lunes, 11 de agosto de 2008

Confessions of a Sociopathic Social Climber

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Ayer vi a un hombre llevando las maravillosas gafas de Mikli que tanto he deseado desde el primer día que posé mi vista sobre ellas. Podríamos llamar a eso amor a primera vista? Con el buen señor no, con las gafas, se entiende. Se dió cuenta de que le miraba fijamente, aunque supongo que ni por un momento pensó que el objeto de mi atención no era él. En fin, que siga en la inopia creyendo que me interesaba su cuerpo...

Estoy de vacaciones. Si alguien cree que es magnifico, ya puede ir olvidándose de ello. Durante esta semana tengo que acabar con las obras de mi nuevo piso, así que me va a tocar trabajar más que si estuviera en la oficina. Y mal vamos, porque mi primer día de "ocio" lo único que he podido hacer ha sido arrastrarme por casa para localizar un ibuprofeno. Jodido tiempo loco, jodido cansancio y jodida migraña.

Quién rehusaría aceptar una invitación a ver la lluvia de perséidas desde una barca en medio del mediterráneo? servidora, cómo no. Y todavía me estoy tirando de los pelos. Si, m'he begut l'enteniment.

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El colectivo del taxi ha ganado un voto de confianza por mi parte. Y no es por haberme llevado más o menos rápido del punto A al B, no. Hacía tres días que mi pobre moto dormía en la calle por haber extravíado las llaves de casa, que incorporaban la del parking. Yo no he tenido que dormir debajo de un puente porque tengo copias repartidas por todas partes, pero del parking no tenía duplicado. Iba yo al estanco cuando he visto que salía un coche del susodicho y le he explicado al dueño del auto (taxista para más inri) mi grave situación y lo que estaba sufriendo cada noche pensando en si, cuando despertara por la mañana la encontraría en buen estado. Todo con mis mejores modales y una sonrisa beatífica, por supuesto, que cuando quiero ser amable, lo soy. Primero ha rezongado algo así como que tenía prisa, pero me ha dejado su llave, me ha dicho que le esperara en la parada de taxis que hay a dos pasos de la ferretería y cuando se la he devuelto, me ha pedido que subiera al taxi porque íbamos a comprobar que funcionara correctamente. Y no me ha cobrado la carrera!. Eso demuestra que, cuando quieren, saben ser buenas personas.


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