domingo, 28 de enero de 2007

Sex, lies and videotape




No hizo caso a sus reiteradas peticiones de ayuda. En un acto de rebeldía se forzó a no pensar, claro que el supremo cansancio que invadía su cuerpo estaba contribuyendo en gran medida a la consecución del desafío.

Dudaba entre volver al sofá y dormitar hasta que la incomodidad la obligara a levantarse o dedicarse a la abstracción de la lectura cuando en el móvil empezó a sonar una melodía:
- touch the screen! o.k.
Cada vez que sonaba sonreía rememorando cómo había terminado por vincularla con quien estaba en ese momento esperando a que respondiera. Le quedaba un buen recuerdo de las horas pasadas en ese bar. Una imagen siguió a otra hasta dejarla en otro local, esta vez fuera de la ciudad, donde vivió uno de esos instantes que quedan marcados a fuego en la memoria.
Se preguntaba si la vida de todo el mundo estaría confeccionada de retazos del pasado al igual que la suya. Atesoraba momentos como quien colecciona monedas o sellos. Y con cada situación, con cada persona, iba asociada una canción. Todavía guardaba un posavasos que contenía una dedicatoria muy significativa de alguien especial, cuando los sentimientos mandaban sobre la ética. Se puede tener futuro teniendo presente el pasado?
Se iba produciendo un cambio interno, lo percibía claramente. Estaba a un paso de retomar la actitud transgresora de antaño. Excesiva contención y abuso de raciocinio durante demasiado tiempo la habían llevado a este coma indefinido e intolerable. Sabía cómo hacerlo. Empezaría por provocar el adiós definitivo con quien había convertido la falsedad en arte; después, correría algunos riesgos...
"Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solemne, quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar"
Sweet harmony - The Beloved

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