domingo, 11 de noviembre de 2007

Una giornata particolare

Hemos quedado con Ra en la torre veneciana de la derecha mirando hacia Montjuïc. Subimos despacio, mientras hablamos de esto y de aquello, hacia el pabellón donde se celebra el Magic. Vemos la cola antes de distinguir el letrero identificativo



Un mago recibe en los escalones a los visitantes de este año. De repente, se me quitan las ganas de entrar, pero aún así, como es lo que teníamos previsto, nos disponemos a hacer cola pacientemente. Hoy no hay nadie regalando entradas y, cuando después de unos segundos se nos acerca una mujer mayor, preguntando de la forma más garrula posible si esa es la cola para acceder al recinto, tomo una decisión: por nada del mundo voy a meterme ahí dentro. No me gusta hacer cola, no me gusta pagar para ver rituales cutres y todavía menos encontrarme en medio de fanáticos que me miren mal cuando me entra la risa tonta viendo a los papanatas que creen a pies juntillas todo lo que se les dice. Mejor nos vamos a desayunar.

Volvemos a pasar entre las torres y, en medio de tanta banderola, observamos que también se está llevando a cabo otra feria.



La Fira está abarrotada, y no precisamente por la gente que acude al Magic o al Expo Miner, sino por un evento que, personalmente, considero mucho más importante. El Barcelona Meeting Point.


Eso si que es magia! La magia que conlleva el dinero, las transacciones donde se mueven millones en segundos. Existen muchas leyendas urbanas sobre el meeting, como que hay un salón especial donde el acceso no está permitido a todo el mundo. No es cierto, porque cualquiera puede entrar, después de desembolsar una buena cantidas de euros. Subastas amañadas, solares que cambian de manos con un simple apretón, pero todo ello sucede en los días laborales, el fin de semana está reservado para la invasión de los ciudadanos de a pie.

Otro de los acontecimientos que atraen al público en general es el salón naútico internacional



Para este había conseguido entradas pero, cuando después de despedirme de Ra he tomado rumbo hacia el recinto, la cantidad de gente deambulando por allí me ha frenado de tal forma que era como si acabara de sufrir un choque frontal contra un muro de hormigón. Después de pasar un calvario entre el paralelo y colón, la horda que bajaba por las ramblas en dirección al port vell, donde está ubicada la exposición de barcos, me acaba por disuadir de la brillante idea de dar una vuelta y hacer unas cuantas fotos para el reportaje.

Me preguntaba Ra porqué la gente acude a lugares como el Meeting Point, si no están interesados en ver ladrillos ni planos de casas. La conclusión es bien sencilla. A la mayoria de las personas de este todavía país de pandereta y castañuelas, lo que se la pone tiesa es CHAFARDEAR. En lugar de irse de excursión, aprovechan la ocasión para ver lo que nunca se podrán permitir a no ser que les toque la primitiva, el gordo de navidad o el euromillón. Babean un rato y de paso tienen entretenidos a los retoños mientras lo toquitean todo y corretean entre moquetas y stands, que si salen al campo igual pillan algún germen patógeno debido a la pureza del aire. Lástima no se caigan unos cuantos a las aguas del puerto...

Como colofón, guris, cliclistas, guiris en bici que dificultan el tránsito por las aceras y, lo que es peor, los habituales conductores dominicales que tienen tanta idea de circular como yo de sudokus.

Imperativo retirarme a mi remanso de paz

1 comentario:

Gattaca dijo...

Am mi se me ponen los pelos como escarpias cuando me nombras una feria de Bracelona! Demasiadas horas metida en un stand, demasiados años diria mas bien!! bbbrrrr q horror!
Pero a ti siempre te han gustado y divertido, eso si, siempre y cuando no se tenga q hacer cola claro...