestos por un grupo de personas que creían (y siguen creyendo) que practicar sexo con tu pareja solo es lícito cuando el fin es la procreación, mientras utilizaban la doble moral y callaban y otorgaban cuando los miembros de su redil cometían (y siguen cometiendo) aberraciones de todo tipo.
La mayor parte de las veces me rio "con", aunque no niego que otras, me rio "de". Ultimamente debo reconocer que el "de" es más habitual que el "con", aunque también podría decir que me río "con" "de", pero es que cuando te lo ponen en bandeja de plata.. Y por qué me ha venido a la cabeza lo de "a enemigo que huye, puente de plata"?; debe ser el vil metal, que se utiliza para demasiadas cosas...
Admiro a las mujeres que son capaces de llevar en un bolso minúsculo todo lo imprescindible. Tal vez para mí imprescindible abarque gran cantidad de cosas: la agenda donde escribo, un pilot, un par de bolígrafos (siempre tinta negra), gafas de sol, llaves del trabajo, casa, moto, parking, de casa de mis padres (parezco el sereno), tarjetero, monedero, cámara fotográfica, mp3, un montón de pastillitas porque nunca se sabe cuando y donde te va a dar una migraña, libreta pequeña e, incluso a veces, el tupper con la comida. Eso cuando no me llevo el libro, el reproductor de cd's portátil o cualquier otro adminículo que considere necesario.
Un saco sin fondo sería más acertado...
Ayer tuve uno de esos momentos "estelares" cuando, en casa de mis padres, ví un mini reportaje de la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de invierno. Ver y escuchar a Pavarotti cantando el Nessun Dorma es capaz de permutar el peor día por una sonrisa. Y poner los pelos como escarpias! Al llegar a casa seguía con la música en el cerebro y seleccioné la canción en el cd de ópera. Era como revivir de nuevo la historia de Liú, Calaf y Turandot.
Il suo nome... è Amor!
Os dejo en buena compañia:
Nessun dorma! Nessun dorma…!
Tu pure, o Principessa
nella tua fredda stanza
guardi le stelle
che tremano d'amore
e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
il nome mio nessun saprà!
No, no, sulla tua bocca lo dirò
quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scioglerà il silencio
che ti fa mia!
Dilegua, o notte!
Tramontate, stelle!
Tramontate, stelle!
All'alba vincerò!
Vincerò! Vincerò!

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