viernes, 2 de junio de 2006

Crónica de un despido anunciado

Antes o después tenía que pasar. Y ocurrió ayer por la mañana.

Lo peor no es el despido que, desde un punto de vista positivo, es una liberación, con el añadido de la indemnización por improcedente. Lo peor no es que todos estuvieran al tanto pero nadie dijera nada porque la única discreción que existe allí es en casos como este, cuando todos están a la expectativa, derrochando morbosidad por ver con qué cara saldrá el "nominado". Lo peor no es darte cuenta de que tenías razón cuando pensaste que, mientras estabas de viaje, buscarían a otra persona para ocupar tu puesto de trabajo. Lo peor es que ese individuo es tan sumamente cobarde que tiene que delegar la "faena" en otras personas porque no quiere escuchar lo que, con toda justicia, se le diría. Y tiene tanto miedo como para hacerme firmar una cláusula de confidencialidad, algo completamente inusual en una sociedad limitada unipersonal, como siempre se encarga de remarcar Lord Voldemort.

Por suerte los contactos funcionan y en cuanto acabe de actualizar mi CV tengo unas cuantas direcciones donde mandarlo, aunque no negaré que me gustaría tomarme unos meses sabáticos, porque habiendo pasado ocho de ellos a las órdenes de Saurón, me merezco un descanso.

Como en tantas otras, también en este ámbito creo que el tiempo pone a cada uno en su lugar. O, dicho de otra forma, a cada cerdo le llega su san martín. Si los rumores, que corren como la pólvora son ciertos, sumados a algunas maniobras no del todo ortodoxas, es más que probable que por la época en que se celebra la matanza del cerdo, esa slp haya fenecido o esté dando sus estertores finales.
No sé si el martes sabré adaptarme a que no suene el despertador, a no recorrer los 15 kms. con el corazón oprimido pensando en las futuras broncas, al mal ambiente, a las prisas, a la vagancia de algunos... porque esa es otra, una de las últimas conversaciones que tuve que escuchar es que uno de mis ex compañeros de almacén, muy joven él, contaba con orgullo que había llamado a diversos programas tipo "la casa de tu vida" o "gran hermano" porque, qué mejor que te paguen por no hacer nada? claro que, si tenemos en cuenta su frase favorita: -por lo que me pagan, yo solo hago paquetes- (y debo añadir que con un margen de error muy alto), podemos dilucidar que carece de una buena parte de eso que llamamos materia gris.
Me acordaré de cómo se tramita el paro? hace tanto tiempo que...

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