miércoles, 4 de febrero de 2009

Young Frankenstein


Discover Aimee Mann!








Tomarse un par de bourbons después de tanto tiempo no conduce a nada bueno. Más bien te lleva a soltar una cantidad de aforismos exhorbitante. Por supuesto, no soy capaz de recordar ni la mitad y eso que algunos hasta debían ser fabulosos.

Beber sola es patético, pero en mi caso tenía compañía virtual, además de un escrito de lo más freudiano sobre el que dar mi opinión, y para emprender tal hazaña, creedme que era imposible hacerlo sobria.

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Claro que no tenía yo un buen día. De buena mañana me tocó batallar con el traumatólogo de la mútua para que me diera el alta. Creo que es el primero que encuentro que se niega a que su empresa deje de pagarme unos cuantos días de ocio. Yo venga a insistir y él venga a decirme que nanai. Ya sabéis quién gano, verdad? Lo amenacé con necesitar ayuda psiquiátrica si seguía sin poder moverme.

Y después... quién me manda a mi ir en autobuses? defenderé a capa y espada mi snobismo, porque de las cinco personas, cinco, que iban sentadas en los asientos preferentes para tulliditos (lo cual define perfectamente mi situación ahora mismo), ninguna quiso cederme un sitio. Bah, la plebe es muy maleducada. Eso si, no me quedé calladita. Poniendo mi peor cara de bruja mala les deseé que se rompieran el fémur y estuvieran durante mucho tiempo sin poder sentarse. Igual augurarles almorranas habría hecho el mismo efecto, pero gramaticalmente quedaba mejor, además de darle un empaque cultural a la maldición.

Todavía me estoy riendo con el comentario de Eva sobre mis loros y las pipas. En ese preciso instante estaba hablando con el más neurótico de todos ellos, mientras repasaba las notificaciones del feisbuc. Lo dejé con la palabra en la boca para soltar una sincera carcajada. La verdad es que ha faltado poco para que, en un descuido (no puedo decir sin precedentes porque ya los hay), dejara que un bicho infecto tuviera el paso expédito hacia mi torre del kaos. Eso es lo que pasa por ir jugando con las psicopatologías, intentas adivinar de qué padecen y los monstruos se te cuelan en los armarios...

A dios gracias, la que recuperó su salud mental fui yo.

2 comentarios:

Bibi Donna dijo...

La salud mental creo que la has tenido siempre (que yo sepa) o a lo sumo se toma un pequeño respiro, que también es necesario.
La salud física... me alegro que vaya por buen camino.
Bso

Kaos dijo...

No sé yo qué decirte sobre la naturaleza de mi salud mental. Creo que se toma respiros más a menudo de lo que convendría.

En cuanto a la salud física, mejorando a marchas forzadas.

kss 4 u