sábado, 17 de noviembre de 2007

Auditori 15/11/07 Ismael Serrano

Este es el aspecto que presentaba el escenario de l'Auditori la noche del 15. Un lugar con mar, remoto o lejano, un lugar donde hombres y mujeres despiertos sueñan.



Un concierto intimista, sazonado con sonidos de otros pueblos, de otras culturas.

Presentación de un nuevo disco y la gente que todavía no se ha aprendido las letras de las canciones, o acusaban demasiado el frío glaciar que nos ha invadido de pronto, porque a pesar de todos los gritos y aplausos que se se escucharon en ciertos momentos (reyes que pierden sus coronas...) la verdad es que se participó más bien poco, aún cuando Ismael hizo todo lo posible para que el público formara parte activa del concierto.



Es un gran comunicador. Entre canción y canción, relatos, bromas, alusiones a temas candentes (cercanías, el Ave, dedicatoria especial a los dibujantes de "El jueves") y su personal visión del paraíso terrenal.

Diez años ya acompañándole, pasando de pensar que su música era contraproducente en momentos depresivos a ver ese rayo de esperanza del que siempre da fe, en todas y cada una de sus canciones.



No podían faltar las de siempre, aunque retocadas para la ocasión. Los marineros que le acompañaban en la travesía, con una calidad indiscutible.



Me quedo con dos frases; una, de su propia cosecha -la penumbra es el mejor de los cosméticos-; la otra, de la canción "Amores imposibles" -nunca dejes de buscarme, la excusa más cobarde es culpar al destino-

Y cuando calle el ruido quizá podríamos hablar, y soplar sobre las heridas, quizás entenderías que nos queda la esperanza...

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