sábado, 20 de diciembre de 2008

Per qualche dollaro in più

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Discover Otis Redding!


Ya lo he dicho otras veces, ante las desgracias ajenas no sé cómo expresarme.

Alguien me contó que una pareja que no podía tener hijos se gastó un montón de pasta (que tienen) en la fecundación in vitro. En el momento del parto se descubrió que el bebé tiene el síndrome de Down. Y a mí lo único que se me ocurre preguntar es si no lo pueden devolver por defectuoso!. Como siempre, mi peculiar sentido del humor haciendo acto de presencia en las peores situaciones.

Cuando se lo conté a J, que sigue una lógica tan especial como la mía, hizo una reflexión sobre el asunto que me tuvo cavilando algo más de cinco minutos. "No se puede ir contra la naturaleza". Quizá si, quizá la naturaleza sea sabia y no se deje ganar la partida con triquiñuelas, pero también puede ser que, de haber tenido un bebé normal, habría acabado creciendo merced a la televisión y a los cuidados de unos abuelos que lo malcriarían y ahora, en cambio, tendrá muchas más atenciones de las que a priori le hubieran concedido.

David especuló sobre la posibilidad de que empiece a ser necesario un exorcismo para volver a introducirme en el mundo de los sentimientos. Es cierto que en tres años no he vuelto a sentirme atraída por nadie; bien, eso no es del todo correcto, hubo alguien pero la palmó, con lo que quizá si sería conveniente hacer algo al respecto. Ra ya lo intenta regalándome triskels abiertos, aunque no sé si será efectivo.

Es posible que todo se normalice con el cambio de año, que a este he aprendido a aborrecerlo con todas mis fuerzas y aunque esté en sus postrimerías, no se conforma con lo que ya ha hecho, sino que tiene que morir matando.

Su penúltima (que todavía quedan 11 días por delante y prefiero no encontrarme con más sorpresas) fechoría la cometió el martes, dejándome inmovilizada para todas las fiestas con la rotura de ligamentos de la rodilla. Es verdad que no me cayó una maldición divina y por arte de birlibirloque se me rompieron, porque yo ayudé con mi manía de caer mal (no a la gente, que también, sino al suelo). Total, que estos días me he tenido que mudar a bcn, sin poder estar con mis enanos, sin ordenador (horror!) y sin las ventajas de estar en mi morada que, por mucho que en la casa paterna se me cuide, a primera hora de la mañana me parece estar en el ejército, con turnos establecidos para la ducha.

Blanca me hizo el favor de traerme para que pasara el fin de semana tranquila, y cuando no habían pasado ni dos horas de mi recuperada intimidad, toda la urbanización se quedó sin luz. Ni foro, ni blogs, ni feisbuc, ni lectura, ni música, ni sudokus, ni teléfono (que tiene toma de corriente). Solo gracias a las drogas prescritas legalmente se me hizo más llevadera la noche de ayer.

Y es que, cuando algo empieza mal, suele acabar peor.


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2 comentarios:

Omar dijo...

Espero que todo haya ido genial durante este año que acaba y que precisamente por eso,no me has echado de menos.;)
Cuidate mucho y que suerte para lo que venga.
Un beso pequeña.

Kaos dijo...

lo de esperar que me haya ido genial supongo que debe ser tu inocentada, verdad?

Por supuesto que te echo de menos! pero como lo que tengo que decir no es más interesante que el silencio, prefiero seguir escondida y esperar mejores momentos.

Gracias por acordarte de mi, pequeño.

Mil besos