lunes, 12 de junio de 2006

Luna lunera...

Noche de luna llena. Estamos locas por abrazar árboles y pedirle deseos a la luna? Quizá.
Mi pelo huele a incienso de iglesia. No es que ahora me lo lave en las pilas bautismales, es la nueva mascarilla a base de henna que me compré. Pensando en las pilas de agua de las iglesias, normal que hayan desaparecido, porque son altamente antihigiénicas. Nunca sabes quién ha puesto la mano antes que tú y menos todavía cómo las llevaba.

El panorama político es lamentable, así que en otra ocasión hablaré del gobierno, hoy no me apetece nada.

Hay gente para la que no trabajar significa la panacea. A mí, el no tener trabajo, como diría Hilario (Camacho, que no Pino) me despista, me confunde, me ofusca y me deprime. Tantas horas muertas no son buenas. Un poco de introspección y tiempo para uno mismo es de agradecer, pero con una semana me basta y me sobra; supongo que ya me conozco demasiado bien a mí misma para compartir tanto rato con mi yo. Al menos tengo la sana intención, mientras esté en paro forzoso, de ponerme escandalosamente morena.

Niñas... no os sigue picando todo después de tanto mosquito? Porque a mí si. O es eso o empiezo otra vez con la alergia.

Gracias al masaje de Laura mis cervicales están en mejor situación. Claro que con las malas posturas y demás, me encargaré rápidamente de volver a joderlas. Vivir con una contractura muscular crónica ya es algo a lo que no le das importancia.

Gestiones varias por la mañana y después de comer me voy a pasar una semana al camping con mis progenitores. Básicamente lectura y estar panza arriba, como mis gatos, tomando el sol. Intentaré introducirme en el mar, cosa que todavía no he hecho este año y también olvidarme de ciertas indirectas que no tienen razón de ser.

Mi mala disposición hacia el género masculino en general sigue intacta. El príncipe azul no ha existido nunca, ni existirá. No busco nada, no quiero nada y dudo mucho que vaya a quererlo. Dar largas y salirme por la tangente no se me da bien, así que ahorradme ese penoso paso y manteneos a prudente distancia.
History of the insipid - Michael Nyman

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