sábado, 28 de octubre de 2006

Volver

Hora indeterminada de la madrugada. Tres cigarrillos para terminar el paquete. La hoja del calendario sigue anclada en jueves, sin entender que ya ha pasado otro día, 24 horas a las que no sé como dotar de sentido.

No analizaré los hechos. Dejaré que el recuerdo vague por el limbo donde sueños y pesadillas anidan por igual. No quiero pensar, ahora no.

Mi hígado sufre un empacho de edulcorantes. Tanto oír hablar del príncipe azul y del amor verdadero le ha saturado. Normal. Yo por poco acabo con convulsiones.

No pienso si tendrán razón. Ni siquiera se me pasa por la mente esa posibilidad. Aunque por momentos me pregunto si junto con el mosquito tigre, no se habrá expandido el virus de la ingenuidad, hasta llegar a ser una pandemia. Sería tan sencillo desmontar esas fútiles creencias... pero me conmueve la inocencia, aún, y aunque tenga un pacto con el diablo, no ejerceré como letrada suya para sembrar duda y desencanto en esas cabecitas locas.

Tampoco creo en el destino... ;)

Si estuviera escrito, como dijo Esquilo de Eleusis, no haría falta salir de casa. Me quedaré contemplando las paredes y ya vendrán a traerme el trabajo a domicilio. Tampoco necesitaré pagar el alquiler?

Existe algo mejor que el destino. El libre albedrío, por mucho que a veces metamos la pata hasta la nuez.

Vuelvo a mi mazmorra, donde los ratones ya saben lo que les pasa cuando se intenta poner el cascabel al gato.


Vuelvo a tí, otra vez
aunque pienses que estoy loca de atar
vuelvo a tí si hay un espacio guardado para mí
otra vez, de nuevo, vuelvo a tí.


Greta y los Garbo

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