viernes, 30 de noviembre de 2007

Sleeping with the enemy

La primera imagen que he visto al despertar ha sido la de un hombre durmiendo en el lado de la cama que no utilizo. Era extraño, porque hacía frío pero él, aparte de una minúscula porción de espalda cubierta por una arrugada sábana blanca, estaba desnudo. Dormía con tal placidez que me parecía una indecencia despertarlo para interrogarle sobre cómo había llegado hasta aquí. Mi mano, que es más rápida que mi vista, casi ha llegado a rozar el ondulado cabello oscuro, aunque al final ha quedado en un amago. No podía ver su rostro, pero notaba el calor que desprendía su cuerpo. De repente en mi cabeza ha sonado su voz, respondiendo a la pregunta que no había llegado a formular - has sido tu quien me ha traído-

Después de unos segundos de perplejidad, observando el techo pintado de azul, me he levantado, he deshecho la cama y abierto el balcón mientras me veía en otro plano, dejando que la sábana se desenroscara por la barandilla y ese mismo cuerpo cayera desde un quinto piso. La imagen del acto de crueldad que acababa de cometer me ha devuelto a la realidad: Kaos, empiezas a desvariar, por muy real que fuera la sensación.

Por supuesto, el resto del día me lo he pasado jugando a "y si...?"

- Y si nada, con esas ideas tan sádicas que tienes, como quieres que alguien duerma tranquilo a tu vera? el pico del hielo pasa a ser un mero juego infantil... al menos pueden intentar esquivarlo, con la caída libre les dejas pocas opciones. -Tan desalmada soy? - Ya te digo, después de leer lo que pasa por tu cabecita, a ver quien es el guapo que se arriesga... toda la noche sin pegar ojo...

Ese es mi otro yo, el romántico irredento que, como el protagonista de la película de ayer, cree que el amor lo es todo, lo único que tiene sentido en esta pesadilla en la que estamos atrapados. Mi parte oscura opina de forma diametralmente opuesta. Como dice ella, solo es una mala pasada que nos juega la vida. Unas veces se lo juegan a los chinos, otras al tres en raya, y el yo más pragmático acaba ganando con tanta contundencia que cada vez el yo más sentimental tenía menos ganas de jugar.



Pero hoy se ha levantado guerrero el muy...


Tú dormirías conmigo?

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