domingo, 18 de noviembre de 2007

Falsche Bewegung



Uno de los corolarios a la ley de Murphy debería ser: si cada semana os descargáis dos capítulos de una serie, el más rápido en bajar siempre será el segundo.

Las dudas sobre el inhumano dolor de espalda que perturba mis quehaceres cotidianos y ante todo mis horas de sueño, perdurarán hasta el miércoles. Y una vez tenga el informe sobre su procedencia, qué? si no voy a hacer ni caso de lo que me digan... Me pregunto porqué con tanta evolución, no han sido capaces de que la dichosa máquina donde te encierran al hacerte una resonancia magnética sea menos ruidosa.

Toda la semana con un tema encima de las mesas: PNL o, dicho de otra forma, el arte de la manipulación. Alvaro hará el cursillo y María dice que a ella le iría de perlas hacerlo por el panorama que tiene en el cole este año. En algo si están de acuerdo mi entorno laboral y social: a mi no me hace ninguna falta la programación neurolingüística, como se encargó de decir uno de mis jefes, tengo un "cum laude" en esa asignatura. Yo no comparto la opinión de que se pueda aprender a manipular a la gente, con ese "don" se nace. Y tampoco lo considero manipulación, que queda como muy despectivo y humillante para los demás, sino el hecho de conocer a las personas y utilizar los recursos de los que dispones para convencerlas de que hagan algo que, en principio, no harían. Un claro ejemplo de lo que digo ya se llevaba a cabo en la película "Doce hombres sin piedad", de Sidney Lumet, donde un esforzado Henry Fonda acaba convenciendo a los 11 jurados restantes para que declarasen inocente a un acusado de homicidio, cuando en principio tenían muy claro el voto de culpabilidad. Esto nos dice que no hay nada nuevo, que todo está ya inventado, solo que se le da otro nombre más vistoso para que los yuppies caigan en la trampa, suelten 1.500 aurelios y decidan, de motu propio, pasarse encerrados en un aula 5 estupendos fines de semana que podrían dedicar a menesteres mucho más placenteros.

Si alguna vez has pensado que la frase "piensa mal y acertarás" no tenía razón de ser, recapacita.


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