lunes, 30 de octubre de 2006

La memória del agua

A veces, es necesario salir a pasear las neuronas. Para las mías, nada hay mejor que la playa, aunque una neblina densa y húmeda lo impregne todo.

Una parada para fotografiar la ronda del litoral que, cosa extraña, no está colapsada como tiene por costumbre.



Bajo por el paseo que tanto me gusta; aquí siempre hay skaters, probándose a sí mismos que no existen los imposibles.

Una nube traviesa me oculta la luna, pero hoy no quiero jugar al escondite con ella.

La figura solitaria está sentada, pensativa, al final de los travesaños de madera. Me pregunto qué pasará por su mente. La soledad une infinitamente más que las copas.

En la línea del horizonte, a intervalos regulares, se encienden luces naranjas, indicando las barcas pesqueras, o quizá es ese barco oscuro, que se desliza a ritmo de blues para llevarse a las almas atormentadas.

Las luces del restaurante se reflejan en el mar, dándole ese tono plateado que tantas veces he visto en mis sueños.



Un gimnasta mueve los brazos, siguiendo el compás de mi canción.



Me canta Cat Stevens "morning has broken".

Mi mañana se rompió hoy, cuando escuché no el canto dulce y melodioso del ruiseñor, sino la horrible cacofonía de los cuervos.

Mi burbuja se cierra en torno a mí, demasiado despacio para protegerme



Con la ira y el sueño, aparece la tristeza.

"Tinc els ulls oberts i el cor dormit"

La niebla se extiende con rapidez y luchan mi sentido y mi común, que antes se llevaban bien, el uno para que me vaya, mientras el otro me empuja a dejar que me atrape, me adentre en ella y me pierda para siempre.

Unicamente el inmenso y poderoso frío que se adueña de mi cuerpo, me mueve a salir de aquí.

"Usar y tirar" - M Clan

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