domingo, 8 de febrero de 2009

A Lot Like Love



De vez en cuando, mis amigos me regalan piezas musicales. Algunas veces no conozco la canción ni los músicos, otras me suena uno de los dos y otras, como ayer, se quién es el compositor pero no he escuchado antes la melodía, y eso que tengo descargada toda la discografía. La verdad es que no tengo tiempo material para hacer todo lo que quisiera. Últimamente hay muchas cosas con las que ocupo mis horas, aunque eso sería lo de menos; lo que más me preocupa y me aterra es todo aquello que obtura mi mente.

Porque no soy capaz de pensar con claridad.

Dentro de dos días se cumple un año de la muerte de mi madre. Un año ya. Un año de negación a mí misma y a todo cuanto me rodea. Un año de contención. Un año en que, pese a retomar mi vida rutinaria, cambiar de vivienda y continuar sonriendo, me ha faltado algo. Un año de echarla de menos.

Ya está bien de autocompasión. Si no me censuro yo, cómo voy a censurar los lloriqueos de los demás? Cierto es que ya llevo un tiempo saturada y amenazo con cerrar las puertas de la ong. Lo malo es que ahora mismo, no estoy en situación de desaparecer como suelo hacer normalmente cuando el cansancio exterior puede conmigo. Si, podría desconectar los teléfonos, no atender los mails y apagar el neón rosa y verde encendido casi a perpetuidad. No serviría de nada. Y tampoco sé si quiero hacerlo.

Siempre hay quien encuentra el positivismo detrás de todo, aunque sea traído por los pelos. A mi afirmación de que en otra vida debí ser tremendamente malvada, mi árbitro favorito ponderó que no, que posiblemente fui muy buena y por eso en ésta, el/los encargado/s de regir el destino, consideraron que la experiencia es un grado y me pusieron a desempeñar el mismo papel. Yo considero que seguramente suspendí la asignatura y por eso me están haciendo repetir curso.

En lo que están de acuerdo tod@s es en afirmar que no tengo ni un solo amigo normal. Pero es posible que eso no sea del todo verdad y que, a lo mejor, la anormal sea yo...

El amor es un misterio, como dice el título de la canción que me regalaron ayer? Si, cómo no iba a serlo, si es lo único que nos sentimos incapaces de controlar, por mucho que lo intentemos? Aunque servidora hace tres años se graduó "magna cum laude" en autocontrol de cualquier tipo de emociones que perjudiquen seriamente la salud mental.

Desterré de mi vida los "te quiero" y "te necesito", juntamente con todas las palabras que suenen a dependencia de otra persona que no sea yo. Y, por mucho que sea un bálsamo para los oídos y una lluvia de estrellas para la vanidad escuchar bonitas frases, ya no forma parte de mi persona corresponder con algo semejante. Me incomoda que cualquiera, con excepción de mis gatos, muestre señales de necesitarme. Sencillamente es pánico. Un terror que me provoca caracoleos internos. Creí haber colgado en esa ventanilla el cartel de "closed" y ahora no quiero darle la vuelta.

Lope de Vega lo resumió perfectamente:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Y si lo por venir no mejora esto, entonces no quiero nada.


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