jueves, 30 de noviembre de 2006

Cuento de Navidad

Nadie ha preguntado todavía cual de los dos fragmentos del requiem era... qué poco interés.

Mi abuelo murió justo el día de Navidad, que además es mi santo. Supongo que por eso no me gusta esta época. Y algo más debe pasar en mi cosmos particular para que en los dos últimos meses del año siempre acaben sucediéndome cosas desagradables.
He visto bolas negras para el árbol. Negro mate. Sin reflejos. Un árbol sin luces. Adornado simplemente con esas bolas negras y figuras de Jack. Nightmares para una mente retorcida.


Como Mr. Scrooge, también recibo la visita de los fantasmas. El de las navidades pasadas ya fue. Vino la Mentira. Esa que te golpea cuando menos lo esperas, te deja aturdido, te obliga a mirar hacia el pasado y preguntarte para qué, por qué; la que te hace desear la muerte como única forma de olvido. Pagué un gran precio por la supervivencia. La Fe.

El fanstasma que me visita este año es la Cobardía. Te obliga a renunciar sin luchar. A huir por la puerta falsa. A provocar finales en los principios. Te hostiga a golpear antes de que te sacudan. Alejar lo que podamos lamentar mañana sin volver la vista atrás. También lo que dejamos en el camino sale caro. La Ilusión.

Me dice el corazón que siempre
Por cada buena acción hay un justo castigo

Tal vez sea por eso...

No visualizo el futuro, así que no sé qué fantasma me visitará el año próximo, aunque lo intuyo.



Sin confesarlo todo, puedo vivir
sin prolongar mi ego, puedo escribir
sin ocupar tu aire, respiraré por ti
sin permitirlo todo, puedo pedir perdón
sin entender el modo, puedo tener razón
... si soy imprescindible solo para mí...
Making Christmas - Danny Elfman

1 comentario:

Anónimo dijo...

No tengo once dedos, ni antenas y mucho menos un pareado con piscina comunitaria. Sin embargo la Navidad me encanta. Qué soso lo de las tristezas, los vacios o las miradas a "ese tiempo que tuve que nunca volverá"....
Si es un placer¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Llega la noche y sonríes con la lluvia de luciérnagas colgantes, ornamentaciones y adornos. Eso sí te acuerdas de Clos y su Hereu y apuntas en la agenda: el proximo año los demando por exceso de contaminacion luminica y por subir el ibi.
Yo en Navidad me estreso. Fiestas, regalos, cava, más regalos, mas cava...
Pero qué quereis, es la excusa perfecta para dar unos besos a quien nunca besas y encima no te mira con carita de "qué haces¡¡¡" que casi todo se permite. Veladas interminables de las que acaban con un parchis divertido por que siempre le falta una ficha verde, la que se perdió...y rebrota ese fin de año tan "pasado", y los ves tan cambiados que te das cuenta de lo que tú has cambiado.
Y lo mejor es el resumen. Que esas cosas las aprendimos en los curas y en los programas de Valerio Lazarov. Y hasta ves pequeños logros y te haces grandes promesas: de este año no pasa. Y haces borron y cuenta nueva, como en la bolsa en tiempos de franco que se ponía tiesa hasta el dos de enero.
Y lo más de lo mas es que encima, cumples años.