lunes, 19 de mayo de 2008

Neighbours

He visto un calendario chino, colgado en la pared de la habitación de R, con las palabras good lucky every day tachadas. En el centro hay una rata dibujada, porque estamos en el año de la rata (?) supongo, y por encima la frase "Rata de mierda... y encima capitalista" ya que el roedor venía acompañado por frutas de diversa índole y monedas relucientes. En otro ángulo del calendario está la A rodeada por un círculo y para acabar con la personalización del horroroso calendario, una frase: "mierda de vida, todos los días son iguales!!". Que en la era de la wii, el ipod nano y los htc, un chico de 16 años piense de esa forma me provoca un deseo casi irrefrenable de pegarle un sopapo.

Ni a mis 42, con muchas horas pasadas en este mundo y más decepciones de las que pueda contar un adolescente en pleno desarrollo hormonal considero ni un solo segundo de lo vivido clon de otro. El miércoles, sin ir más lejos, el mago del Born, un señor tocado con bombín, pintura mimética y chaleco a cuadros de colores, cual si me nombrara caballero de alguna orden, impuso la varita estrellada en mis hombros augurándome en verso una vida estupenda con más polvazos de los que pueda desear, regalándome de paso una nota (la idea es cortesía de las galletas orientales) en la que decía que el amor me rodea (solo espero que no me asfixie).


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Esta mañana he aprovechado para efectuar una visita a mi nuevo piso. El primer contacto con los porteros del inmueble ha sido un tanto peculiar.

La finca tiene un cercado de pinos y otros arbolitos, con bancos para sentarse a disfrutar de la naturaleza (y de los sonidos provenientes de la autovía de Castelldefels). Como no dispongo del mando a distancia para abrir la puerta que permite acceder al recinto además de parking, pero si de la llave de la misma, toda ufana dejo la moto en medio de la calzada y me dispongo a abrir la verja. Primer contratiempo: no puedo. Lo intento varias veces con resultado infructuoso hasta que se me ocurre entrar por la puerta de peatones e intentar abrir la verja desde dentro.

En ello estaba cuando se acerca el señor portero y me pregunta que qué estoy haciendo. A partir de entonces la conversación ha ido más o menos así:

- intentar abrir la puerta. Obvio, no¿?
- para qué ?
- para entrar?
- Se necesita el mando.
- Aún no lo tengo, pero la llave si, aunque por lo visto no va. Puede abrirme usted, por favor?
Sigue en sus trece; sin mando, no hay apertura
- el día que se va la luz, como diantres entran y salen los coches?
- No pueden
O sea, según él, si un día los que viven allí tienen la desgracia de que se queme el generador que les suministra la energía para hacer funcionar neveras, televisores y puertas de parking eléctricas, se quedan allí encerrados hasta que solventen el problema. O eso o los coches son de bolsillo y se despliegan cuando están en la calle. Vale. Me armo de paciencia dirigiéndole una mirada asesina.

Su gran solución:
- llame al inquilino del piso
- No, si la inquilina del 2º2ª soy yo, pero como me están reformando la cocina, Xavi todavía no me ha dado el mando
- Pues llama a Xavi
- ... Suspiro... Que Xavi no vive aquí, que el piso es mío!
- En el 2º2ª rumia... pero si allí hay una chica...

Vale que iba con el casco puesto y las gafas de sol pero precisamente moi, que ostento un par de poderosas razones para que jamás me puedan confundir con algo que no sea femenino, le miro fijamente, me señalo, vuelvo a mirarle y le pregunto con sorna:

- es que acaso no tengo pinta de chica?

Ahí le he dado. Tiene que admitir que si, que pinta de mujer si tengo. Al final, para no perder ni paciencia ni estribos, acabo por meter la moto por la puertecita pequeña. Me congratulo de no conducir mi anhelada Intruder porque no pasaría ni el manillar. Una vez dentro, inquiero cual es la plaza de parking que corresponde a mi piso y me indica una. Bien, apacarco la moto y me dirijo a las escaleras.

Cuando ha visto hacia donde iba, por lo visto se le ha encendido la bombilla, porque me suelta

- Ah claro! de la escalera B! Para qué me lías!?

La cara de estupefacción que se me ha quedado era de foto, os lo juro.

Entonces me dice que esa no es mi plaza de parking. Ok, cojo la moto y le pido que me señale dónde debo aparcarla. Resulta que mi plaza está ocupada por otros vecinos. La dejo donde me viene en gana y le sugiero les comente que empiecen a aparcar donde les corresponde, porque a partir de ahora ese sitio está ocupado.

Empiezo a subir los peldaños antes de que se le ocurra decirme algo más y sufra un ataque de locura transitoria que me lleve a estampar la cabeza de tal majadero contra una de las columnas del edificio, no sea que me suban el alquiler por ensuciar las paredes.


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1 comentario:

Gattaca dijo...

Hasta habría pagado por verte la cara ante tamaño idiota ejerciendo de portero!!!
cierto es q para desempeñar este honrado trabajo no hace falta ninguna licenciatura, pero no estaría de mas exigir un mínimo de coeficiente intelectual, no mucho, pero al menos lo justo para distinguir entre chico y chica....

Si es que lo q no te pase a ti!